Envidia


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Blanca mejilla,

al lado de tu boca,

yo la envidio…

Jenco ermitaña


Humor. Porque los ermitaños disfrutamos el aislamiento.

Haz como Jenco, quédate en casa.

Serie Wabi Sabi – 03

Serie Wabi Sabi – 03


 

Habitación 442


Habitación 442 (detalle)

Habitación 442 (detalle)

Amor de lejos, felices los…


…que sienten algo legítimo.
Bardiel fue golpeado muchas veces,
y eso no lo detuvo.

Bardiel flecha 001

En completo aislamiento siempre sintió.
Intentó atravesar las barreras y jamás lo logró.
Muros de piedra, acero y hasta diamante.
Jamás pudo, pero fuerza ganó.

En completo aislamiento estudió
para probar lo legítimo de su amor.
Con Balzak, Angeline y Jacob
su fuerza y estrategias entrenó.

Que los feos estudian y los atractivos festejan,
escuchó.
Y en la Tierra pocos admiraban a Bardiel,
que guerreros, como él, se sorprendieron de su afrenta.

Del amor puro de Angeline,
de la experiencia de Jacob
y de la lógica matemática de Balzak,
el niño héroe absorbió lo mejor.

Analizó y sintetizó, y pudo expresar lo que sintió.
¡Logró definir, cualificar y cuantificar el amor!
Se los explicaría,
pero no están listos para esta conversación.

En la Tierra, las historias de Bardiel eran contadas
y eran leídas por los guerreros.
Y solo los guerreros con Espíritu podían ir a Blacks Gaea
y conocer de cerca esta poesía.

Desde el confinamiento, Bardiel finalmente salió.
Y aunque su ser no podía atravesar la barrera,
sabía que lo que sentía sí podría.
Tomó su arco integral y definió una función.

El amor simple de un pulso básico y visceral…
«Lub-dub… lub-dub… lub-dub»,
sale dirigido en taquicardias y arritmias que confunden.
Pero, al ser integradas en el arco de Bardiel,
cobran sentido.

Sube a la torre más alta del Corazón de Blacks Gaea.
En la diestra, su sentir inexpresable,
y en la siniestra, su integral.
Arma una función básica, y la integra en su amor.

Su arco integral define algo nuevo.
Lo escalar lo vuelve creciente,
y lo creciente lo vuelve exponencial.
¡Volvió íntegro algo visceral!

Los ciudadanos aclaman
y los jueces aprueban.
La ciudad ya tiene guardianes,
y ahora por fin
fuerza de ataque.

El herrero forja las flechas,
se entrenan los arqueros.
Bardiel y Katrina dejarán el confinamiento.
El amor y la venganza inician el duelo.

Quiero poder


Quiero poder aún navegar en velero,

sin tierra a la vista,

gobernando el timón de tu tiempo.

Un beso,

el aire,

tú, entre luminarias de fuego

y gente corriendo dichosa en la noche.

Ver elevarse los globos de aire,

escapando de este aislamiento;

pasear por la muralla otra vez,

escalar la torre,

surcar el río,

contemplar los frescos de Florencia,

viajar y ver el Hermitage,

reconocer las melodías en las óperas del mundo.

Ya llega la luna

Ya llega la luna


©Merche García