Ser serpiente


ser joven otra vez

y poder equivocarme de nuevo

ver todo con

nuevos ojos

otros ojos que no

son

estas tristes y cansadas celdas

de mirada descreída y maliciosa

que siempre

siempre

desconfían y no saben ya

quién es ése

que se mira afeitándose

y duda

si apretar un poco más

la cuchilla en el cuello

poder                   volver                   a creer

limpio

y abierto

como la mano tendida de un niño

a su padre

y pensar

que todavía  se puede

y pensar

empezar de nuevo…

ser serpiente

que muda la piel y deja

entre rastrojos

-estos ojos –

estas cicatrices y durezas

que tan tanto hablan de mí

Una luz


Una lámpara expulsa su atmósfera luminosa sobre el cuarto. Arredrado junto a la ventana, un hombre, el que abrió los ojos, pensativamente observa como las gotas de lluvia unen sus pesos y tamaños para llegar hasta la parte baja del marco de madera de la ventana, se funden en pequeñas venas; y otra historia empieza, y otro río vital debe nacer. Fuera entre las gotas líquidas, como un espejo reflejándose, dentro de su propia mente, otras gotas se unen como si fueran sus neuronas, alguien medita, llega hasta el interior de una hipótesis de la vida y se da cuenta que existe mucho más.

Helado


En la herida

hundo mis sentimientos.

Hurgo con la curiosidad de quien se cree ingenuo

pero no lo es.

Ese es el problema.

No lo soy.

¿O si lo soy?

Hago como si no lo fuera.

Y ahí estoy.

Fuera,

esperando a una ingenuidad que se fue

en aquel camión de helados.

cuando decidí no ir detrás de él.

Y ella sí.

Solicitud


Joven diligente y emprendedor
presenta a su consideración
un detalle de su escasa experiencia,
redoblada pujanza,
ánimo competitivo,
seriedad, compromiso
y otras no menos espléndidas virtudes
para cubrir
la vacante de aprendiz todoterreno
que su empresa ofrece.
Sírvase contemplar esta aplicación
con la mayor de las benevolencias.
A la espera de una resolución favorable
—la necesidad es tan grande como la dignidad, patrón—,
me despido de usted
muy atentamente.

Gris


El dolor
no es ya el abismo
que mirabas
boca arriba
escrutando el techo
sin respuesta.

El dolor parece ser
—ahora—
una flecha
que miras de frente,
apuntando a tu mente.

De cualquier modo,
no lo quiero,
no lo deseo,
quiero alejarlo de ti,

de tu pecho,
de tu boca,
de tus ojos,
de tu frente.

Si no despertamos


Si no despertamos más

que sea después del éxtasis

en medio de un sueño

unidos los dos cuerpos

hasta desintegrarnos.

Si no despertamos

que sea después

de atrevernos a hacer

o deshacer quimeras

y aferrarnos a lo posible

de lo imposible.

Si no despertamos

que por lo menos

hayamos regalado

una sonrisa

y dos o tres abrazos

desquiciados.

Si no despertamos

que sea después

de una buena noticia

antes nunca.

Fruta


Quién ve en alguien

su vida

es porque no la conoce.

Se presenta,

hablan,

detesta su vida,

la esparce en mierda sobre los demás.

Se siente bien ahora.

Perdido pero bien.

Tan bien como los objetos,

tan efímero como ellos,

desperdiciando sus propios latidos

en laberintos.

Ya no quiero ser yo.

Quiero detestar abriéndome

a un debate interno

sobre mí.

Y entonces ser yo de verdad.

Tan entero como el tiempo

y eterno como cualquier sabor.