Algunas cosas sin importancia


Como ves,

he aprendido a olvidarte

y ya casi ningún ruido me recu rda a tu voz.

Apenas los atard ceres

son difere tes y los nombres

d los niños q e imaginamos

ya no duelen como avispas.

Ya ves, ya casi ni se notan

los rotos y l s costurones de mi traje

aunq e por los bolsillos se me caigan, a veces,

las mañanas, los domingos y las flores amarillas

que t regalaba.

He cortado esos trocitos

de ti en mí

que se me h cían insoportables y los he dejado

en el trastero.

(En la basura todavía no puedo, no puedo).

Trocitos qu sin querer  —inesperad mente—

aparecen en el yogurt, en el helado de limón o traídos por las olas…

Y es entonces cuand mi corazón se me quiere volar del pecho

y la jaula d mis huesos cruje

como un rollito de primavera.

Ya ves, que soy casi el mismo

que conociste

y además las flores tienen cierta afinidad por l s grietas.

No te preocupes —ya ves— solo han desaparecido

para olvidart

algunas cosas sin importancia

como la luna,

la mar

y algunas pequeñas letras de t nombre.

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Madre e hija

Madre e hija


Mi padre solía decir que la vida es riesgo


 

(A riesgo de empezar muy alto el poema) A veces la vida es eso:

Una niña se mira en un charco

y juega

a pisar nubes con sus botitas rosas.

Y luego se mira y mira

las nubes

—de cuclillas— las mira reflejadas

cómo pasan.

Otras veces (a riesgo de ser monótono) la vida es una anciana

que se sienta junto a la parada del bus a ver

pasar a la gente al sol —después de la lluvia—.

Y les mira y mira como si les conociera a todos

para que no sepan de su olvido.

La vida es injusta —me dice una amiga. Tenía solo

38 años y una lágrima y una nube en una iridiscencia suceden.

—No sé cuál es cuál—

La vida es agua —leo en una revista: Somos

un 80 por ciento agua (a riesgo de copiar)

que pasa río —como dice Manrique— río

hasta dar en la mar

que se pierde en el tiempo —como dice Roy—

como lágrimas en la lluvia.

Agua en un charco. Agua en un 80 por ciento nube.

Agua niña anciana.

Agua

Agua.

niñaanciana

Garra azul (poética)


te asomas desde los abismos

como el junco

al río

 

te asomas

al infinito helado

de la hoja en blanco

pero la chispa quedó

 

te asomas

—solo te asomas—

divina

garra azul

 

el insomnio del animal que busca

Miembro fantasma


dicen los soldados

que han perdido un brazo o una pierna

que todavía pasados muchos años

les duele

les pica

incluso sienten cómo se mueven

sus dedos

o los rayos del sol

en la piel

hasta hay veces que notan

cómo se posa alguna mosca molesta

en ese yo ausente

así, de esta manera, es cierto

que pueden vivir

sin él o sin ella

pero también es cierto

que no hay día, hora, minuto que no se acuerden

de ellos

—aunque sea de una manera inconsciente—

siempre

imagino que a esta altura de poema

ya sabrás

que no te estoy hablando de soldados

Héroes


Bajas la persiana / Cierro la puerta.

Tu sonrisa rebota en las paredes

como en una caracola.

Jugamos

a las penumbras y somos niños otra vez.

Sombras que se buscan

en la oscuridad

absoluta

donde los espejos son inútiles

y los yos se pierden.

Nos abrimos, nos abrimos como plantas a la luz

a través del eco de nuestras palabras:

—¿Dónde estás? —digo.

—No sé dónde estoy. Marco.

—Polo.

—Marco.

—¿Sabes una cosa?

—¿Qué?

—Que los pulpos tienen como ojos en la piel.

—¿Sí?

—Sí. Por eso pueden cambiar de color.

 

A tientas, entre las estanterías, entre los libros;

sí, sobre todo entre los libros, te encuentro en una radio

cuando le doy al “ON”

y suena una guitarra.

Shhhh Escucha

somos el sonido de esa guitarra

(de Bowie

en Heroes)

Y nos buscamos.

Nos buscamos a través de los pasillos, por las sillas, por las mesas

como dos sombras sedientas

de un solo cuerpo.

Cruzamos puertas cruzamos espacios

inmensos

con nuestras manos

a tientas

donde todo es miedo y arista y esquina y dolor.

Pero nos necesitamos

>We can be heroes >

como necesita la alegría a la muerte.

We can be heroes. Just for one day.

—Marco.

—Polo.

—¿Sabes otra cosa?

—¿Qué?

—Que los pulpos también tienen como bocas en los tentáculos.

—¿Sí?

—Sí, así saben sin ver si necesitan aquello que… Oye.

—¿Qué?

—¿Esto que hay en el suelo es tu jersey?

—Sabes mucho de pulpos pero poco de mujeres. Eres muy tonto. ¿Lo sabes?

—Sí.

 

Nadamos por las paredes sobre el sonido de las plantas.

Nadamos >Like the dolphins, like dolphins can swim>

Y sigo tus huellas.

Y venteo tu presencia como un animal

hasta que desnudos

los árboles en invierno

los seres que nacen

nos encontramos nos encontramos

apenas

en un roce una brisa un abrazo

un abrazo  (de pulpo —pienso—)

 

absoluto

 

como si solo hubiéramos sido creados para este momento.

 

>We can be heroes>

>We can be heroes. Just for one day>

 

Escalar nubes

Escalar nubes