Esta tristeza


Es tan amarga como un café en silencio.
Pesa en alguna parte del ser.
Es un insolente recordatorio de que el día comienza sin sol.
Anega los ojos de agua y va vaciando el corazón de a poco.
Te mantiene en un estatus de inmovilidad permanente.
Hay mil piezas, pero ninguna de ellas encaja.
Los recuerdos necios son como preguntas abandonadas.
Es sufrir un ataque de rabia en calma, mientras la noche se consume
y das diez mil vueltas en la cama y ya no hay nada.
No es veneno, pero mata.
Se alimenta de minutos y crece… y crece.
Esta tristeza me impide olvidar tu nombre,
solo porque eres tú quien la causa.
La canción la olvido.
La foto la rompo.
Las mil lágrimas las lloro.
Pero ¿quién me quita esta tristeza?
Esta
maldita
tristeza.

Yerushaláyim & Mockba


jerusalem y moskau 001

Las esposas de los dioses.
Una es buena y otra, extraña y misteriosa,
una tiene un sello en la frente y la otra tiene puntos rojos allí.

Los dientes de una son como ovejitas y los de la otra son de oro,
una es rolliza y hermosa y la otra es gorda y vieja.
Sin embargo una es amarga y la otra es dulce.

Con una es difícil llegar, a la otra le pagas y se te tira encima.
A la una: ¡Qué bonita eres! Y a la otra: ¡Un, dos, tres!
Los héroes cantan al amor y los pioneros le cantan a Lénina.

Una cuida su piel con su alimentación, la otra la maquilla.
La sabia viste sus pechos para erguirlos y la otra se los implanta.

Juan vio una ciudad que no está aquí.
Y yo veo lo que no ves cuando duermes.
¿Quieres saber todo de ellas?
Veo lo que no ves cuando estás en frente de mí.
Veo lo que no ves cuando me hablas a mí.

Las esposas esperan, la guerra inicia donde ni te imaginas
y los dioses ya eligieron sus armas:
Jerusalén, Jerusalén, ¡qué bonita eres!
Moscú, ¡un, dos, tres!

Nocturno de escritora


Escribo.

En esta noche cerrada a las musas, la locura me protege, es mi fiel compañera, la soberana. La tinta sangra para que no se detengan las palabras; el alma se envenena cuando no se derrama.

Escribo.

No enmudezco esta voz, escapo de una muerte lenta y agónica que se bebe mi sed. Mi espíritu es una pluma al vuelo, que me desafía, me delata. Hoy escupe lo que soy y me ama mañana.

Escribo.

La luna inventa otra luz en este cielo mío, teñido de letras y escarcha sin flor. Yo, sin mí, estallo sobre esta hoja en blanco ansiosa de vida, de muerte y de dolor. Y en la negrura de este aire que me habita sacudo la alegría, la tristeza y el placer.

Escribo.

En medio de este silencio que lo llena todo, yo, me vacío, me entrego, me arranco esta piel y hiervo en el fuego eterno de la palabra, llama viva que alumbra y apaga un corazón abierto. Se quemará el papel, no el sueño.

Escribo.

Soy un animal escondido en la sombra que baila en la pared. Respiro su poder, lamo mis heridas y las abro otra vez. Es tiempo de vivir para escribir, de rendirse al poema o de morir.

La palabra


ausencias prensencias

Hay que inventar una palabra para el atardecer en los rascacielos; una palabra que tarde cinco minutos en ser pronunciada nomás; una palabra como oráculo que te hable desde la luz mientras se encienden las farolas ahí abajo; una palabra al vuelo por encima de los pájaros. Entonces, meteremos la mano en el hueco del árbol, esperando la mordedura.

Hacer caer el cielo sobre la mesa…


Es tan fácil como enterrar a dios en una tumba

Como contener la verdad en una idea

Como cerrar los ojos y caminar de cabeza

Como abrazar al mundo y terminar con la guerra

Como entender que un punto es el infinito más pequeño

Como enfrentarnos al espejo y creer que ya nos conocemos.

El último día con sol


No todo se alivia con llanto.

Me voy quedando solo

como una palabra en desuso

que nadie recuerda.

No me sorprende

que me haya convertido

en cronista de mi derrota,

arrepentido hasta de pensar.

En el espejo veo a otro:

a un extraño que no usa más su sonrisa

 y para quien el silencio

es su nueva manera de hablar.

He dejado un montón de cosas en el camino

que con tu ausencia pierden su valor.

Es curioso, hay más cosas que quiero olvidar

que las que deseo recordar.

No quedan más asuntos que resolver.

Me voy quedando solo;

el tiempo se diluye

y estoy tan cansado.

Hoy es el último día con sol.

Represión carmesí


Jenco Erszebeth red ink fondo

Jenco Erzsébeth, en su forma «vampiresa infernal».

 

Cansado del camino,
cansado de buscar,
no sabes que más hacer.
En un impulso azul
amurallas tus ciudades,
cierras las puertas a todo
y pones a los mejores guerreros
a defender tu fuerte,
porque contiene de ti
lo más débil y vulnerable.

Construí el arma perfecta
y cayeron todas las sombras.
Vencimos a las más poderosas
y hasta las guerreras más refulgentes
sucumbieron ante el huracán más potente.

Muchos buscan la mujer perfecta,
al hombre perfecto,
pero yo solo quería
a mi complemento perfecto.
Pero Bardiel llegó
a la ciudad de los héroes
y trajo consigo el remedio
para calmar el impulso azul.

Sus cálculos acertaron:
su magnetismo perfecto
sobrepasaba todos los diseños
que creí imposibles.
«¡Código azul!»,
gritaron los guerreros
y todos claudicaron
al efecto del rojo,
el rojo carmesí.

Era la respuesta
en forma y apariencia;
el arma perfecta
fue superada
por quien ahora reina.

El alfarero forma el barro,
el carpintero, la madera,
y yo que soy de acero,
¿quién me doblega?
Magnetismo supremo
es el secreto.
Mi vibrante acero resuena
ante sus bobinas reluctantes.
¿Puedes ver tú
su campo magnético en la imagen?

Rojo, azul.
Represión, impulso.
Algo está al revés.
Así es un complemento,
júntalos, funcionan y resuenan.
Resulta para todos:
positivo y negativo,
inductivo y capacitivo,
femenino y masculino,
química y física,
guerreras y dragones,
vampiresas y alfiles
como esta y aquella imagen:
impulso azul.