Nunca más tuvo un orgasmo


Naehnadel

por Reynaldo R. Alegría

Gustavo tuvo su primer orgasmo cuando tenía siete años.

Su tía Mirta estaba resuelta a atender su problema.  Con su estilo jovial y campechano, tan pronto descendió del avión que la trajo de vuelta a la isla, fue directo donde el muchacho y lo sorprendió.

—No te preocupes mijo, que eso te lo resuelvo yo hoy.

Más tarde en el día la Tía Mirta comenzó sus sencillos preparativos.

—Estela —le dijo a su hermana.  Tráeme vaselina, algodón, una botella de Alcoholado Superior 70, fósforos y una aguja de coser y tú vente pal’ cuarto conmigo mijito.

Gustavo sentía cada bombeo de la sangre de su corazón en la garganta, observaba el rito con cautela y acataba obediente cada orden emitida por la tía.

—Te me bajas los pantalones y te me sientas boca abajo encima de mi falda.

Limpió con cuidado el área de la nalga derecha con alcoholado, frotó suavemente sobre la misma con algodón y le dio un sobo con vaselina.  Entonces limpió con alcoholado la aguja, la pasó por fuego y la volvió a limpiar con alcoholado.

—¡Quédate quieto!

Con su amplia y fuerte mano izquierda tomó delicadamente la nalga derecha de Gustavo entre su pulgar y los restantes cuatro dedos, haciendo presión y provocando que cierta erupción se posara sobre el montículo creado.  Usando su mano derecha penetró con la aguja la piel.  Gustavo gimió al mismo tiempo que el absceso vaciaba el pus que acumulaba dentro de sus tejidos.

Gustavo nunca había sentido un goce tan placentero, tan divertido, tan complaciente, tan espiritual.  De repente, un espanto pavoroso se apoderó de él, una horrible preocupación por la falta de entendimiento de aquel dolor que le producía tanto placer.

¡Gritó!

Se levantó de la falda de la tía, se subió los calzones y empezó a tirar al suelo todo cuanto se encontró.  El cofrecito donde su madre guardaba sus pocas y comedidas prendas, las tres muñecas de porcelana que adornaban el vestidor, la cruz de madera en cuyo interior se guardaban dos potecitos cilíndricos vacíos y un amarillento algodón y dos fotografías del Gobernador Muñoz Marín y el Presidente Kennedy que estaban sobre una mesita de noche.

Por el siguiente mes, Gustavo hizo su vida, su breve vida, desde la soledad de su habitación.  Allí experimentó, con gran éxito, con el dolor y el placer.

Desde entonces, y hasta que cumplió 18 años, jamás permitió que una aguja penetrara su cuerpo.  Con el propósito de que su cuerpo nunca más fuera penetrado por una aguja, anduvo siempre con cepillos e hijos dentales, manteniendo con obsesión una higiene oral admirada por todos, adoptó hábitos alimenticios insólitos para un niño, evitó caries, enfermedades e infecciones.  Adoptó un sistema de inspección y protección de su cuerpo que incluía la castidad.

A los 18 años, como requisito de admisión, en la universidad le requirieron pruebas de sangre.  Ya siendo artista y genio de las ciencias de la computación, sabía que debía someterse a la transgresión física que por 11 años había evitado.  Lo evitó.  Pidió excepciones, exenciones y reconsideraciones.  En vano dio múltiples explicaciones.

Cuando la enfermera penetró con la aguja el brazo de Gustavo, un placer insoportable se apoderó de él.  Según la sangre iba llenado el tubo de cristal a que estaba adherido el extremo contrario de la aguja, también corría hacia su miembro y lo hacía explotar de gusto, de alegría y de felicidad.  Se levantó urgente.  Se arrancó la aguja del brazo y comenzó a tirar al suelo todo cuanto encontró, cajas llenas de guantes libres de látex, algodones con alcohol puestos dentro de pequeños empaques, tubos de cristal con tapones de goma de diversos colores y agujas; de diversos tamaños y formas, oscuros objetos de deseo.

Desde entonces, nunca más tuvo un orgasmo.

Foto: Needle for sewing por Pavel Krok

Anuncios

4 pensamientos en “Nunca más tuvo un orgasmo

  1. Pingback: Elige un salto | SALTO AL REVERSO

Somos una comunidad, comenta y responde

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s