Geografía del deseo


Juliana

Poema y dibujo por Juan Machín (dibujo versión libre de una foto de Juliana).

 

La geografía

del deseo, tú, todas

mis fantasías.

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Amarilla como la fiebre


Aproximadamente,
arriesgarme a sostener tu cabeza
es recorrer el camino
que une el aire a tu perfume.
Es fracturar el tiempo
y recogerlo gota a gota,
para introducirlo luego
como un veneno
en cicatrices
dejadas en mi piel
por el vendaval
que provoca la voz
arrojada por tus pulmones.

Aproximadamente,
hablarte es hundirme
en el inmenso color rosa
que sostienes en la boca
y exhibes ferozmente contra mí.
Un rosa destilado
de mi pánico por probarlo siempre,
tan húmedo y jugoso
sobre ese punto exacto de ti.

Y respirar es absorber
el aire blanco despedido
por los jazmines,
una noche azul y fibrosa
de agosto
que se desploma de lleno
sobre esta cama que no te incluye.
Es no suponerte pensando en mí
mientras comes, mientras respiras,
mientras duermes y das vueltas
dentro de mí.
Ni imaginarme tan atrapado
en esta conversación
abarrotada de palabras que ocultar,
ni amarilla esta fiebre
que me consume.

Blog Amenaza de derrumbe

Las flores engalanan los cementerios


Deja de estrujar
con todo tu aplomo
mi garganta,
de prensarla
y extraerle
todo el jugo
hasta arrancarle la última palabra.
Deja de estudiarme con tus ojos
que sostienes en alto
como guillotinas,
mientras restriegas con tu saliva
las paredes de la habitación.

Déjalo porque no soporto más este calor
que no logro arrancarme de los brazos,
ni de las manos, ni tampoco deshacerme
de toda esta ropa
cubierta de pelo y de sal.

Hazlo y que la rabia fluya
para completar por fin
su camino,
como un río
que nos encharque los pies
y se nos mueran de frío.

Deja ya
de una vez
de decirme
adiós.

Blog Amenaza de derrumbe

Letanía VII


Las jarcias quedaron enredadas

a fantásticos recortes a la deriva;

lo lejano y los años aplazados son

las alas cargadas de labios tiernos

que ahora sesgados se convierten

en humilde tributo de un reloj de arena.

 

(«Islas cercanas a Estocolmo», fotografía del autor).

Alejandra


A Alejandra Pizarnik

Hablan de tus demonios y no
ponen cara a tu espíritu.
Hablan de tus males y no se apenan
al hacerte princesa de la miseria.
Hablan de tu cárcel, pero no de
lo sobrenatural de tu canto libre.
Hablan hablan hablan hablan
y dicen tu nombre en vano.
La angustia reina para todos,
a todos se acercan los demonios
y todos nos hacemos jaula, alguna vez.
Hablan hablan hablan hablan
pero regresas cuando pronuncio
tu nombre, Alejandra. Eres canto
en mi invocación y pájaro que migra
y cría desde mi norte hasta mi sur.

Brunilda


DSC_0197.jpg

Poema y dibujo por Juan Machín (versión libre de una selfie de Helue NG).

 

Eres Brunilda

de belleza mítica,

fuerza y poder.

 

Horizontes


Mientras,

un solitario hálito dichoso

me atrajo a este tumulto de cielos y mundanos horizontes.

Yo intentaba ver, pero solo perdía.

No veía la trampa de las emociones y miedos

en la cotidiana batalla que es cada día.