Tiempo bueno…


Tiempo de caricias tácitas,
de alegrías puras,
de tristezas elocuentes.
Tiempo de calma: conjuro supremo de exquisitas pasiones.

Tiempo solo, tiempo de amor, tiempo de alegría.
Tiempo tuyo y mío, tiempo de nuestro amor.
Tiempo en el que nuestras vidas se congregan
y despejan el misterio diario del amor.

Tiempo en el que nuestros cuerpos se congregan
e incesantes sucumben beligerantes y desliados
en la pasión y la lujuria.

Tiempo único, paso ligero y fantástico de nuestras vidas.
Tiempo mismo, el tuyo, el mío.
Tiempo bueno, el de este exquisito amor.

Instantánea impresionista accidental


Crecen las hiedras
y mucho de lo que las rodea
está inerte y mustio.

Campanillas de jazmines
cantan en la noche.
Suenan rompiendo la escena lacónica,
tintinean las flores caídas en el suelo
tras su baño metálico lunar.

Asomada a la ventana
sonrío y pienso
en el aire perfumado,
en la melodía,
en la luna,
en la noche
y en ti.

Me digo:
vivir un momento
de dulce instantánea
impresionista accidental.
En una ventana al mundo
desde donde me asomo
y sonrío,
sin timidez.

Suceda lo que suceda


Sucede que dejé
desvestida a mi alma.
Sin ropajes cruzó
laderas, caminos,
ríos y montes.
Hizo de las nubes
su primer viso.
Pisó mentiras,
las que fingieron ante ella.

Sucede que corté
el lirio del balcón,
a ras de tierra.
Ese que sembraron,
una vez, tus manos.

Divagaba fluyendo entre lo que veía sin mirar
y lo que no llegaba a notar.
Consciente del brote de las hojas,
del ruido en la tierra,
haciéndose paso
para salir.

Sucede que entro en mi alma
y en ella me cubro contigo:
me acuerdo de ti y
me acuerdo de mí.

Sucede que era otra contigo
y eras parte de mí.

Sucede que marchito el lirio,
mi alma triste, impenetrable.

Sucede que tras el fino velo,
sopla el viento mi miedo.
Repartiendo brío
para primavera.

 

Libres o callados


Golpes de metal lejos,

son los antiguos aurigas de la cultura,

que actualmente nos quebrantan con imágenes,

buscando cerebros libres.

Una especie extinguida en nuestros cráneos.

 

(Foto del autor)

Lo que te quise y olvidé


Lo que te quise y olvidé cuando dejamos de escribirnos,

como si la suerte del destino estuviera en la palabra,

y anduviéramos a la deriva, cosechando cuerdas o relojes

sin saber que se muere de hambre, de placer y de algoritmos,

 

lo que te quise, decía, no fueron promesas ni cuentos,

quizás, y de procedencia incierta,

algún poema escrito en el anverso, escrito en silencio,

por ese yo que te quiso y olvidé.

Este momento


En este momento
frágil, lento, dulce,
equilibrado, de total calma
y de máxima concentración
requiero de la tibieza de tu ser.

En este momento
pienso en vos
porque no te tengo,
pero te necesito.
Digo, lo que pasa es que
vos estás conmigo, en mi mente,
caminas conmigo, estás aquí.

En este momento
cuando la muerte puede sorprenderme,
en este momento
es cuando te quiero.

En este momento
te quiero aquí, junto a mí.
En este momento
te quiero conmigo.

Brumas


Te arriesgas valiente y contenta;

y de brumorosas hojas quedas atrapada

en el encanto de aquel verano.

Escogida por tus labios vuelas siempre.

 

(Foto del autor)