El proyecto


El salón de juntas se iba iluminando en función de los concurrentes a la reunión. Una larga y brillante mesa reflejaba el minimalismo y la sobriedad de la empresa. Cada uno de los participantes ocupaba un sillón de respaldo alto; al acomodarse aparecía una pantalla flotante de alta definición con el logotipo dinámico de la firma. Todos sabían que se discutiría un proyecto de gran alcance e importancia, y su creador, Jeo, miraba a los funcionarios con disimulo, pero convencido de que todos votarían a favor.

El presidente de la compañía carraspeó antes de dirigirse a los demás.

—Señores, a continuación, veremos el resumen del proyecto Jes-33, elaborado por uno de nuestros mejores analistas de la firma: Jeo.

Todos lo miraron con reserva; había muchos intereses en juego, además del prestigio e imagen de la empresa. Jeo hizo una señal para que los asistentes a la presentación fijaran sus ojos en las pantallas.

Al principio de la presentación se notaba el escepticismo en los rostros del consejo directivo y alguno que otro no lo disimulaba. Sin embargo, de acuerdo a como iba avanzando, se acomodaban en el asiento o se apresuraban a tomar notas. El vicepresidente volteó a ver a su superior, quien con un perspicaz movimiento de cejas le indicaba que faltaba la mejor parte. Y así fue: el final les cortó el aliento. Hubo una tanda de aplausos y exclamaciones entusiastas. El presidente señalaba con el índice a Jeo, él agradecía con inclinaciones de cabeza y un incipiente brillo en la mirada. Sabía lo que se aproximaba en un futuro inmediato.

—Por puro protocolo, por favor, levante la mano quien esté de acuerdo para dar luz verde al proyecto Jes-33 —dijo el presidente y de inmediato todos lo hicieron. La decisión era unánime—. ¡Bien! Que las secciones de diseño y tecnología se pongan a trabajar de inmediato. Se levanta la sesión, gracias por su asistencia.

El presidente le hizo una seña a Jeo para que esperara a que los demás salieran.

—Jeo, ¿podemos hacer todo eso?, es decir, ¿de verdad es viable?

—Nada que no podamos resolver con nuestra tecnología, señor; todo ha sido calculado de acuerdo a los algoritmos. No habrá quien compita contra nosotros. El planeta recién descubierto será nuestro.

—¡Confío en ti, muchacho! Oye, eso de convertir el agua en vino y la multiplicación de los peces me pareció formidable.

—Así es como se enajena a las masas, señor. Milagros del marketing.

Ambos rieron y abandonaron el salón.

Anuncios

Un pensamiento en “El proyecto

Somos una comunidad, comenta y responde

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.