Un abrazo


Imagina que pudiéramos

darnos un abrazo de espaldas

como si los brazos consiguieran

dar la vuelta.

Y pudiésemos juntarnos sin miedo…

Un abrazo de esos

que juntan dos corazones y dos cerezas y cierran los ojos

y hacen al tiempo denso.

Un abrazo que envuelva como líquido amniótico

y haga que inventemos

una palabra

que una

dos almas.

Algo así como almarados.

Un abrazo mamá.

Un abrazo ingrávido con tu mejor amigo; en el galeón pirata de la feria

Un abrazo como el que me di con mi padre

cuando la selección ganó la copa del mundo.

¡Campeones del mundo!

Un abrazo como los de antes…

Imagina que

estas palabras son mis brazos

y estoy contigo

soy contigo

ahora.

Abrazados.

Almarados.

Manos de lejía


La lejía me da nostalgia.

Ahora que ese olor puebla mis manos

al limpiar toda mi vida

por la plaga.

Y no es por ese juego fonético de la ge

o jota.

Ni por empezar un poema garabato

o gato.

Éramos cuatro

hermanos que nos habíamos hecho

grandes  —golondrinas que gorjean—

y necesitan comer.

Bocas abiertas al cielo gusano.

Y mi padre cada vez

más viejo

más grávido

más gota

que se escapaba

entre sus manos de carpintero.

Entonces mi madre gladiadora galaxia

cogió la gamuza

para limpiar portales, pisos o

hacer guisos —como tantas guerreras guijarro de mi barrio—.

Y cuando llegaba a casa

nos cogía por las mejillas

con sus manos de lejía

y nos besaba y nos decía:

¿qué tal se han portado

mis niños guapos?

Dedicado a todas las limpiadoras de mundo. Gracias.

Nada

Nada


La farola de Magritte

La farola de Magritte


Ella

Ella


Charlie Chaplin era una galaxia y su bigote un agujero negro

Charlie Chaplin era una galaxia y su bigote un agujero negro


Mar o cielo