Frialdad


“Cada noche mi vida es para ti
como un juego cualquiera
y nada más
porque a mí me atormenta
en el alma
tu frialdad.

Yo quisiera saber
si tu alma es igual
a la de cualquier mujer
porque a mí me atormenta
en el alma
tu frialdad.

Y sueño con gran pasión
que vives para mí
como yo vivo, niña,
por ti.”

Triana… Una canción que tiene treinta y cinco años pone letra y música a lo que siento. Juegas conmigo. Me irrita, me pone enfermo, me destroza. Y sin embargo… lo acepto. Cada vez que te veo, que te tengo para mí, se me olvida todo y me entrego, convencido de que esta vez sí, te quedarás conmigo.

Pero no, la escena se repite. Me miras con dulzura fingida, me regalas un último beso, apenas un roce en los labios que me dice que esta vez tampoco, que eres un alma libre consciente del poder que ejerces sobre mí. Soy tu preso, incapaz de huir aunque las cadenas que me unen a ti sean invisibles.

Dentro de un rato nos cruzaremos por los pasillos, quizás coincidamos en la puerta del baño o en una reunión. Te veré desayunando en el bar, puede que incluso vengas a mi departamento en busca de algún informe. En cada una de esas ocasiones albergaré la esperanza de que por fin me mires como lo haces cuando estamos juntos, los dos solos; de que me sonrías, a mí, no a todos para demostrar lo enrollada que eres; de que me hables, de que me beses, de que me dejes abrazarte… Y en cada una de esas ocasiones sentiré que tus labios se alejan…

Esto no es sano. Me paso el día pendiente de ti, esperando el mensaje que me diga que ya vuelves a ser la Amanda que me mira a los ojos, que me sonríe sólo a mí, que me habla y me escucha, que me besa y que me abraza… Pero hay días que ese mensaje no llega y siento que nada tiene sentido, que quiero cerrar los ojos y despertar de un sueño demasiado doloroso.

Me pregunto qué sientes, si tu aparente frialdad no es la máscara que quiero creer, si en realidad piensas que no soy más que otro estúpido juguete del que pronto te cansarás, como dicen las malas lenguas que haces siempre. Cómo te envidian… Todas quisieran ser como tú, porque eres única, la más guapa, la más elegante, la más sexy, la más inteligente, la que siempre consigue lo que se propone… La que tiene a todos los tíos rendidos a sus pies.

Me pongo enfermo cuando te veo flirteando con otro. Conmigo no flirteas, pero yo te tengo para mí solo en esas noches mágicas que al llegar la mañana parecen salidas de mis sueños.

¿Me pones a prueba acaso? ¿Me haces sufrir de esta manera para comprobar hasta dónde estoy dispuesto a aguantar? ¿Cuando estés satisfecha te quedarás conmigo por fin?

Me tengo que agarrar a esas preguntas estúpidas para aguantar un día más, aunque sienta que la rabia me corroe al pensar que has pasado la noche con otro, y que ese otro habrá tenido la fortuna de dejarte ver con él en público, de que no te avergüences de su compañía.

Me voy a volver loco. ¿Cuál es la verdad? ¿Quién eres, Amanda? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué prefiero seguir humillándome a cortar esta relación enfermiza?

…..

¿Me habré equivocado contigo? ¿Cuándo vas a tener el valor de hablarme en público, de pararte frente a mí al cruzarnos en el pasillo, de sentarte conmigo a la hora del desayuno? ¿Cuándo vas a mirarme como me miras cuando estamos a solas? ¿Cuándo vas a reaccionar a mis estúpidos flirteos con otros? Quiero que estemos juntos, no sólo en esas noches mágicas que parecen sacadas de mis sueños. Me gustas, me vuelves loca cuando me acaricias, pero no voy a enviarte mensajes eternamente para que nos veamos en esas citas clandestinas… No quiero estar con alguien que sólo me admira. ¿Cuándo vas a demostrarme que me quieres de verdad?

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16 pensamientos en “Frialdad

  1. Buenos días Benjamín:
    Que triste post, Amanda, esta chica no sabe lo que tiene…ya lo conocía pero pensaba que había salido de tu vida mereces a tu lado alguien quizás menos bella, pero que te ame como tú bien mereces.
    Aunque Sabina, dice quiero un amor que mate, porqué amores que matan nunca mueren y es bien cierto!. La canción de Triana preciosa.
    Un hermoso poema poeta!
    Muaskkk de cine

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  2. Muy bueno Benjamin, me encantan los relatos de ficción que parecen sacados de la vida real. Ahí radica el talento del que narra. Aunque sabemos que en nuestros adentros viven muchos fantasmas a los que le ponemos sábanas para que otros puedan conocerlos. Es curioso, pero normal, que piensen que nuestros personajes somos nosotros mismos disfrazados. En mi caso, pensarán que soy más que paranoico y tonto. Pues tengo cientos de disfraces, el niño bueno, el malo, la víctima, el asesino, el beato, el puto, la puta, el homosexual, la lesviana, el monje, el científico, el rico, el pobre. En fin, van desde el santo hasta el diablillo. Jajaja… Me fascina ser un camaleón en la escritura. Bravo!!!

    Coincido con Verónica en su excelente comentario. Jey!!! felicitaciones por tus 20 años, yo te gané, llevo 32 con Rosana mi amante esposa, 2 hijos y 4 nietos. Y esa si es mi dulce y sencilla realidad. Por cierto, nada de imaginaria. 🙂 ABRAZOS mi pana!!!

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    • El que intente etiquetarte, amigo, se vuelve loco sin remedio, jajaja!
      Tienes toda la razón, conseguir confundir, hacer que el lector se pregunte si lo que está leyendo será cierto o inventado hay que considerarlo un éxito del narrador.
      Me ganas, me ganas, y que sea por muchísimos años más. ¡Un abrazo enorme!

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  3. Vaya sorpresa ..que vengo de Recacha y te encuentro aqui…jjajjajjaajjaj geniaaal!!! y que quieres que te diga…que el protagonista de esta historia debería quererse un poco más a él mismo y no tanto a Amanda o…a lo que él ha idealizado como la mujer que roba sus sentidos…
    El tema es una pasada…cuando leí Frialdad automáticamente me vino ese temazo a la cabeza y me ha encantado escucharlo junto con tus magníficas letras..
    Asi que colaboras aqui?? venga ya nos seguimos viendo…mientras te mando un beso con alas donde estes

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    • No sé si casos como el del relato serán comunes, pero sí estoy seguro de que la incomunicación, el temor, la falta de valor para averiguar la verdad son causa de mucha infelicidad.
      Triana lo escucho desde que era un mocoso. Entonces no me gustaba, pero fue crecer y descubrir el arte que esconden esas letras y esa música inimitable.
      Y sí, ando por aquí desde que el “local” estaba en pañales. Soy uno de los veteranos y me siento muy orgulloso de cómo está creciendo la iniciativa.
      ¡Un abrazo!

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      • ¡Ah y qué talentoso veterano! Un placer tenerte siempre en el local Jaja. Hermoso y certero el relato. Cuánto daño hace la falta de comunicación en ocasiones. Y sobre la cuestión de lo escrito y la realidad, creo que cuando alguien asume que el escritor plasma su propia vida sin ningún tipo de traducción o conversión literaria, el problema lo tiene el lector. Tal vez sea demasiado honesta pero creó que el que viene a leer literatura sabe que encontrará ficción, o como dice Edwin, fantasmas cubiertos de sábanas para que otros los conozcan. El que viene a leer literatura tiene sus puertas abiertas aquí.

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        • ¿Imaginas que sólo pudiéramos escribir sobre nuestras propias experiencias? La literatura sería un macromanicomio, jajaja! ¿Qué puede haber más excitante para un escritor que el reto de ser capaz de reflejar en palabras las vidas de personas imaginarias? La experiencia, propia o de otros, es una fuente continua de inspiración, que duda cabe, pero, como digo, lo que me motiva a escribir ficción es precisamente eso: que es ficción.
          Muchas gracias, Carla. Tus palabras son siempre motivadoras.
          ¡Un abrazo!

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  4. Tu frialdad se convirtió por aquel entonces en la banda sonora de una vida que intentaba alzar vuelo, y se quedó en ella para siempre, como un himno descarnado de todo aquello que se perdió en el camino y que nunca se recuperará.
    Salu2

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    • Como le comentaba a Carmen en otro comentario, afortunadamente el relato nada tiene que ver con mi experiencia personal.
      Visto desde fuera, resulta bastante incomprensible que ese hombre y esa mujer no estén juntos de verdad por una simple falta de comunicación y, sobre todo, por el miedo de él a descubrir una realidad que no sea la que desea. Esa falta de iniciativa lo condena a la infelicidad…
      Un abrazo.

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  5. Pingback: Elige un salto | SALTO AL REVERSO

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