Alma mía


Tristezas y dolores,
alegrías y desazones,
ilusiones y desesperaciones,
desahogos y angustias,
impavidez y melancolía,
bohemia y ternura,
nostalgia y dulzura,
dulce pena: alma mía.

Etéreo…


Momentos difusos, soslayados por tristezas o alegrías.
Secuencias vitales, pragmáticas y disímiles de angustia o de placer.
Periodos atemporales y auspiciosos en los que uno produce y reproduce
fugaces recuerdos de su historia.
Estancias cotidianas y atípicas con las que uno acaece
en las puertas de la impalpable y eterna soledad.

Así es la vida, ese paso etéreo y terrenal
por un inusitado lugar en donde confluyen
personas, momentos, emociones y sensaciones.
Así es la vida, un elegante y cortés ejecútese de alegrías,
placeres, pasiones y sublimes desazones,
tan indebidas, tan insolentes pero al final tan ineludibles.
Así es el paso por la vida, tan inefable e infalible,
pero a la vez tan sutil y tan etéreo.

Quiero…


Gracias por la inspiración, mi bella Mirosh

Quiero deslizarme en tu encanto,
sacudirme en tu lujuria,
aturdirme con tu pulcra dulzura,
mirarte a los ojos y besarte el alma.

Quiero tocar tu piel,
y corroerme con la tibieza de tu ser,
quedarme en silencio, sosegado e impaciente;
sin concentración alguna,
sin poder distinguir tu hermosura de tu ternura,
digo, tu locura de tu exquisita figura.

Quiero comerte a besos
y arrollarte con mi cuerpo,
quedar trabado e impregnado con tus olores
y sabores.
Pues con tu sobria y quieta belleza
me dejas impaciente y delirante,
al verte desnuda, tranquila y dormida.

Quiero estar en tu cuerpo
pero abrumarte con mi ausencia.
Quiero que me añores
y no salir de tu esencia.

Quiero estar colgado entre tus caricias
insensatas, escandalosas y melosas,
aquellas que has creado exclusivamente para mí,
luego desfallecer ante tus besos extenuantes
que parpadean en mi ser,
que lo alteran,
que lo apaciguan,
y que lo aman.

Conmoción


Sensación insolente
de tranquilidad.
Mi alma se encuentra
estrangulada en paciencia.
Mi ser recae en prolija cautela
y mi alma se conmueve en pasión.

Extravío mi cuerpo en decente lujuria,
pero atavío mi ser en un revuelo excelso
de inescrupulosa moral, de suicida decencia
y consigo deviene una impotente conmoción.

Me ciega la tristeza
y me impacienta la alegría.
Doy un paso
al amor
y ya he vuelto dos veces
del camino del dolor.

Conmoción concreta que me increpa.
Conmoción insolente, cúmulo de tenues pasiones.
Conmoción estúpida que siento y no entiendo.

Desahogo


Indumento versátil del amor,
desahogo tóxico de la dulzura,
asepsia mística de la putrefacta ternura,
exquisita ansiedad de desenfrenada lujuria.
Quiero desinhibirme en ti,
quiero desahogarme en tu cuerpo.
Concédeme sobriedad pulverizante
para percibir infaliblemente la pasión.
Acércame a la vicisitud de morir en el amor.
Desahógame hábilmente,
sin desprenderme de la complejidad del cariño,
sin desprenderme de la atracción perpetua del inescrupuloso libido.
Libido que me consume cada vez más.

El amor ha vuelto a mí


Cayó mi alma al vacío,
tocó fondo y rebotó.
Apareció una luz compulsiva
que me induce a amar.
Vuelvo a la vida y vuelvo a amar.
Recorre nuevamente
la pasión en mi sangre.
Tiembla y se enfría mi cuerpo,
señal proscrita al síntoma preciso
que diagnostica que he llegado una vez más
a las puertas del amor.
Sin saber ni cómo, ni cuándo,
ni dónde, ni por qué.
Es decir, la enfermedad resultó positiva:
el amor ha vuelto a mí.

No sabes cómo me fascina…


No sabes cómo me fascina
traspapelar mis manos en tu rostro,
en tus mejillas,
en tus labios,
en tu boca.

La contextura frágil,
sigilosa y descarada de tu bella faz,
de tu cuello exquisito.

Recorrer mis manos en tu cuerpo,
de los pies a la cabeza
y confirmar que sí, mujer,
eres la que yo busqué,
con las manías requeridas
para encantarme,
amarte
y
abrumarme.