Ser serpiente


ser joven otra vez

y poder equivocarme de nuevo

ver todo con

nuevos ojos

otros ojos que no

son

estas tristes y cansadas celdas

de mirada descreída y maliciosa

que siempre

siempre

desconfían y no saben ya

quién es ése

que se mira afeitándose

y duda

si apretar un poco más

la cuchilla en el cuello

poder                   volver                   a creer

limpio

y abierto

como la mano tendida de un niño

a su padre

y pensar

que todavía  se puede

y pensar

empezar de nuevo…

ser serpiente

que muda la piel y deja

entre rastrojos

-estos ojos –

estas cicatrices y durezas

que tan tanto hablan de mí

Solicitud


Joven diligente y emprendedor
presenta a su consideración
un detalle de su escasa experiencia,
redoblada pujanza,
ánimo competitivo,
seriedad, compromiso
y otras no menos espléndidas virtudes
para cubrir
la vacante de aprendiz todoterreno
que su empresa ofrece.
Sírvase contemplar esta aplicación
con la mayor de las benevolencias.
A la espera de una resolución favorable
—la necesidad es tan grande como la dignidad, patrón—,
me despido de usted
muy atentamente.

Gris


El dolor
no es ya el abismo
que mirabas
boca arriba
escrutando el techo
sin respuesta.

El dolor parece ser
—ahora—
una flecha
que miras de frente,
apuntando a tu mente.

De cualquier modo,
no lo quiero,
no lo deseo,
quiero alejarlo de ti,

de tu pecho,
de tu boca,
de tus ojos,
de tu frente.

Si no despertamos


Si no despertamos más

que sea después del éxtasis

en medio de un sueño

unidos los dos cuerpos

hasta desintegrarnos.

Si no despertamos

que sea después

de atrevernos a hacer

o deshacer quimeras

y aferrarnos a lo posible

de lo imposible.

Si no despertamos

que por lo menos

hayamos regalado

una sonrisa

y dos o tres abrazos

desquiciados.

Si no despertamos

que sea después

de una buena noticia

antes nunca.

Fruta


Quién ve en alguien

su vida

es porque no la conoce.

Se presenta,

hablan,

detesta su vida,

la esparce en mierda sobre los demás.

Se siente bien ahora.

Perdido pero bien.

Tan bien como los objetos,

tan efímero como ellos,

desperdiciando sus propios latidos

en laberintos.

Ya no quiero ser yo.

Quiero detestar abriéndome

a un debate interno

sobre mí.

Y entonces ser yo de verdad.

Tan entero como el tiempo

y eterno como cualquier sabor.

Incomodidad


La inquietud
se resuelve en murmullo.

Un rumor de pantallas
proyecta insomnio de trasnoche.

Esta sorda distancia
funde a negro.

No sabemos nombrar el futuro.

Los arces otra vez


Los arces otra vez tan rojos.

Y las tiendas a las que íbamos

han cerrado o ya

son otras tiendas.

Alguien

que eras y no eras tú

ha cruzado la calle pequeña

rápida y embozada.

Al mirarte al mirarla

quise decirle:

Tienes los mismos ojos que tu madre.

En el silencio

de un polígono industrial en domingo

—bajo el cielo gris—

una formación de

grullas hacia el sur

se llaman.