El calor


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Ese verano era demasiado caluroso para incluso pensar en calurosos amantes en la playa, o pasar chupando el azúcar de las golosinas. Al final acabas sin ni siquiera morderlas, apenas huyes del azúcar vas tirándolas intactas al suelo, entre gotas de sudor, si ese día el sol te ha dado en la cara.

Todo se lo termino tragando los trozos de piel tersa y cálida que se mostraron al sol ese verano.

(fotografia del autor. Venecia)
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