Uno


Estoy casado
a esta habitación de mal,
a la rutina reptaria de abandonarme,
de conformar el intuir
del estertor maduro
de la fruta en el árbol;
el aire que a noches
pesa tanto aquí,
como vaho estrecho
y abiertamente selvático.

Pero como hay vida microscópica
negra en las esquinas,
hay cuatro estaciones
en una caja oscura.

Grito desde el pánico hondo
del dado zarandeado,
al ruido sordo
que me oye,
al girar apostólico
de alrededor de mi caja.

Solamente hay una cosa más,
pero no hay nada más,
no hay más esquinas,
no hay más caja.

– Enrique Urbano​.

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