En el Jardín de las Adelfas


Tiempo atrás, el lirio blanco se balanceaba
entre las zarzas. En el Jardín de las Adelfas
entre nardos y azucenas, bailaban rosas,
claveles, celindas, pensamientos, narcisos
y cardos. Dos pasos errantes destrozaron
gran parte de sus ramas mas el lirio se
recompuso. Llenaba su pequeña corola de
agua, allí vendrían los gorriones a beber
llevándose las perlas de su cabeza entre
sus piquitos dorados. Sus maltratadas hojitas
no servían para lucirse, aunque taparan a las
hormigas de las lluvias más violentas. Las hormigas
agradecidas, regalaban a su tronco una lluvia de
cosquillitas de cerezas.Tiempo atrás, al lirio
blanco lo quisieron cortar para ponerlo en un
jarrón de cristal. Prefirió hacerse invisible
haciéndose una lamparita para todos los insectos
voladores y hormigas que ansiasen verlo brillar.

Anuncios

Ana Blandiana, invitada de honor del VI Encuentro de Poesía de Puente Genil


Nota del editor: Gema Albornoz, autora de Salto al reverso, comparte en este espacio su entrevista a Ana Blandiana. La poeta rumana fue la INVITADA DE HONOR en el VI ENCUENTRO DE POESÍA, MÚSICA Y PLÁSTICA, en Puente Genil, Córdoba, … Sigue leyendo

Opuestos irreconciliables


Dibujas la vera con la punta de tu pluma
y cuestiono si la frontera es real o hasta dónde
llega. Rechazaré todos los opuestos, incluidos a
los que me incluyen. No te buscaré para encontrarte.
No te encontraré aferrándome a ti, vida; aterrorizada
de muerte por perderte. Obsesionada a perderte, mal
de muerte. Manipulo los opuestos y controlo la frontera que
es una vera que esquiva y elude la atracción de norte y sur; de
todos los opuestos irreconciliables que viven en la luna y duermen
plácidamente en el sol. En los opuestos irreconciliables, nuestra ficción.

Bajo el azur infinito


¿Irán los peces al cielo? ¿Habrá un sitio allí para el loto azul? Mi mente es un cielo nublado, jamás habitó la posibilidad de no hallar espacio para un azur infinito sin nubes de algodón y sal.

Jamás se me ocurrió pensar que el agua del río se llevara consigo todo lo digno que viste mi piel. No me sumergiré en él. No. ¿Qué pasaría si mi piel mudara? Quedaría desnuda en lo ruin, desprovista de escamas, ¿descubriría que soy pez? ¿Qué pasaría si me quedara sobre la superficie? Quedaría cargando las grandes verdades del universo, ¿descubría que soy loto azul?

El amanecer surge del mar. Los peces irán al cielo y habrá sitio para el loto azul, pero aquí, bajo el azur infinito, la vida para la mujer sigue siendo difícil.

Fronteras

Fronteras


Edad azul


Parábola del sembrador


El dinero es una flor.
Cuando sus semillas echan raíces y se agarran a la tierra en la que habitan, siempre permanecen las más fuertes. Las más débiles perderán cuando germinen en la misma zona.
El dinero es una flor.
Hay que ser observador para ver su comportamiento social. No hay una red jerárquica marcada. Se puede saber, incluso, que una planta podría dificultar el crecimiento de otra, mientras favorece el crecimiento de una tercera. Así son las cosas. Las raíces de contactos varían el orden del mundo.
El dinero es una flor.
Hay personas que poseen en sus manos ramas de billetes perennes, parecen no caer, se mantienen frescos durante todo el año. En cambio, quienes tengan, entre sí, ramas de billetes caducos, deberán cuidarse. Encontrar el equilibrio les será difícil mientras caen billetes, de entre sus manos, con la suave brisa.
Mi fascinación por la naturaleza me ha enseñado tanto que aquí estoy, plantando billetes de cincuenta euros en el nuevo macetero de mi balcón. Lo colocaré en una esquina que le dé bien el sol. Lo regaré cada dos o tres días.
Cuando abra su flor, oleré mi fortuna.