Especial


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Volví
para cubrir con signos
los márgenes hirsutos.
Hoy,
un día como tantos,
sin embargo.

Hijos de Baphomet


«Baphometh, el arquitecto del Universo». Tinta sobre cartulina.

Si no saliste de una vagina:
no te parió tu madre,
te parió la ciencia;
por tanto,
la ciencia es tu madre,
porque estás vivo(a) por ella.

Y el padre de la ciencia y toda alquimia es él,
o ella, o «elle» como se dicen ahora;
porque este ser no tiene género.
Este es padre y madre a la vez,
como tú.

Y como hijo del padre de la ciencia
buscas la ciencia,
el conocimiento,
el caduceo de Hermes.

Porque de su vientre vienes,
y a su vientre quieres volver,
en tus deseos nocturnos
cuando tocas tus botones de placer
o los de otro, o los de otra.

Te calientas y no te quemas
porque no eres de madera.
No hay alfarero que te forme,
ni carpintero que te cure
porque eres de acero… quizás.
Pregúntale a un herrero
a ver de qué estás hecho.

Si lo reconoces,
tu xadre te espera
con los brazos abiertos
y con su vientre abierto también.

Pero si te repugna y quieres huir,
no te queda otra más que morir;
y nacer otra vez,
ya no de sangre
sino del Agua.

Valparaíso


A Serenella Rivera

Ni siquiera lloras con tu rostro.

Te piensas con los rostros de otros,

con gestos ajenos y de monstruos.

 

Solo quiero sentir ese abrazo

de tus brazos lejanos, sin tiempo,

que ahora son tan solo ceniza.

 

Lejos, allá en el mar,

flota alguno de tus átomos.

Dispersos, grises e infinitos.

 

Si el fuego te descompuso,

como alquimista teorizo

que el agua te reconstruirá.

 

Y si el agua no te da forma,

al menos abrazaré tu silueta,

o tu alma, usando la sal del mar.

Mudanza


«Mudanza», por Donovan Rocester

«Cuando la guerra termine,
¿qué será de los caballos lisiados,
de los carros rotos
y de los soldados muertos?».
Cleopatra, la alquimista

I

Suena en mi mente

la estrofa recurrente

de la misma canción.

 

«Hace frío

y estoy lejos de casa.

Hace tiempo

que estoy sentado…

 

…sobre esta piedra.

Yo me pregunto:

¿para qué sirven las guerras?».

 

II

Suena en mi mente

la pregunta recurrente

cuestionando qué soy.

 

Soy mis sueños.

Soy mis canciones.

Soy mis temores.

 

Soy mis marcas.

Soy mi tristeza.

Soy mi fortaleza.

 

III

Suena en mi mente

el eco recurrente

de mis inquietudes.

 

Soy mis caídas.

Soy mis heridas.

Soy mis partidas.

 

Soy lo que extraño.

Soy lo que llamo.

Soy lo que amo.

 

IV

Suena en mi mente

el llamado recurrente

de la vida en la maleta.

 

Soy mis flaquezas.

Soy mis rarezas.

Soy mi procedencia.

 

Soy lo que llevo.

Soy lo que dejo.

Soy lo que suelto.

.

.

.

La claridad de mi ser…

…es una noche fría…

…y el frío me da consuelo…

Densidad indiferente


Lo denso abruma

la vitamina huye de cada alimento

con ello mi cerebro

solo tengo vacíos

entre tanto sonido

sin voz

La gente se cansa antes

ya no saben qué gritar

si no a los derechos

o por unas rebajas dignas

Al final da igual

nadie hace caso

o sí

pero da igual

Escribe en un minuto


Escribe en un minuto
un poema
que diga: que calle,
que lata en trece palabras;
que caiga como pétalos de cerezo,
que produzca hormigueo,
que flor de tilo y mares en furia y semillas creciendo.
Escribe con sutura de doctor palabras
que nunca se besarían;
que no sabes decir,
que solo rozas como brisa y aran
su olor en la memoria, 
y que te hagan sentir que tienes alma.
Escribe por ejemplo:
He salvado un gorrión 
en un garaje.
Cuando lo cogí me acordé de ti.
Regué árboles
en verano.
Lo demás no importa.

Semejanzas


Mariposas Monarca, Santuario de Chincua (2016). Foto por ahuanda

La felicidad es como una mariposa

se le puede ver revolotear por doquier

pero si intentas asirla 

es posible que sus pequeñas alas se hagan polvo

en tus torpes y voraces manos

o que intente escapar

presa del terror

La felicidad es ese instante

en que la mariposa

se manifiesta tan pequeña

pero tan imponente a la vez

haciendo alarde de su gracia

de su fragilidad

de su ser libre