¿Y quién… es quién?


Tras de si, una estela de palabras sin asimilar…

Emocional debacle,

caos sentimental.

Mal avenido su caminar, por el camino de la honestidad”

-Hubieron pensado- (Los que no supieron interpretar)

 

Vendetta


¡Atención! ¡Tripulación!, en la taberna oí, que se la sabe en las gélidas aguas del norte, la recompensa oro en cien doblones, por todos es sabido que…

Gusanos necrófilos

los recuerdos

en su mente,

venenosa serpiente

su sexo ardiente,

fiel doberman

por corazón,

una mariposa

su amorosa alma.

Así pues, su trato efecto espejo será, advertidos estáis, zarpemos, virad rumbo a los mares del norte, izad las velas, afinad vos mariposas…¡la recompensa de nos será! ¡AUH!

Cárcel de papel


Susurros


Inexistente

tu presencia,

tan presente

tu ausencia,

henchido de nada

rebosa el vacío,

me temo lo mejor,

una fuga, ¡una explosión!

-No temas-  susurra la luna.

Bruja por bulerías


Soñé que me amabas,

viniste y me amaste;

soñé que me abandonabas,

de mis encantos prescindiste;

soñé que mi interior conocías,

proclamaste “a la hoguera”.

Lo que quieras haz con tu vida,

nunca más bruja me llames,

es tu responsabilidad,

que siempre mis sueños,

hagas realidad.

Documental (Apología del corazón)


Avieso el humano,

que luciendo falsos colores

oculta sus pretensiones,

así encandila y cautiva a su presa.

El avieso humano,

siente el placer

de a su presa poseer

en sus fauces,

ensimismado el avieso

despoja a otro ser humano,

de un vital órgano…

El corazón.

El comienzo de un fin…


Al despertar, en mi interior latidos sentí, horrorizada, me apresuré a asomar a la ventana, gran alivio sentí al corroborar, que allí, en la calle, yacía marchito, el decrépito corazón que una vez hubo en mi.

Ese fue, el comienzo del fin…

_ ¿Eh? ¿El corazón que una vez hubo en ti?

_ Sí, el corazón que una vez hubo en mi. Es que…

…Harta de tener un corazón yerto de dolor, con gran determinación, asesté el puño contra mi pecho, con mis uñas escarbé, mi corazón encontré, lo así, lo extraje, contemplé lo negro que lucía por desamor, y… Aún a riesgo de no volver a amar, opté por librarme de él, tomé carrerilla hacia la ventana y con desmesurada fuerza lo lancé; regresé a la cama para caer dormida plácidamente. Y este fue, el principio del comienzo del fin…