Entre bares y parques


IMG_1158.JPEGEl suelo está mojado.

Algún pañuelo usado,

algún brazo de tanto dar la mano

se apoya

mientras el bar siga abierto

y nosotros apoyemos vasos de diferentes sabores;

emociones.

 

Nuestra naturaleza también se moja

pero también absorbe.

Crece dependiendo de lo que recoge;

de cómo lo recoge.

 

Aprende y sigue recogiendo

crece verde,

observa tu suelo

disfruta del rocío

y de lo que siembras.

Imperio


Fotografía por Crissanta.

Conocer el mar,
descubrir su imperio,
es decir, su ascendiente,
su dominio entero.

Oír el rugido
apaciguador
o amenazante.

Percibir el vasto azul
insondable.

Sentir el frío en el calor,
el encanto hipnotizador.

Conocer el mar,
descubrir lo inmenso,
lo vivo, lo antiguo,
lo eterno.

Nómade


A las puertas cerradas
les suceden lluvias.
Acontecen gritos rancios.
Un manojo de palabras agrias
pudre el paladar.

El silencio se agita
en el veneno del recuerdo.

Tus ojos


A Martha, modelo y musa

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Poema y foto de Juan Machín

 

Un universo

revela la cámara:

tus ojos cosmos.

Pez globo

Pez globo


©Merche García

Medio vivos


Para nosotros, disidentes traviesos,

los tiempos han vomitado

un buen puñado de cárceles de cristal.

 

Un manojo de cables de sangre y metal

que nos mantiene medio vivos,

llenos de miedo y serviles de dos carceleros,

el que habla a la izquierda y el de la derecha.

Dos


Fotografía por el autor.

Nací siendo su juguete,
jinete de caballo rocín.
El culpable e inocente,
incluso un «micromachine»

Eran mi «Thelma y Louise»,
el pomo de mi puerta,
mi Babieca y mi Cid,
la ida y la vuelta.

Mis dos torres colosales,
el espejo donde me persigo,
mis puntos cardinales,
el sonido y el ruido.

Están dentro de mi yo,
navegando por mis venas.
No timonean este galeón,
pero son el viento que no cesa.

La vida lo multiplicó por dos,
restando mi soledad,
dividiendo la habitación,
sumando un mundo sideral.

El muro de las lamentaciones,
mi ciento doce,
mis legales polizones,
hasta mi taxista de noche.

No son ni Esteso ni Pajares,
tampoco fulano ni mengano.
Un regalo de sus altezas reales,
nada como un hermano.