Sevilla


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La bucanera hace sus mandados de incógnito


El Uruguayo y sus feligreses


Elvira Martos

Jorgito abre su tasca en el centro de la ciudad.

6 am.

Y empiezan a acudir ante su llamada los feligreses. En fila india y golpetones.

Rezan sus mismos mantras diarios y confiesan penurias y miserias. Se arrodillan por un cigarro (el tercero o cuarto de la mañana) y comulgan emocionados con vinos muy rojos y cervezas muy frías.

El Uruguayo oficia su misa diaria entre legañas, protestas y olor a botafumeiro.

Nadie se santigua ni parece siquiera ver el calendario de la Virgen de la Macarena que preside el altar mayor la barra.

Elvira Martos

 

La tasca


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Barriobajeros II


ElviraMartosElviraMartos

No quiero albergar

esperanzas.

Ojalá desesperen a la intemperie.

Y mueran

de soledad

y repudio.

Las valkirias


Las walkyrias

 

Ángeles de guerra son,
con espada en mano
o puño armado,
guerreras de corazón.

Poderosas de espíritu
y de cuerpo sobrehumano.
Dominantes como leonas
y fieras como tigresas.

Sus voces rugen en los cielos
cual trueno ensordecedor,
y sus piernas en el suelo
estremecen a los guerreros.

Escudos de valientes sus trofeos,
hojas de olivo adornan sus cabellos.
Ellas son las armas
y sus alabardas el complemento.

¡Ay de sus varones engendrados!
porque al matriarcado pertenecen.
Pero de exquisitos manjares han gozado
y los placeres de los dioses tienen.

Sus pechos blindados son
calderas de aceite hirviendo.
¡Tenaz debe ser el varón
que esté bajo sus senos!

Piernas con núcleos de acero
y músculos de cobre embobinado.
De su vientre nacen dioses de hierro
y entre sus muslos solo dignos han estado.

Barriobajeros

Barriobajeros