Acto de fe


Los domingos suenan.
Cesária Évora
canta Sodade.
Esa música miente alegría.
La letra
clava
puñales.

Fallo ejemplar


Mil años antes de la era de Cristo vivió un rey que impartía justicia inspirado en la ley de su Dios.

Precedidos de voces y clamores, dos vecinos ingresan a la Corte. Cesan su griterío con la llegada del Rey. Su presencia impone silencio. Empujados por los guardias, saludan postrándose.

Salomón pide le presenten el caso. Hablan los hombres:

—Soy Josué y tengo por toda fortuna tres carneros. Éste de aquí es mi vecino Arón. Él tiene dos ovejas.

—Sus carneros preñan mis ovejas y él reclama los frutos de sus vientres. Sin dudas, Salomón, me pertenecen.

El Rey ordena silencio. Tras unos momentos de reflexión indica:

—Arón, entregarás una oveja preñada a Josué. La oveja, su cría y un carnero serán la base de su rebaño. —Y agregó— Josué, entregarás uno de los carneros a Arón para el comienzo de su propia manada. Sacrificarás el tercer animal en un altar para gloria de Dios. Celebrarás un banquete con tu vecino.

Satisfechos, los litigantes se postran en señal de respeto y admiración. Darán testimonio de este fallo.

Nómade


A las puertas cerradas
les suceden lluvias.
Acontecen gritos rancios.
Un manojo de palabras agrias
pudre el paladar.

El silencio se agita
en el veneno del recuerdo.

Alquimia


Al tope del espanto:
Madre.
No quiero
este mal menor,
ínfimo.

Cambio
la falta de ubicación.
¿Un ladrillo en la pared?
Afirmo.
Pregunto.

Vecino,
extranjero,
serás quien padezca
la obediencia activa y entusiasta.
Serás hijo.
No
Yo.

Ausencia


Dejaste el vino.
Te busqué en los restos
de todas las copas.

Cosmopolita


La ira recorre absurdos.
Empeñamos obsesiones sosteniéndola.
¿Ves?
La has perdido en el laberinto
imitando lenguas ajenas.
Crea tu idioma,
salvaje.
La salvación es el reverso del cielo.
El infierno ahorca
la altura. Es un verde
donde la gorda golosa
grita
cachetea el timo:
«¡Los copio!».
Rasga la máscara tras la cual
se guarecía una especie inaudita.
La voz y la duda
son una dupla inseparable
como tus pies.
La duda alerta:
«los carteles anuncian otra cosa».
La voz
nos conduce por el mapa.

Cataclismo


Luego de entretenerse con las horas las guardó en su cajón de juguetes. El dios niño no era consciente de sus poderes.