Caminar congénito


Solo quiero hablar del día a día,
del apresurado caminar para llegar a casa,
de la mirada cansada que no quiero capturar
y ver tu documentada marcha diaria.
No quiero molestar tu huella ya marcada,
que de solo sentir mi presencia
se podría suspender lo que ya
está establecido como camino.
Estaré atento, callado y sumiso
a tu transitar.
Para tus ojos solo seré un elemento más
de la cotidianidad de la calle.
Así podré percibir
lo congénito de tu caminar.

Miedo


cultura-nuestra-4

Vejez


vejez
En mi vejez perderé el miedo a las alturas.

Virginia Woolf


virginiawolf

Un café nos espera…


e

Rigoberto


Es octubre y esta vez le toco a Marta, una secretaria del edificio
Royal. Rigoberto lleva veinte días hábiles siguiendo su paso a través de la
plaza. Hoy es viernes, el lunes ya será otro mes y le tocará el turno a
otra chica. Rigoberto, durante el mes asignado a cada chica, la mira
aunque sea una vez al día. Siendo viernes y el ultimo de octubre,
Rigoberto sabe que tiene que verla por última vez, y llama a Carlos para
que la mire. Atentos los dos, a eso de las 4:35 sale Marta. Ambos la
observan sin parpadear.
—Adoro bucear —dice placentero Rigoberto.

Que…


Que la sola muerte no sea simbolo de freno,

ni de olvido.

Que nuestro alejamiento sea usado en nuestra contra,

que tu mirada se enlace con lo humano.

En lo humano estaré yo.