La paradoja de Schrödinger


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Ilustración por: Jie Qi

Estoy y no estoy.

Vivo y soy los extremos.

Muero y me vuelvo los medios.

 

Me veo al espejo y,

al no verme, me doy cuenta

de que existo y que no.

 

Me percato,

al ver mi cuerpo desgastado,

de que estoy muerto y vivo.

 

Y veo que soy un ser capaz

de una gran bondad

y de una muy afilada crueldad.

 

Brillo y no brillo.

Curo y enveneno.

Amo y no amo.

 

Por años busqué definir

a qué extremo

pertenecía yo.

 

Tomó mucho tiempo saber

que la verdad estaba

en todos y en ningún lado.

 

8 pensamientos en “La paradoja de Schrödinger

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