Burbujas


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Imagen: Jamie Street

 

Incesante gorgoteo en la herida del alma,

flotando sobre la marea de la vida…

Y allá, desde esa lejanía que me eclipsa,

la burbuja, espejismo de un amor.

El amor escrito sobre este cielo que piso

y que maldigo en tu ausencia.

Nado a contracorriente, sin tu aliento a mi favor.

Y en esta burbuja, pensamiento liviano,

me ahogo, me contraigo y me elevo

hasta donde salpique la esperanza

y pueda evitar este destierro.

Paisaje sin color, tesoro escondido

anclado en el más profundo de los mares.

Burbuja de dolor que en el rocío

lloraste en mi jardín y ahogaste

un corazón que ya no es mío.

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Hojas negras


«Oh, Dios, no sé de pérdidas y por favor jamás querré saberlo».

Llegó el tiempo de las hojas negras,
cuando cruje el corazón
en cada puerta que se abre o se cierra.
Una indiscutible sordera del alma,
ese paso ciego y lento,
nada se escucha dentro, tampoco afuera.

Cierro los ojos y ahí están quemándose,
como si no bastara con tu pérdida,
más encima debemos entenderla.
Remojo unos recuerdos de horas
gastadas por la vida y te diluyes,
pero no quiero nada etéreo.

Hijo, he aquí la vida que nos dejaste,
estas hojas negras eran tu futuro,
mas no entendí por qué se queman.
Amado ser de luz y alegría,
por qué la tinta se borra
con tu pronta partida.

Las avenidas estrechas y húmedas,
qué sabrán de dolores
cuando el eco de tus pasos no llegue.
Algún escritorio triste esperará,
mas no habrá quien ocupe su lugar,
una desafortunada soledad.

Recojo mi alma, aunque el viaje
sin atajos sea una espiral
desenvuelto por tu alma.
La herida expuesta es un puñal
autoimpuesto cuando te nombramos hijo,
serás las palabras sin consuelo.

He de hablar por la boca,
ese corte entre el alma y la cabeza,
articulado por la mecánica del dolor.
He de sonreír alguna vez, algún día,
entre noches de triste melancolía,
hasta el amanecer de un nuevo dolor.

Aún quedan pedazos de ti
regados en mi memoria de vida,
cómo haré para florecer.
Donde la sangre fue alegría
hoy quisiera desterrar
las enseñanzas del amor.

El último día con sol


No todo se alivia con llanto.

Me voy quedando solo

como una palabra en desuso

que nadie recuerda.

No me sorprende

que me haya convertido

en cronista de mi derrota,

arrepentido hasta de pensar.

En el espejo veo a otro:

a un extraño que no usa más su sonrisa

 y para quien el silencio

es su nueva manera de hablar.

He dejado un montón de cosas en el camino

que con tu ausencia pierden su valor.

Es curioso, hay más cosas que quiero olvidar

que las que deseo recordar.

No quedan más asuntos que resolver.

Me voy quedando solo;

el tiempo se diluye

y estoy tan cansado.

Hoy es el último día con sol.

Fetichista


Fotografía y poema por Juan Machín.

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Yo, hechizado

por las curvas de tus pies,

soy fetichista.

 

Verificación en seis pasos de la primera fase del sueño


Pero cuando adormeces sin lágrimas, paces.
Sin embargo, no fluyen aisladas las perlas cristalinas.
Aunque el cohorte esté alerta a todo tipo de estímulos.
No obstante, cabeza y extremidades reposan a la inquietud muscular.
Pero continúa la vigilia.
Ahora bien, desconectarse del entorno es la entrada

a la siguiente fase.

.

Represión carmesí


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Jenco Erzsébeth, en su forma «vampiresa infernal».

 

Cansado del camino,
cansado de buscar,
no sabes que más hacer.
En un impulso azul
amurallas tus ciudades,
cierras las puertas a todo
y pones a los mejores guerreros
a defender tu fuerte,
porque contiene de ti
lo más débil y vulnerable.

Construí el arma perfecta
y cayeron todas las sombras.
Vencimos a las más poderosas
y hasta las guerreras más refulgentes
sucumbieron ante el huracán más potente.

Muchos buscan la mujer perfecta,
al hombre perfecto,
pero yo solo quería
a mi complemento perfecto.
Pero Bardiel llegó
a la ciudad de los héroes
y trajo consigo el remedio
para calmar el impulso azul.

Sus cálculos acertaron:
su magnetismo perfecto
sobrepasaba todos los diseños
que creí imposibles.
«¡Código azul!»,
gritaron los guerreros
y todos claudicaron
al efecto del rojo,
el rojo carmesí.

Era la respuesta
en forma y apariencia;
el arma perfecta
fue superada
por quien ahora reina.

El alfarero forma el barro,
el carpintero, la madera,
y yo que soy de acero,
¿quién me doblega?
Magnetismo supremo
es el secreto.
Mi vibrante acero resuena
ante sus bobinas reluctantes.
¿Puedes ver tú
su campo magnético en la imagen?

Rojo, azul.
Represión, impulso.
Algo está al revés.
Así es un complemento,
júntalos, funcionan y resuenan.
Resulta para todos:
positivo y negativo,
inductivo y capacitivo,
femenino y masculino,
química y física,
guerreras y dragones,
vampiresas y alfiles
como esta y aquella imagen:
impulso azul.

(A)saltando el ramaje


Arbol helecho boca de sapo

Verde rareza
de muy blanca floración
brilla en lo alto.


Ejemplar en flor de boca de sapo (Antirrhynum majus) que brota en un tronco de árbol, arropado por un frondoso helecho, en una vereda de Montevideo. ¿Un salto al reverso de la vegetación, y en color blanco?