Bernarda octogenaria


Duerme apaciblemente sosteniendo
el alba en sus respiraciones: uno-dos,
uno-dos, uno-dos, uno-dos, uno-dos.
La noche la acurrucó entre la luna y la
corola de una dama de noche. Sobre ella
dormía como una amiga en el cuarto de
invitados. Bombea de forma asistida un
pulmón artificial enchufado a la corriente.
Insufla el aire a su nariz e inyecta la presión
necesaria. Sobreviene la viveza que pesa en
los cuerpos desgastados. La cama algodonada
cruje a su movimiento. Bernarda habrá cumplido
más de la ochentena de años cuando haya perdido
el luto, los prejuicios y el miedo al opresor.

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A Wislawa


Fotografía por Poetas Nuevos.

Cuando leo a Wislawa suceden cosas,
sencillas para ser honestos.
Mi mente camina por parajes,
reconoce sus letras de un verdor
capaz de iluminar el sendero.
El olor a pintura fresca
adorna el ambiente de arte en construcción,
te puedes ahondar en el cuadro
cual figura de tres d.

El arquetipo de mis poemas sufre, crece, desarrolla nuevas temáticas.
Triviales someramente.
Profundas a mi sentir.
La escritura necesaria en la mente destiñe,
pasa a ser un sucedáneo del original.
Estas son las mejores horas,
pienso en paz el reflejo de sus notas,
las que he perdido por sostenerme
en la digital vena inspiracional.

Hablo de palabras que busqué
en su idioma,
el de la poesía por supuesto,
desdecir lo dicho
para impostar una voz fresca y sutil.
Tampoco pretende ser un calco
en su andar por la construcción poética, esas son cuitas para filólogos,
lo mío parte por admiración e intuición.
Esto no pretende ser un trabajo,
es vida y el recorrido que nos impone.

La suerte mía fue encontrar en sus poemas
una especie de espejo.
Aún en esta lengua dada a mil ideas y kilómetros de tradiciones y traducciones,
es posible sentirse cómodo e identificado con el exquisito uso de las palabras,
ese río extendido por la tierra de la poesía,
diluye, transfiere y empodera el hermoso lenguaje. Ahí, en medio de esa delta arribo a ver el brillo de sus peces, sus héroes.

Por ella me llamo poeta

El círculo de la crisis de la patata


Aunque primero fue el grito,
no tardó en aparecer la dureza
con que oscureces mis palabras
al dejarlas a tu suerte.
Cuando tras sostenerlas y arrastrarlas
me las devuelves en frío
y tan deformes
con ese tono tuyo tan gris.

Y aquí sigo a solas con ellas,
bajo tu mirada más corta
y tu silencio
que conduce a un abismo
que se extiende como una llaga
desde la mañana a la madrugada,
y apenas contiene más
que el cansancio
acumulado en mi pecho
que necesito sacudirme
como un pez con esa piel mía
tan gris.

Y desearé de nuevo
que reserves espacio suficiente
para tanto desencanto
amontonado en tus ojos,
que amenaza siempre
con desbordarse.

Sin señal


Un silencio de trueno
invade la casa.
El rugido sacude los cimientos.
Donde hubo fuego
el viento dispersa las cenizas.
Más acá
la muerte
sucede.

¿Diosa latina?


Diosa latinaCuerpo de Venus

y sonrisa de ninfa,

¿Diosa latina?

Te elijo a ti


brooke-cagle-TEELIJOATI

Foto: Brooke Cagle (CC0).

 

Te elijo a ti, más que a las prisas matutinas

y al reloj que marca los pasos hacia esa calle desierta,

sin propósito ni miradas despiertas.

 

En este sueño sin miedos ni sentido, te elijo a ti.

Porque bailas en la cuerda floja del destino, dejándome caer,

sin esperar más de lo que hoy quiera ofrecerte.

 

Te elijo a ti, por encima de mis sombras y locuras,

por debajo de estas sábanas donde la vida comienza

cuando muerdes mis labios y atrapas mi deseo sin preguntas.

 

 

Te elijo a ti, en medio de esta vida congelada de diciembre,

lejos de las luces de este árbol desnudo de promesas,

llenando de vacíos y esperanza mis heridas de muerte.

 

Sí, te elijo a ti, igual que la vida abraza el aire,

con domingos de café y bicicleta; sin ruidos ni testigos.

Sin un “para siempre”, solo tu alma en mi latido.

Redes


Las redes de acero

se marcan en mi rostro de cristal.

Mientras el mágico poder de un perfume

dibuja globos dorados arriba;

desde el sótano donde fue exiliado,

me conmueven los recuerdos, ya solamente.