Te recuerdo…


Dedicado a la hermosa Mirosh

Agrietado en tu cuerpo,
sosegado entre tus caricias,
gustoso entre tus brazos,
alegre con tu sofisticada pasión,
vivo abrumado y tranquilo,
con tu exótica y libidinosa sonrisa,
con tus besos extenuantes,
con tu boca y ojos deslumbrantes,
con tu descomplicada y deleitante cintura,
digo con tu exquisita y delirante figura,
te recuerdo, me abrumo y te quiero.

Te recuerdo que me alegras cuando me amas.
Te recuerdo que tú y todo tu ser,
tus olores y sabores, son míos.
Te recuerdo, te extraño y te amo.

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Remembrando y recabando


Cuando tu amor y mi dolor se juntan y luego se despiden.
Cuando tu placer y mi decepción se apasionan y luego desaparecen.
Cuando tu cuerpo y mi alma se unen y luego despegan.
Cuando tus labios y mi boca se aman y luego se atosigan.
Cuando tu piel y mi cuerpo se entrelazan y luego se agobian.
Cuando tus caricias y mis manos se seducen y luego se odian.
Cuando tu ternura y mi dulzura se amalgaman y luego se deslucen.

Voy remembrando y no mucho después
voy recabando mi soledad, tu amor y mi dolor.

Rememorando que la vida de mi vida fuiste vos,
y recabando que en algún momento hasta mi vida daba por vos.
Recordando y recabando, querida, mis llagas invisibles y tus cínicos temores.
Recabando y evocando mi fidelidad y tu traición.

Remembrando y recabando,
recabando y recordando,
recordando y olvidando
tu amor y mi dolor.

Tiempo bueno…


Tiempo de caricias tácitas,
de alegrías puras,
de tristezas elocuentes.
Tiempo de calma: conjuro supremo de exquisitas pasiones.

Tiempo solo, tiempo de amor, tiempo de alegría.
Tiempo tuyo y mío, tiempo de nuestro amor.
Tiempo en el que nuestras vidas se congregan
y despejan el misterio diario del amor.

Tiempo en el que nuestros cuerpos se congregan
e incesantes sucumben beligerantes y desliados
en la pasión y la lujuria.

Tiempo único, paso ligero y fantástico de nuestras vidas.
Tiempo mismo, el tuyo, el mío.
Tiempo bueno, el de este exquisito amor.

Este momento


En este momento
frágil, lento, dulce,
equilibrado, de total calma
y de máxima concentración
requiero de la tibieza de tu ser.

En este momento
pienso en vos
porque no te tengo,
pero te necesito.
Digo, lo que pasa es que
vos estás conmigo, en mi mente,
caminas conmigo, estás aquí.

En este momento
cuando la muerte puede sorprenderme,
en este momento
es cuando te quiero.

En este momento
te quiero aquí, junto a mí.
En este momento
te quiero conmigo.

Alma mía


Tristezas y dolores,
alegrías y desazones,
ilusiones y desesperaciones,
desahogos y angustias,
impavidez y melancolía,
bohemia y ternura,
nostalgia y dulzura,
dulce pena: alma mía.

Etéreo…


Momentos difusos, soslayados por tristezas o alegrías.
Secuencias vitales, pragmáticas y disímiles de angustia o de placer.
Periodos atemporales y auspiciosos en los que uno produce y reproduce
fugaces recuerdos de su historia.
Estancias cotidianas y atípicas con las que uno acaece
en las puertas de la impalpable y eterna soledad.

Así es la vida, ese paso etéreo y terrenal
por un inusitado lugar en donde confluyen
personas, momentos, emociones y sensaciones.
Así es la vida, un elegante y cortés ejecútese de alegrías,
placeres, pasiones y sublimes desazones,
tan indebidas, tan insolentes pero al final tan ineludibles.
Así es el paso por la vida, tan inefable e infalible,
pero a la vez tan sutil y tan etéreo.

Quiero…


Gracias por la inspiración, mi bella Mirosh

Quiero deslizarme en tu encanto,
sacudirme en tu lujuria,
aturdirme con tu pulcra dulzura,
mirarte a los ojos y besarte el alma.

Quiero tocar tu piel,
y corroerme con la tibieza de tu ser,
quedarme en silencio, sosegado e impaciente;
sin concentración alguna,
sin poder distinguir tu hermosura de tu ternura,
digo, tu locura de tu exquisita figura.

Quiero comerte a besos
y arrollarte con mi cuerpo,
quedar trabado e impregnado con tus olores
y sabores.
Pues con tu sobria y quieta belleza
me dejas impaciente y delirante,
al verte desnuda, tranquila y dormida.

Quiero estar en tu cuerpo
pero abrumarte con mi ausencia.
Quiero que me añores
y no salir de tu esencia.

Quiero estar colgado entre tus caricias
insensatas, escandalosas y melosas,
aquellas que has creado exclusivamente para mí,
luego desfallecer ante tus besos extenuantes
que parpadean en mi ser,
que lo alteran,
que lo apaciguan,
y que lo aman.