Resaca


Duerme la resaca,
no quiere saber del alcohol,
del mundo, de la realidad;
él gira en sus sueños,
da vueltas y queda donde mismo.

Duermo la resaca,
el vino seda mi humor,
tengo enojo de sobriedad,
no me supe adaptar
a la droga de la vida familiar.

Huye en la resaca,
un río de vino en caja:
lleva, ahoga, resucita
los estragos de vasos
siempre llenos de más.

Huyo en la resaca,
siempre las noches frías,
verano, otoño, invierno y primavera,
el día es un sol de agua nieve,
de humedad hilarante, tostada mi piel.

¿Dónde estás resaca?
Con tus vómitos de putrefacción,
los desvelos y delirios azotan
mi cabeza contra el suelo,
entre las babas mi dignidad ebria.

¿Dónde estará su resaca?
Un día de playa al amanecer,
con la escarcha de anoche,
descalzo a la fuerza,
sangra heridas sin memoria.

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Blanc


No hay lunas para su piel,
duerme el sol,
mientras otros sangran hiel,
tú desnudas mi voz.

Este apetito infiel
busca en el dolor
la verdad sin algún bien,
simplemente no.

Rasgo,
urgo,
busco,
desato.

Escuecen su labios de miel
en mi boca el dulzor,
un gemido al cien
hace gritar al sol.

Amanece ella en mi piel
de donde soy color,
fragancia de viento y carrusel
rozan el ardor.

Hermosa mía


Ojos de cristal,
sonrisa de amor,
mirada de mar,
labios de rojo pasión.

Me miras,
sin embargo
soy yo quien se ve
en tus ojos de alma abierta.

La pregunta queda expuesta
—¿Qué ves cuando me observas?
aún así sin saber la respuesta
te puedo decir
—¿Qué veo en tu belleza?

Veo el amor en carne y hueso,
en alma y energía,
en alegría y calma.
en la paz de tus manos
y la locura de tus besos.

Veo un espiral de aromas de incienso,
inspiro parte de tu esencia,
bocanadas de alma,
calidez de tus pasos,
la colorida fragancia de tu sexo.

Veo la trascendental respuesta,
la ciencia no sabe de sentimientos,
solo responde con experimentos,
sin embargo,
lo único comprobable es irrefutable,
ante toda lógica la locura tiene argumentos,
ante toda sabiduría la vida es experiencia,
ante toda consciencia los sueños vuelan ciertos,
ante toda apariencia los ojos ven más allá de la creencia.

Eso veo cuando me observas y dices te amo.

Perspectiva


«Araucaria» por Poetas Nuevos.

Desde aquí
alcanzas el cielo,
cuelgan de tus ramas
húmedas estrellas
de agua
—estás más cerca de ellas—
aún cuando quisiera ser ave
—aunque fueras nido—
tus brazos verdes lideran
esta hermosa carrera espacial.

Desde acá
—lejano es ese horizonte lácteo—
los espirales están ciegos
cuando es de día
—sin embargo tú sabes—
no bajas los brazos
el día ríe a la altura de la panza
—el vientre de las nubes afloja—
una sonrisa de agua descansa.

Desde allá
te miran iluso
sonriente / inanimado / escalante
un gigante de buena madera
—noble hasta las ramas—
tus armas silenciosas el viento
recoge y eleva hasta las galaxias,
ellas sonríen desordenadas.

Desde más allá
la cultura noble y tradicional
avienta tus siglos y tus frutos,
los otros, los nunca olvidados,
los de la otra vida después de la vida
ancestros / dioses / héroes
conservan el mito de tus raíces
alimentan / convergen / nacen
del canto nocturno y del silbido,
desde la paz hasta la nueva vida.

Nunca la he besado


La besaría porque es tierra santa,
esa tupida y extensa flor,
se presenta un oasis de palabras
y el paladar se empapa,
flor sin tierra.

La amaría con la gracia de los peces,
nadar donde amo y respirar sus profundidades,
esconderme bajo el follaje fértil,
reír lleno de ella,
de su respiración vivir.

La guardaría del sol, de la luna,
de la sangre que vuela
sería sus alas,
en sus ojos los pensamientos hablados
los halagos torpes y otras niñerías.

La dejaría en paz, la otra paz,
la violenta, la bulliciosa,
la que no deja pensar,
la que habita,
no la cambiaría,
ni de vida,
ni de barrio,
la quiero feliz como las flores sin tierra
que hay por mil.

Anatomía gramatical


Sus dedos son cristales largos, cavan y clavan.
La tersura del cielo amoratado de tanta noche
desenvaina sus huecos, sus llantos, desparrama
por la orilla seca las no sonrisas y ya no llueve más.

Su piel es un planeta que la conquista no desea;
desea ser paisaje, historia, tribu, pueblo y nación,
también necesita agua y quién riegue sus dudas;
la profesión más hermosa es la de cuidador de planetas.

Su flexibilidad es arte digital, porque siente,
no dobla esquinas,
no ruega torcer caminos,
no espera, porque es ola y esa incesante sed de más.

Sus tonalidades son rojas para ella, pálida;
para los demás, se enrosca con la noche aunque esté de día
y suele soñar con los dolores que le faltan
para que todos digan, “está viva”.

Otros sueños


A contraluz su pecho late,
mi boca furiosa
se pierde en el satín,
ella canela es todos mis blancos
disparos, destellos, flash.

Su cabellera es cascada
de caricias,
de ternura,
de tiempo amoroso detenido.

En sus hombros, mis ojos
encuentran el camino
a la memoria sin cargar,
armas filosas de deseos,
el atuendo, pijama, belleza pura.

Descubrir el destino de sus brazos
descansados,
protegiendo el corazón,
escondiendo sus caderas,
visceralmente pacíficas.

Desde sus rodillas hasta de sus pies,
idas y vueltas,
viceversas de sentidos,
de longitud sinuosa,
hermosas,
una diosa presente, durmiente.