Calle 13 y los nuevos héroes


Calle 13 por ENDI

por Reynaldo R. Alegría

En un tiempo donde los héroes son escasos, donde los grandes guerreros fueron suplantados por artistas y los artistas por cocineros, Residente Calle 13 nos da un nuevo modelo de heroísmo y solidaridad, y por qué no decirlo, de intelectualidad.  Sus hazañas y virtudes trascienden las conquistas en las guerras y los retos de los cocineros en los fogones montados en los estudios de televisión.

El concierto final de Calle 13 en su gira MultiViral fue un vórtice de emociones, un remolino de sonidos y luces, un torbellino de letras, palabras y versos que, lejos de romper esquemas, tienden puentes de entendimiento.  René Pérez ya no es el muchacho parejero, cantador de frustraciones, polemista y pichón de incitador; es un ciudadano maduro de 36 años que tuvo la valentía de pedirle perdón a un gobernante, tras admitir su temor por las cucarachas y los lagartijos, y que está demasiado consciente de que los ojos de muchos lo están mirando y los oídos de demasiados, lo están escuchando.

Si la prensa no habla, nosotros damos los detalles…

Hay que empezar por el principio.  Miles de personas, muchos miles de personas, hicieron una fila larga, ordenada y relajada para entrar al concierto.  En un país donde el corte de pastelillo en las carreteras, la cañona en el punto y los empujones de la venta del madrugador el Viernes Negro son capaces de cargarse varias vidas, una fila tan larga como la esperanza del pobre más pobre de los pobres, hace tiempo que no se aguanta.  Pero, entre otras cosas, a eso fuimos; a guillarnos del aguante, a celebrarlo y a brindar por él.  Así arrancó el concierto: con el estrujamiento de los platillos, un brindis de René Pérez y una lectura, de esas a que nos tiene acostumbrado, de esas en las que exige lo que todos queremos exigir.

Con un sonido perfecto, acoplados, flotando sobre la tarima, como hiperactivos pececitos en el agua, aquella suma de maestros músicos que rodean a Visitante, y por un rato a su hija Azul, le dio al concierto una banda inolvidable, de gusto, de sabor y de energía para mantener a Residente y a su hermana, PG13, brincando sin parar por más de dos horas, como si tuvieran una placa solar con batería pegada a la espalda.

Una noticia mal contada es un asalto a mano armada…

Hoy Calle 13 no es rap, ni reggaetón, ni Caribe, ni África, ni Europa, es el encuentro de la inteligencia acumulada por años de viajes y el contacto con tantas culturas y tanta gente.  Y es el junte de mucho talento y una gran y sólida formación.  Esta gente no hizo un vente-tú en una marquesina, son personas formadas en artes desde niños.  Y aunque cantar su Atrévete del 2005 será su dulce condena por el resto de su vida, después de todo le ganó tres Grammy, desde aquél Nadie como tú en el 2008, ya la Calle 13 no es igual.

Sin tolerar mucho la camisa, Residente, quien tiene una maestría en Bellas Artes, saltó y brincó, luchando por mantener los pies en la tierra, dándose verdaderos golpes de pecho que le dejaron enrojecida la piel que guarda y envuelve al corazón, al mismo tiempo que cuatro grafiteros  trabajaban sus obras en vivo frente a todos.  Una verdadera provocación para todos los sentidos, incluyendo la impresión que los efluvios producen en el olfato cuando se quema yerba.

Ahora los sueños son reales, porque se sueña despierto…

Aclarada mi fascinación por Residente, que escribe y canta, y demostrado mi reconocimiento a Visitante, que interpreta y compone, me urge dedicarme a PG13.  Cuando arrancó Ojos color sol me sentí un poco aprehensivo, pues una letra tan deliciosa grabada con Silvio Rodríguez es una verdadera obra de arte.  Mas cuando PG13 arrancó a cantarla, ¡carajos, qué espectáculo, qué espectáculo brutal!  La voz de Ileana Cabra es pura potencia y energía, y es bella, esa mujer tiene una caja de resonancia en el pecho y brinca y brinca, y canta y canta, y es fantástica y no se cansa.

Somos la levadura que levanta la masa

Pero Calle 13 es, ante todo texto y cultura.  Puro, intenso, demoledor texto y cultura compactada, comprimida; millones de gigabytes de inteligencia armoniosamente integrados a unos pocos versos.  Y hay una gente, un pueblo, de niños, de jóvenes y viejos, que hace tiempo trasciende a Puerto Rico, que está educándose, trabajando, haciendo el amor, poniendo a dormir sus hijos, con su música; por lo que fue y por lo que pudo ser.  Gente que poco a poco ha entendido que nacimos para aguantar lo que el cuerpo sostiene, aguantando lo que vino y aguantando lo que viene.  Gente que gritó anoche muy fuerte: ¡Libertad para Oscar López!

La Calle 13 de anoche fue una magnífica exposición de unos nuevos héroes, pero los estamos velando: por lo que puede faltar.

Foto: Calle 13 en concierto tomada de El Nuevo Día,  http://www.elnuevodia.com/milesbrindanporelaguante-1905948.html

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4 pensamientos en “Calle 13 y los nuevos héroes

  1. También acá en México somos seguidores. Me dio pena no poder ir a su concierto acá en esta última gira, pero los he visto en vivo y coincido con tus opiniones sobre la explosión de energía que son, la inspiración que generan sus letras, y también en el respeto que le tengo a alguien que expresa libremente sus opiniones y además sabe crecer y admitir sus errores. Oh, quisiera haber oído ‘Ojos color sol’. Abrazo fraternal a Edwin y a ti.

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