La Canción de las Brujas


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por Reynaldo R. Alegría

Debería estar sentado en un bar,
pero la incidencia me toma en Central Park,
cuando un color de plomo se apodera del cielo
y los coquetos rayos de sol conjuran al hielo,
cuando las gotas de lluvia amenazan con llorar
y las traviesas hechiceras salen a volar,
cuando tienes encima todos sus olores,
cuando siendo otoño ves floreciendo flores.

Esta es la canción de las brujas,
que no se burlan sino saludan,
a Carlomagno y Clodoveo
y a este Príncipe que quedó reo.

Y me aconsejan como siempre,
a ser paciente y combatiente,
a dejar que la Princesa me tiente,
hasta que la presión arterial reviente.
Y que no le haga caso al manual de estilo,
que me quede con todos sus besos,
hasta aquellos que fueron furtivos,
y que lo disfrute mientras sea digno,
mientras lo gocemos juntos,
mientras no hiera a un niño.

Esta es la canción de las brujas,
que no se burlan sino saludan,
a Carlomagno y Clodoveo
y a este Príncipe que quedó reo.

Y montadas en sus escobas de sueños,
sin manera de develar el futuro eterno,
me aconsejan como siempre,
pero también me dicen que lo advierta,
para que no parezca que mienta,
cuando cumpla con lo no prometido,
y me niegue a hacer lo debido,
pues no sólo es fascinante lo prohibido,
sino mucho más lo no entendido

Esta es la canción de las brujas,
que no se burlan sino saludan,
a Carlomagno y Clodoveo
y a este Príncipe que quedó reo.

Imagen por Barbaramcgowin (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons

6 pensamientos en “La Canción de las Brujas

  1. Me ha hecho recordar a una bruja que me hechizo y trato de quitarme este encanto, pero difícil es decir y desear que desaparezca. Y son muchas que tratan de hechizarnos y hacernos cautivos, reos en fin esclavos. Tratamos de escapar de ellas, de evadirlas, de no verlas. Y siempre hay una que cumple su propósito y objetivo. Hechizarnos. Entonces es que caemos en la verdadera problemática. Cuán difícil es olvidar sus besos, sus caricias, sus curiosidades, su ingenuidad, su creatividad y sus perversidades. En fin siempre tenemos una brujita que amaremos, que odiáremos, que deseáremos, que recordaremos y que extrañáremos… Pero prohibida será por miedo a quedar reos y hechizados de por vida.

    ¡ Excelente escrito! Uno jocoso y delicioso. Cuidado que no lo hechicen.

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