Emboscada nocturna


¿A qué huele la noche?

Roza la lavanda el agua de tu cuerpo

y se abandona en tu pecho.

Baña el primer temor de lo oscuro.

Mientras el frágil sueño envuelve

toda la paciencia del tiempo,

se pierde un instante.

Abre los ojos.

Las estrellas se mueven.

La montaña se mueve.

Se agitan la tierra y el cosmos.

¿Son tus palabras otra fragancia?

La tierra se llenará de tu luz

y arriba, tu vientre se acomoda.

Duermen la risa y el llanto sobre el barro,

fruto de tu sudor. El silencio se hundirá

en los ojos de los hijos de la noche

en una emboscada nocturna.

Y tú serás el peligro

y la tormenta.

Historia de un concierto fallido de cumpleaños


A quienes están

Y llegó el día.

Durante la semana se habían alineado

todos los planetas. El universo escribió

en el horizonte más cercano, con tinta

índigo. El día olía a tierra y agua.

El petricor caló las ropas y el cuerpo.

Era el momento de engrasar las botas,

vestir el cuero y saltar hasta la mañana.

Era el momento de la cerveza sobre la ropa

y la batería marcando el eco. Era el momento

de celebrar la música y que bailaran todas

las estrellas de la galaxia.

Pero ni su voz marcó el compás,

ni la niebla empañó el día de pizza italiana

con trufa y brindis de las copas de vino.

Podría ser amor


Podría ser amor

el tiempo bailando

en tu reloj.

Moviendo manijas y destinos

o recogiendo madrugadas

o piedras del río.

Acumulando historias,

lugares, cantos o mitos.

Podría ser una declaración de amor

que el tiempo transcurra

y lata el corazón.

Guirnalda del faro en la tormenta


A Belén Bermejo

Una guirnalda
de caracolas bermejas
cuelga del faro.
Parpadea
y se enciende
a las seis.
Ninguna gaviota
perderá el rumbo
antes de llegar
a la costa.
Aunque se avecine
la tormenta,
la luz estará prendida.

#SaltoAlAislamiento

#SaltoAlAislamiento


Grieta en la nada


Algunas veces
busco no decir nada,
negando dos veces
el chorro de arena pensada.
Lo inacabado e innegable.
Abrir el mundo
por la mitad.
Salir de la cueva,
tocar el espíritu
y el ideal más absoluto
o completar la autoconciencia
hasta reventarla.
Algunas veces
querría atender
únicamente a esa grieta,
por si por ahí naciera
la esencia primogénita de vida.

Otro día en cualquier café


Sonarán las teclas
en aquel café y
su música conquistará
a las siluetas en los marcos.
Mostrará atisbos de predicciones
a quienes remueven sus tazas.
Y a quienes arrastran sus horas
por el callejón les regalará instrumentos
que cargar durante el día.
La luz se apostará sus dos visitas diarias
—a las plantas— a las cartas, con la misma esperanza
indecible de la vida —a contraluz— tras las ventanas.