Candela


«Candela» (collage y pintura), serie «Azules y Rojos, pasado continuo».
          «La milicia y los propios vecinos aporreaban las puertas de las casas e irrumpían requisando todo lo que tenían al alcance.         
»Aquello que no les servía simplemente lo lanzaban por los balcones. Si no hubiéramos estado encerrados todos tras ventanas y puertas tapiadas, podríamos haber presenciado una lluvia continua de cómodas, mesitas de noche, libros y sillas, que estallaban en esquirlas de madera nada más caer y desmembrarse en las aceras.         
»Después se hacían grandes fogatas y los llantos y el olor a quemado inundaban las calles».  

Azules y rojos


Azules y Rojos (collage y pintura), serie Azules y Rojos, pasado continuo

«La familia quedó destrozada y sin recursos al faltar el único sueldo que la mantenía. Pepe, entonces de cinco años, se estremece aún por el doloroso recuerdo de su madre, que cayó desmadejada y rota de dolor en el primer escalón de la escalera de su piso vivienda, llorando entre lamentos y temblores, con el paquete de comida en sus manos, y a su hermano Pedro, de catorce años, al que él siempre había visto tan fuerte y seguro, clamar a gritos llorando: ¡Mi padre, mi padre!».

Boom, boom


«Una tarde apareció corriendo por la playa un hombre de unos cincuenta años, con pinta de pescador o mariscador. Venía horrorizado y nos gritó descompuesto, pero sin siquiera pararse, que nos quitásemos de en medio, porque por la playa venían los soldados cortando cabezas.
Todos los niños y niñas salimos aterrados corriendo de la playa, buscando refugio».
 Boom, boom (collage y pintura), serie Azules y Rojos, pasado continuo.

Colas, garras, uñas y dientes


Colas, garras, uñas y dientes (collage y pintura), serie Azules y Rojos, pasado continuo
 “En la posguerra repartían cartillas de racionamiento que especificaban qué (según la disponibilidad) y cuanta cantidad de determinado alimento podíamos comprar por familia. Pero la mayoría de los productos estaban muy limitados y se agotaban enseguida. Es por eso que estábamos dispuestos a hacer largas colas para todo. Miraras dónde miraras toda la ciudad era una infinita fila de caras hambrientas. Filas y más filas.”

A los muertos no les gusta la Navidad, los vivos odian el Año Nuevo


Les Feuilles Mortes


El #ReversoDelTiempo danza escondido,
se cuela por las rendijas, agazapado,
se funde con rayos de sol,
se moja con la lluvia.

Pero ellas, las hojas, no esperan,
se sueltan,
se caen,
se deslizan,
se contonean,
se retuercen,
se estampan en la arena.

Sin dar explicaciones, se esparcen, ocupan copiosamente las calles.
Fecundan las esquinas despobladas de viandantes.
Reinas absolutas, roban protagonismo a los árboles y nos recuerdan aquello de lo que hemos sido despojados.

Es el caminar del otoño,
es la pausa acompasada,
la violencia soterrada de la falta de certezas.
Ellas, las hojas, saben,
despliegan sus nervaduras y se alzan altaneras.
Ellas sí saben.

Vida


En mi ausencia,

la noche

y el día

se asoman

a mi ventana.

Fluyen,

conversan

con mi río interior.

Entonces sueño.