Meditaciones mundialistas


El mundial nos hace olvidar.
Que bien que se mueve Cristiano, que cagado que está Messi, ¿que era lo del F.M.I?
Nos desconcentra.
Como hizo para clasificar Polonia, que asco que es Sampaoli, que lindo ese islandés, ¿guerra con quién? ¿en donde?
Nos enoja.
Pero corré fracasado, ¡corré! México de mierda, me cagó la penca, que traigan el muro.
Sin embargo, también nos une. Nos hace sonreír con el gol de Panamá en un grosero 6 a 1. Hinchar por países por el simple hecho de ser latinoamericanos, tener tema de conversación con el tachero, juntarte con tus amigos y tirar estadísticas haciéndote el que sabés.
Incluso me hace escribir esto, mirando un Japón-Senegal, aburrido hasta los huevos mientras un japonecito intenta una moña y se tropieza.

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Ojos intermitentes


Crocoite_from_the_Dundas_extended_mine,_Dundas,_Tasmania,_Australia

“Crocoite from the Dundas extended mine, Dundas, Tasmania, Australia”, por JJ Harrison (CC BY-SA 2.5)

“Ni en el ambiente,

ni en lo que ven tus ojos.

La respuesta está en aquello,

en la gran obra, la tuya”. 

Cleopatra la alquimista

 

¿Qué ven mis ojos, ahora que mi vista ha vuelto?

Una restricción y un juramento.

Árboles de mango. Un par de pájaros en el alambre y otro más allá.

Una gran obra. Aprendizaje.

 

¿Qué ven los ojos de un prisionero de guerra?

Miseria. La muerte que vigila. El eterno plan de huida.

El último escape.

Desesperación. Culpa.

 

¿Qué ven los ojos de un muerto?

Nada.

Nadie.

Nunca.

 

 

 

Yo vi la vida pasar


Yo vi la vida pasar

y tan rápido que iba

no la pude detener.

Al principio me miró

—directamente a los ojos—

ofreciéndome mil cosas,

de hermosos y diversos colores.

Prometió una niñez rosada

en los brazos de mis padres,

llena de cuentos de hadas,

princesas y caballeros andantes.

Luego me haría volar

en el lomo de Pegaso,

tocando miles de estrellas

en el cielo y en un mar

azul turquí.

Me presentó los poemas

para hacerme suspirar:

Béquer, Darío y Neruda,

en sus letras aprendería

a llorar por el amor.

Con Allende, Grisham y King,

me ha enseñado el bien y el mal,

la esencia de la existencia misma,

el lado oscuro y profundo.

Cerré los ojos un segundo

y la vida se me fue,

entre páginas de libros

y algunas que quise escribir.

Camino sobre hojas secas

de variado colorido

en este largo —corto—andar,

que la vida me ganó

—siempre correrá más rápido—

y su paso no se detiene,

ni para esperar por mí.

https://pixabay.com/en/autumn-road-fallen-leaves-wet-2182019/

autumn-2182019_960_720

Canción de despedida


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No quiero morir en soledad,

abandonada en esta tierra fría,

quiero morir acompañada

y que me entierren

con mi bandera como mortaja.

Antes de irme quiero abrazarte

y decirte al oído lo que siento,

que en mi alma siempre has estado

grabado a tinta y a fuego.

Mi caminar se hace lento,

llora en mí la guerrillera

que una vez tumbó gigantes

y caminó sobre palmeras.

Tres montañas y una estrella

han marcado mi destino.

Por ellas de fiesta vivo,

por ellas de pena muero.

No digo adiós para siempre,

tal vez mi caminar sea perpetuo.

Si no se pierden mis letras,

si no se pierden mis versos.

Hoy canto para despedirme

temprano —como suelo hacer—,

que no llego antes si me adelanto,

es que no quiero que se me haga tarde,

por dejarlo para después.

 

Imagen: Pixabay

El mundo


Bonito color el de las nubes hoy —tenemos que esforzarnos en verlo— pareciéndome unos labios surcados de fresas desde aquí abajo. Entonces salen esos buenos ánimos para un día entero, y proclamas que el hombre está limpio; es cuando crees que el destino está sin marcar y es cuando el aire se llena de colores que nadie ve mientras andas por las calles.

Aun hablando desde ese rastro de la creación, que atraviesa regiones no razonables del cerebro, existe ese aroma de una piel en una mañana de junio que lo cambia todo.

«Praga», fotografía del autor.

Precios


El que interrogaba callaba como un mudo. Creo que no ha vuelto a preguntar nada a sus seguidores, ni gritó ningún ideal más cuando aparecieron en escena los precios de las cosas.

 

(Foto del autor)

¿Libre?


Mezcolanza dulce

Decrepitud amarga

Alma libre

 

Instinto humano

Jaula casera

¿Quién?

 

Yo mismo

¿Quise?

Piel: “Sí quiero”

 

Niño no entiende

Niño se esconde

Niño se pierde

 

¿Quiénes somos?

¿Dónde estamos?

Preguntal(t)e