Impostores


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por Reynaldo R. Alegría

Tienen un encanto particular los impostores.

Vamos por la calle deambulando como turistas en Marruecos.  Creyéndonos que un hombre con una flauta puede hacer surgir de una canasta de mimbre a una peligrosa cobra.  Ajenos a la verdad.  Sin saber que las cobras son sordas y salen de su cesta asustadas con el movimiento del impostor de encantos a quien regalaremos el producto de nuestro esfuerzo.

Agobiados por el perverso castigo de la rutina, siempre aparece un impostor que nos entretiene con sus genialidades y nos hace creer que somos lo que no somos.  No hace falta ser Víctor Lustig, para vender la Torre Eiffel.  Ni Christopher Rocancourt para encarnar a Rockefeller.  O tener más caras que Ferdinand Demara.  Sin dejar fuera de tan exquisita selección a Milli y Vanilli de quienes supimos no era cierta su Girl you know it’s true, aunque sí su Grammy.  Al final del camino, siempre nos encontraremos con Alicia Esteve, alias Tania Head, sobreviviente del doloroso 11 de septiembre.  Impostores siempre encontraremos.

Con falsas atribuciones nos hacemos de la historia de otro.  Nos robamos un verso.  Le escribimos a otro un cuento.  Un copy-and-paste.  Un engaño con apariencia real.  Costándonos la vida ser quienes somos.  Consumiendo lo que no tenemos.  Deshaciendo lo que no queremos.  Aparentando lo que no seremos.

Ese lado oscuro que muchos tienen.  Tenemos.  Algo que evitaremos que todos sepan.  Algunos lo esconderemos por siempre.  Será un secreto con el cual moriremos.  Rondaremos por las calles.  Borrachos.  Drogados.  Sexo.  Dinero.  Trabajo.  Profesión.  Amor.  Fingidores.  Engañadores.  Aparentando.  Con fajas y cirugías plásticas en nuestras vidas.  Maquilladas nuestras entrañas.   Suplantando la verdad por la verdad.  La mentira por la mentira.  La postura por la impostura.

San Manueles de Unamuno.  Predicadores y ateos.  Fornicadores de las emociones.  Prestos a convertirnos en convertidos.

Como el militante que le toma 10 años terminar su grado universitario.  Que a falta de marchas por las causas, inventa motivos.  Organiza manifestaciones.  Crea propaganda.  La reparte.  Izquierdoso.  Posmoderno.  “Estimados y estimadas, compañeros y compañeras, abogados y abogadas, bienvenidos y bienvenidas a todos y todas”.  Que vive de la asistencia social.  No paga sus cuentas.  No mantiene sus hijos.  Pero tiene un gran discurso.  Materialista histórico.  Recitador del Marx viejo.  Yendo a la raíz del problema.  Al hombre.  Siempre el hombre.

Como el abogado que finge serlo.  Que cobra caro servicios imposibles de obtener en tiempo récord.  Pero lo logra.  Mintiendo.  Arriesgándolo todo.  Vendiendo sueños.  Creando controversias donde no existe.

Como el amante mentiroso.  El que se acerca en la barra y te pregunta: ¿de dónde nos conocemos?  El que con trucos y engaños sucios hace creer que es quien no es.  Te entrampa.  Te miente.  No contesta tus preguntas.  Inventa respuestas.  Te usa como papel secante desechable.

Como el periodista que inventa noticias.  Que crea incidentes.  Aparenta accidentes.  Historias estridentes.  Niega la verdad.  Editorializa en sus notas.  Guardando tras la poderosa maquinaria de la prensa que imprime solamente verdades, mentiras insostenibles.  Arropándose con sábanas de sedas hechas de polyester.

O como el respetable hombre de negocios.  Próspero.  Afortunado.  Todo lo que toca es oro.  Excepto la coca.  De la que vive.  Pero nunca toca

Como el Presidente que roba elecciones.  Y dinero.  Y todos le creemos.  Y nos gusta.  Nos apasiona.  Votamos por él.  Le defendemos.

Mas la vida siempre es vida.

Las cobras seguirán siempre siendo sordas.  Siempre seremos lo que somos.  Los versos de otros no serán nuestros.  Nuestros secretos no serán secretos.  No creerán los ateos.  El periodista mentiroso seguirá siendo embustero.  El falso militante seguirá siendo pesetero.  El abogado extorsionador seguirá siendo rastrero.  El amante mentiroso seguirá buscando tesoros hasta ser expuesto.

La impostura será postura.  Una apuesta.  Un juego de azar.  El riesgo del jugador.  Arena en lugar de sangre en las venas.

El reto es ser descubierto.

 

Photo by Alan Light – Fab Morvan (left) and Rob Pilatus (right) of the German pop duo Milli Vanilli pose with Grammy president C. Michael Greene at the 1990 Grammy Awards.  Rehearsal – February, 1990

4 pensamientos en “Impostores

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