Arlequín


Es tan bochornoso usar este disfraz de arlequín, pero lo es más haberme vuelto hueste de esta causa traidora y denigrante. La ansiedad me deshilacha los nervios. Era mejor ser orfebre, pero ¿qué otra cosa puedo hacer? Estar aquí dentro esperando es calcinante, a pesar de que ya es el crepúsculo.

     ¿Habrá un pensamiento lapidario que sea un poco halagüeño para mí? ¿Lo merezco a pesar de la detracción? Esta metamorfosis está terminando por amover la poca humanidad que me queda. Al principio creí que era osteomielitis, pero la monstruosidad no solo está en mi cuerpo, sino que alcanza un lugar más profundo: mi alma. Escucho la convocatoria volcánica del jefe. Sé que el gorro de terciopelo me estorbará para cumplir la misión. El ambiente se ha tornado rocambolesco, sin embargo, la consigna es imperante: contagiar con el virus que habita en mí al mayor número de humanos, mordiendo, arañando o escupiendo.

     Aquí voy.

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Un pensamiento en “Arlequín

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