Fin de una etapa


Seguro que más de uno me entiende… Bss!

La inmortalidad del cangrejo

El otoño, como es de esperar es época de cambios. Ayer en mi casa se dio uno muy grande. Un cambio emocional que yo creo que fue más impactante para mí, que para mi hija, que es la directamente afectada.

El dialogo era de esperar, pero siempre quieres que tarde un poquito más.

Mamá, dice Alejando que Papa Noel no existe, que son sus padres

¡Vaya cosas te cuenta Alejadro! -pensamientos de odio absoluto hacia ese tipejo (vale, Ikram, contrólate, sólo tiene ocho años) que le quiere arrancar la inocencia a mi niña- ¿Y tú que piensas?

– Pues no sé, pero después de lo del Ratoncito Pérez… -Que en mi casa entrase un ratón y no pasase nada grave bueno, pero que lo hubiese hecho en casa de su abuela, que no es capaz de ver ni un poster de Ratatouille no era nada creíble-…

Ratatouille

–…

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El abrazo


Hay veces que al dar, recibes más de lo que sale de ti. Una breve reflexión sobre la fuerza de un abrazo.

La inmortalidad del cangrejo

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Hace unos días fui a un funeral.

Era por el marido de una amiga que, después de años de enfermedad y meses de sufrimiento, se durmió para no sentir más dolor.

Yo a él no llegué a conocerle en persona, pero siempre he admirado la fortaleza con la que mi amiga afrontaba la situación.

Para mí, asistir a ese funeral era muy difícil. Mis vivencias personales y mi repulsa y estupor ante los rituales que hay entorno a la muerte en nuestra sociedad, hacen que huya de estas situaciones más de lo que imagino que es correcto.

Pese a todo, en este caso sentía la necesidad especial de dar un abrazo a mi amiga. Creía que de consuelo.

Sin embargo, llegado el momento, mi sorpresa fue notar que en ese abrazo era yo la que estaba recibiendo mucha más energía y cariño del que podía ofrecer.

Yo iba para…

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Oscuridad


Espero que os guste.

La inmortalidad del cangrejo

Siempre había vivido en la oscuridad. O, al menos, esa era la sensación que a ella le daba.

Sin embargo, tenía algún recuerdo de cómo era la vida con luz, fuera de la cueva. Pero le resultaba tan lejano que, a veces, pensaba que lo había soñado. ¿O era real? No lo tenía nada claro. En cualquier caso, era un pensamiento que le producía desasosiego más que añoranza. 

Fuera, escuchaba el alboroto, risas, el trinar alegre de los pájaros.

Parecía que todo era felicidad más allá de la penumbra, pero no se atrevía ni a asomarse. Estaba tan habituada a su triste y silenciosa sombra… 

Sorprendentemente, un día se levantó con una fuerza inusual en ella. Con los ánimos absolutamente renovados y se arriesgo a dar unos pasos. Caminó insegura hacia la boca de la cueva, sin saber muy bien qué era lo…

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Divagando con… David Gómez


Una reflexión conjunta sobre nuestro «yo 2.0»
Si a ti también te apetece «divagar» conmigo en http:/lainmortalidadelcangrejo.wordpress.com sólo tienes que hacérmelo saber lainmortalidadelcangrejo@gmail.com

La inmortalidad del cangrejo

¡Qué levante la mano el que esté leyendo este post y no haya pensado en alguna ocasión que su vida 2.0 a veces tiene más dinamismo y protagonismo que su yo real!

Si no lo has pensado aún, a lo mejor estás a tiempo de tomar medidas antes de que esta reflexión se convierta en una realidad. Para mí ya es tarde…

Hoy, en la entrega mensual de Divagando con… tengo la suerte de tener como contraparte a David Gómez, un auténtico experto en Redes Sociales y el entorno 2.0, para hablar precisamente sobre esto: cómo el «yo 2.0» se está comiendo con patatasal «yo real» en un nuevo marco de relaciones sociales del que es difícil escapar.

la foto

¿Me pasas el pan?

David Gómez

Hace algunos, mas bien muchos, años leí en un Reader Digest la historia de una mujer, profesional de alto nivel y acostumbrada a mantener una…

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Tras la playa


Queridos compañeros de Salto al reverso, os dejo mi último relato. Espero que os guste. ¡Feliz día!

La inmortalidad del cangrejo

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El día de playa había sido bueno. Muy bueno, diría yo. Los niños habían hecho el mejor castillo de arena de todas las vacaciones.

Roberto se había empleado a fondo y, como si fuese un niño más, se había puesto con ellos a construir la fortaleza. ¡Con jardín y estanque incluidos!

Al anochecer, tras despedir al sol como cada tarde, la brisa del mar se dejaba sentir. Hacía fresquillo para permanecer jugando en la arena, pero escaseaban las ganas de ir a casa.

Sin prisas, sin compromisos, la idea de coger el coche e ir hacia el centro de la ciudad parecía la mejor opción.

Nunca había sido fácil aparcar por allí, así que irían directos al parking.

Completo.

Eso si que no se lo esperaban.

– ¿Hacía la calle del mercado?

Completo también.

– Y en las calles adyacentes ¿completas?

Para colmo la policía

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Mujer florero


Ikram Barcala

 ¡Pues ya está! ¡Ya lo conseguí! Ya soy una mujer florero

Y es que hay que tener mucho cuidadito con lo que se desea, que como te descuides se cumple y ya la has liado. Y encima no te puedes quejar, porque es algo que tú querías.

No es la primera vez que me pasa. Hace apenas dos años y medio yo me creía muy graciosa cuando decía: “yo de mayor quiero ser Felipe”.

Felipe era un compañero mío, asesor de mi jefe, que no daba un palo al agua, pero que tenía un sueldazo… y siempre se quejaba de todo el trabajo que tenía pendiente. Mientras, nosotras estábamos hasta arriba de trabajo y terminábamos por hacer esa tarea que le habíamos solicitado a Felipe para poder seguir adelante con nuestro propio tapón laboral.

Pues en apenas de seis meses os juro que mi petición se hizo realidad.Me convertí en Felipe. Evidentemente no fue de forma literal pero casi: heredé su cargo, su mesa y su silla y hasta su número de teléfono. Sólo falló un detallito: el sueldo.

El resultado fueron meses de aburrimiento sin límite, porque una vez conseguido el objetivo comprobé que eso de estar todo el día mirándome el ombligo y para colmo igual de pobre que antes, pues no me gustaba nada.

Fueron sólo cuatro meses, pero créeme que me dio tiempo a leer los más de 600 correos tontos que tenía almacenados en Hotmail. Desde la cadena solidaria, hasta el chiste más malo del mundo, pasando por ese en el que te piden que reenvíes el correo en cuestión a “nosecuanta” gente para que no se te caiga el pelo en tres horas o el del niño que necesita que le donen un riñón -que espero que haya tenido suerte porque el mail tenía 16 meses de antigüedad-.

En esa época también hacíamos bromas con frecuencia sobre la ocurrencia que tuvieron las feministas de los 60 y 70 al incorporarse al mundo laboral y la supuesta liberación de la mujer que al final nos ha llevado a trabajar dentro y fuera de casa, con menos sueldo y aun menos reconocimiento.

En esos momentos solíamos decir que para eso, mucho mejor en casita tranquilas, con la mopa y mucho tiempo para ir al gimnasio, a los museos y desayunar tortitas con nata con las amigas.

Y “voilá” unos meses después ya soy mujer florero. Bueno, mujer florero y parada para ser más exactos. Y tal y como están las cosas creo que puedo ir mañana mismo a “los chinos” a buscar unas bonitas flores de plástico para ponérmelas en la cabeza, porque como las compre naturales, no me va a dar el subsidio del paro para mantener frescas ni unas margaritas. Bueno, ni para eso ni para los museos, las tortitas con nata, ni casi la mopa.

Así que, a partir de ahora me voy a tomar mi tiempo para meditar mi siguiente deseo y a estudiar porqué nunca funcionan con los temas relacionados con la lotería.