Incendios de mentirijilla y otras actividades lúdicas


ElviraSeville

La alarma de incendios de mi edificio está rota. Suena una o dos veces al mes.

Bajamos todos los vecinos en fila, cansados, sin ninguna prisa. Cada vez son más lo que se quedan en su casa sin inmutarse, esperando que pase el molesto pitido y la frase repetida en bucle. Please, evacuate now!!

¿Qué cogerías si se quemara tu casa? —se preguntan.  E imagino todo convirtiéndose en cenizas. No lo sé.

Los vecinos, en bata y ya en la calle, empiezan el debate. Y el colgado del segundo A aprovecha para fumarse un piti.

Por mayoría aplastante ganan los álbumes de fotos. Y volvemos a entrar en el portal y a subir las escaleras con la pesadez de la frustación y de la noche a hombros.

Yo, mientras, voy pensando que no tengo álbum de foto alguno. Y decido que a partir del día siguiente voy a pintar el mío. Me propongo dibujar a cada persona importante de mi vida, cada situación, plasmar cada ciudad pasada o presente. Y me voy a dormir con la cabeza llena de fuego y colores.

Pero sobre todo, convencida de que llegado el momento, dejaría que todo ardiese igual.

Al carajo los recuerdos. Al carajo todo.

ElviraSydney

 

 

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Mi sostenida: Fa


Continuación del poema «Do Re Mi».

Fa Mi sostenido 1

Tan hermosas ellas
con sus curvas armoniosas,
con sus cuerpos vibrantes;
en su frecuencia marcada
y en sus vestidos la clave.

I

¿Quién viene a Mi?
Es su prima Fa.
un poco más alta,
un poco más fina.

II

Todas pueden ser sostenidas,
menos Mi, pobrecita.
Muero por tocar a Mi, sostenida,
pero viene a Fa, su amorosa amiga.

III

Son las más cercanas
y gozan de su íntima compañia.
Ellas no te invitan,
bailan solas sin ser vistas.

Sevilla


La bucanera hace sus mandados de incógnito


El Uruguayo y sus feligreses


Elvira Martos

Jorgito abre su tasca en el centro de la ciudad.

6 am.

Y empiezan a acudir ante su llamada los feligreses. En fila india y golpetones.

Rezan sus mismos mantras diarios y confiesan penurias y miserias. Se arrodillan por un cigarro (el tercero o cuarto de la mañana) y comulgan emocionados con vinos muy rojos y cervezas muy frías.

El Uruguayo oficia su misa diaria entre legañas, protestas y olor a botafumeiro.

Nadie se santigua ni parece siquiera ver el calendario de la Virgen de la Macarena que preside el altar mayor la barra.

Elvira Martos

 

La tasca


Elvira MartosElviraMartos

Barriobajeros II


ElviraMartosElviraMartos

No quiero albergar

esperanzas.

Ojalá desesperen a la intemperie.

Y mueran

de soledad

y repudio.