El diablo sobre ruedas


Fuera llovía. A mares. A océanos.
Dentro goteaba. De sudor. De los cuerpos.

Fuera tronaba, el mundo se hacía pequeño.
Dentro crecía, de placer, el deseo.

Fuera un desierto de azul ceniciento.
Dentro una nube de un rojo travieso.

Fuera tragaba un pez un anzuelo.
Dentro mordían sus colmillos un cuello.

                             Hasta que

Fuera dejó de llover.

Dentro dejó de gotear.

   Y se hizo el silencio.

Ya caía la noche cuando se abrió una portezuela de la que se vio salir,
sigilosa, una sombra grande y fuerte.
Y de las hojas de los árboles, ayudadas por el viento,
se oyó algo parecido a un lamento…

Tengan cuidado,
el diablo anda suelto.

Tengan cuidado,
el diablo anda suelto.

Merche |  La ilusión de todos los días

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2 pensamientos en “El diablo sobre ruedas

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