Esta fuga de mi mismo (3)


Puedo contar mil cosas y decir que esa es la verdad. Miento si digo que no soy feliz, aunque la felicidad suele durar nada, pero eso no me importa. Todos podemos ser felices. Ella no era de esta ciudad, yo tampoco. Si alguien me hubiera contado lo devastador que resulta vivir en una ciudad cuando reina la delincuencia, yo habría dicho que no es posible, que eso no ocurre en la realidad. Yo venía de una ciudad tranquila, donde la muerte solo le llegaba a los viejos.
Me molestaba que ella estuviera completamente inmersa en su felicidad. Su novio o lo que él fuera le llevaba todas las mañanas e desayuno, algunas veces le enviaba flores a su trabajo, pero la dejaba regresar caminado a su casa. Yo estaba dispuesto a comprarle un carro pero a ella eso no le interesaba. Tenía un amor que bien podría durar una eternidad.

La había seguido dos o tres veces cuando ella se iba a su casa, caminaba todo el tiempo y la veía entrar y tan solo de verla ir sola por ese camino tan oscuro me llenaba de tristeza y no tenía razón para hacerlo o quizá sí, que importa.

Nunca tenía saldo para llamarme o eso era lo que me decía.

Deje de hacer tantas cosas o las cosas que más me importan. Un par de amigos han terminado su novela este año y quizá las publiquen a principios del otro. Me jode no ser disciplinado, no buscar la forma de que todo lo que hago llegue a su fin en el momento indicado, aunque no tengo ni puta idea de cómo identificar tal momento o si es que existe. Llevo muchos pensando en una historia que logre retratar todo lo que ocurre afuera, en las calles, pero confieso que en ocasiones me da flojera y no es que no sea algo importante, pero no creo tener esa capacidad de mimetizarme con algo que desconozco casi por completo. ¿Qué demonios es mi vida?, sigo sin tener idea.

Por momentos me abandono, no es que este enamorado de ella, eso sería una mentira sin sentido, me gusta la soledad pero hace mucho tiempo que ya no estoy solo, así que tal vez este mintiendo si digo que me sigue gustando. Ayer me encontré con él. Primero me sonrió, se notaba en su mirada que ya sabia algo y si no lo sabia ya tenía sospechas, esas cosas son así, uno sospecha y ya está, la vida se nos dificulta en todo momento. Me sentía un poco confundido. Por un lado lo que estaba por venir me tenía nervioso y jugaba a esconderme de la realidad por otro lado me ilusionaba por los libros que iba a escribir, ¿cuando los habría de escribir?, la cosa estaba igual desde hace más o menos unos 7 u 8 años. No había quien me ayudara, yo estaba solo en esta tarea.

Estaba muy cansado y no hacía otra cosa que recordar, aquella primera y única vez, me sentía despreciable.

Estuve a punto de irla a buscar a su casa dos o tres noches seguida, estuve a punto de decirlo que solo quería hacerlo con ella, estuve a punto de mencionar su nombre en todo momento, pero me contuve y salía a la calle a cualquier hora del día. Vi a un muerto a uno más, estaba abandonado debajo de un puente y su cuerpo ya tenía gusanos. Me gustaba salir de noche aventurarme por lugares que desconozco, de ser por mí, esa sería mi vida, todo el tiempo en la calle.
Fueron noche complejas y el tequila me estaba cansando. ¿Yo estaba enamorado o solo me estaba haciendo pendejo?, en realidad ella y yo fuimos amantes, aunque solo nos hubiera durado el gusto una noche. La felicidad eso es, un segundo, un instante y después todo se vuelve normal, rutinario e insultante.

Yo deseaba estar de nuevo con ella, pero cada vez me parecía imposible. Me abandone.

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