Insomnio incómodo


Un vacío silencioso
estampa una madrugada
el retrato de una reflexión
pensamientos sentidos
que a la nada llevan
y de la nada vienen


Insomnio controlado
por una mente mentirosa
—o ingeniosa—
depende quién la mire
insomnio relajado

mientras latente
a la espalda
está esperando la agonía
de sentirse cansado
una vez más

Todo está al mínimo
nada es lo que era
nunca nada fue nada

Viviendo a la espera
de esa agonía
cayendo en pesadillas
y sueños
con sabor a caramelo
agridulce
sabiendo que cualquier cosa
es mejor
que estar despierto
o mejor dicho.

Cualquier cosa es mejor
que ser consciente
que mandar sobre ti mismo
que ver el tiempo correr
y saber que existe el aburrimiento

Densidad indiferente


Lo denso abruma

la vitamina huye de cada alimento

con ello mi cerebro

solo tengo vacíos

entre tanto sonido

sin voz

La gente se cansa antes

ya no saben qué gritar

si no a los derechos

o por unas rebajas dignas

Al final da igual

nadie hace caso

o sí

pero da igual

La levedad de estar


Siempre traicionando, como decía Milan Kundera, traicionando por el gusto de la sorpresa y la digestión. Pregunta: ¿Y qué habrá después? ¿Qué habrá cuando ya no puedas más hacer lo que querías hacer? ¿Encontraré allí la lección? O por no encontrarla, por no mirarla con otros ojos, siempre se repite y por eso siempre quiero ser lo mismo o se aparece en mí siempre el mismo sueño? ¿Gustar y ser van de la mano?

¿Eres porque te gusta o te gusta ser tú?
¿Me gusta antes de mí o después? ¿Quién va primero? La palabra, el viento o el pensamiento? ¿Puedo cambiar si el pensamiento ya se hizo palabra?

Al final soy canto, que no cantante, no soy ni cara ni cruz, solo depende del momento. No opino siempre igual, porque no paro de pensar. Igual eso quiero yo, cambiar porque todo cambia, y seguir cambiando, ¿hasta cuándo? ¿Hasta que nada cambié? ¿Cuándo dejará todo de cambiar? ¿Habrá un límite? A veces, intento dejar de pensar para mantener, y entonces todo cambia, y aquello que era malo y quiso ser bueno se volvió más malo, todo para justificar que es malo y aunque no lo quiera, lo quería.

Todo depende al final, todo se enreda y se desenreda, todo es «bueno» y «malo»; puede que al mismo tiempo aunque cada vez salga una parte diferente. Cambiar, que no llevar la contraria, o como dije, puede que en la superficie parezca una cosa y en las raíces, otra diferente.

Al final no sé si hay objetivo o solo camino, o si el camino es el objetivo, o si lo que no paramos de hacer, todo aquello que queremos desaprender, todo aquello que creemos no nos gusta de nosotros y tratando de transformarlo lo reivindicamos aún más; todo eso no sé si es lo real, lo que realmente es nuestro y debemos guardar y sonreírle, en vez de castigarlo, porque nada es bueno ni malo, nada del todo, todo es parcial, no siempre se puede ser justo y equitativo a la vez.

Nada depende de nada, entonces todo da igual.

Todo depende de todo, entonces nada da igual.

Me alquilé


Ni escritor ni personaje
admirador de mi interior
y su equipaje

Es cierto que conmigo ya no vale
pero eso es indiferente
mi valor simbólico
pagado por sentidos
y una letra pequeña
llamada cerebro

Alquiler de mi propia palabra
escondo valores de esencia
por no decir que los perdí

No soy sin mí ni conmigo
dejé de ser al nacer
para mirar mi propio ombligo

Negocios contratos
todo para vivir
para tener ganas
—u obligaciones—

Lo complejo es barato
pagado por anticipado
mientras que lo sencillo
no es que salga caro
es que está extinto desde hace ya rato

Por eso necesito un papel para vivir
algo que me diga por qué nací

Amor


De amor solo me creo aquello que escucho y luego puedo cantar, recitar o hablarlo con mi espejo, entonces, ese reflejo parcial y único se convierte en un amor parcialmente puro e imperfecto y a eso me aferro a mi vida con amor propio y con el del resto cuando lo siento verdadero en mi niño interno.

Gallina


Un infinito, tumbado, representando un tiempo pasado y que va pasando, un círculo que se une y se separa, conexiones, fluctuaciones, todo bien, todo mal, todo es relativo. Te separas, lo ves de lejos y entonces entiendes, puede que incluso aprendas. Una vez entendido quieres volver, y te acercas para vivir más dentro de ti, hasta que llega un momento en que te vuelves a dar miedo o en donde solo quieres huir y te vuelves a dar un tiempo y de lejos vuelves a entender todo. Ciclo tras ciclo, todo por fuera se repite mientras que los matices no paran de cambiar.

Ignorancia educada


Yo quise ser yo.
El miedo botó y me encerré en mis trece,
en esa edad me quedé
en un martes exactamente de esa edad en donde me prometí destinos que no entendía, pero aparentaban ser alegría en esta sociedad donde mi cuerpo residía.

No me lo pregunté y me oculté sin saberlo.

Acabé siendo un niño por no haberlo sido antes, pero un niño con antiguas estelas de un alma infantil e ingenua con capas de roca y pesadillas que no fueron acariciadas ni escuchadas.
Y menos por mí mismo.

Ahora lloro, para qué echar balones fuera si yo soy responsable de que todo sea como es.
Yo me afecto de tal manera que reacciono para que todo fuera de fuera y no de dentro.

Intentaré recoger todo aquello que un día fui y nunca quise dejar de ser, ¿o sí?