Amanece


Amanece un día

como tomando sorbos de niebla.

Sigo pensando en la pasión sin heridas

y la fragancia que me despierta.

Consigues desconectarme de miserias,

o del paso contundente de la vida.

Sigo en la orilla del mar

donde el cielo de pizarra se abre

y tú me desenredas de toda la arena cotidiana.

Sílaba


Desaparecí en una sílaba

en una ida y venida
efímera.

Las palabras son cuartos
y las habitaciones son números
objetos sin objetivos.

No creo que me encuentre sentido

pero siento y digo
que eso es lo mejor para seguir

descubriendo mundo.

Breve oda al abrazo


Nos abraza un suspiro

y la melancolía

cuando expira el día.

Nos abraza la alegría

que inunda tu sonrisa

y la mía.

Nos abraza el perdón

nos abraza el llanto

y el mundo deja de doler

a ratos.

Nos abraza el vientre

al nacer

y nos abraza la tierra

tras la muerte.

Para cuando regreses…


Una infinita nostalgia me corroe.
Una infame tristeza manosea mis emociones.
Una insolente impaciencia me intoxica.
Una prematura desolación ahuyenta mis alegrías.

No concibo, en mis espacios, tu ausencia.
La realidad, allana mis pérfidas ilusiones,
sin tu afable presencia,
sin tus locuras y sin tu compañía.

Estoy seguro que para cuando regreses
con vehemencia tal, me reconfortaré en ti.
Tu presencia bastará, entonces, para apaciguar mi ser.
Tu denotada ternura y mimosería, definitivamente me llenarán de vida.

Para cuando regreses,
seguro, regresa mi vida…

Mis números


Photo by Pixabay on Pexels.com
Encarnan la ficción.
Sin moraleja,
una guía.
Abren mundos
espejos
infinito.
Delinean un dibujo,
la maqueta de un esbozo:
en la intuición de un pez,
el rastro de tus ojos.
.

Descalza


Imagen: Ava Sol

Cuando sobra la piel,

no hay caricia que se ajuste a un alma rota.

Atada por el yugo entre mis pies

lloraban mis sueños, para morir después.

Donde ayer se apagaron las estrellas,

hoy me bordan las flores de tus labios.

Vuelo ligera, como nube arropada por el viento,

entre tus brazos.

Camino descalza, siguiendo el ritmo agitado de tu cuerpo.

Me visto de ti, enredada entre tu pelo alborotado.

Sacio tu sed, habitando el espacio sagrado donde bailo…

Panegírico


En el hueso roto de la noche
hunde el pez sus escamas.
Bate parches el alegre figurón.
Su nombre ruge maullidos y pleonasmos.
En las gargantas,
sin embargo,
se ha secado hasta el Niágara.