Echo de menos


Benjamín Recacha García

Foto: Benjamín Recacha García

Saciado de vacío.

A veces es como me siento.

Y entonces lo que más echo de menos

son las caricias y los besos.

Y las risas;

cómo echo de menos las risas.

Y los silencios compartidos.

Porque el estruendo del silencio en soledad

me perfora el alma.

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Ecuación de flujo universal


OHM

Papiro de Varda que data aproximadamente del año 200 A.C. Se conserva casi en perfecto estado por las temperaturas bajo cero en las que fue encontrado.

 

La teoría de la electricidad
y el mantra universal.
¿Coincidencia?
Es la explicación del universo,
a su fluir y su funcionamiento.

Todos los principios en una sola ecuación:
Ley de Ohm.
Ley de gravitación.
Dinámica de fluidos.
Movimiento acelerado.
Flujo de calor.
Flujo magnético.
Etcétera.
Todo en una sola ley alquimista.

Describe cualquier tesis,
probadas y aún no probadas.
Todo lo que buscaba Einstein,
en una sola ecuación.
Ahora es posible medir
lo que antes no se podía medir.

Ya puedes dar medida al amor.
Ya puedes medir emociones
y respuestas de la psique
a estímulos varios.

Todo en el universo es flujo
a través de un medio
provocado por un potencial.

El mismo universo fluye
y se sigue moviendo
a través del espacio,
debido a un Big Bang.

Los electrones fluyen
a través de un medio,
debido a una fuerza
electromotriz potencial.

El amor fluye
entre los problemas y las diferentes situaciones,
debido a una fuerza de voluntad.

Amor se escribe con A de Amperios
y Voluntad con V de Voltaje.
El Amor también es flujo,
por eso es intangible.

Y que sea intangible
no significa que no existe…
jaque mate.

El que tenga palabra de ciencia,
que entienda.

The
BLACKSMITH

El ciclo del Uróboros


Cleopatra 001

Ilustración por: Blacksmith Dragonheart

I

Me encuentro flotando, las sombras son mi mundo.

Crezco y escucho sonidos distorsionados por el mar que me rodea.

Siento calor y otros latidos que no son míos.

 

Este es mi mundo, pero sospecho que hay otros más.

Ahora me siento caliente y seguro.

Amado y vivo, aunque en realidad no sé lo que es la vida.

 

II

Ya casi no queda espacio en mi mundo.

Siento que me esperan lejos de aquí.

Siento un llamado, uno imperioso que viene de lejos.

 

Algo pasa, el mar que me rodea se ha ido.

Hay movimiento, me quieren sacar de aquí.

¿Acaso yo pedí que me sacaran?

 

III

Estoy saliendo por un camino estrecho.

El fin de mi mundo está cerca.

Ya no hay sombras, solo una molestia que llaman luz.

 

¿Dónde estoy? ¿Qué son esos seres que me rodean?

¿Por qué me golpearon? ¿Qué es esto que llaman llorar?

Ya mi mundo no existe. Extraño mi mar, mi calor, mis sombras.

 

IV

Llego a los brazos de alguien, huele y se oye como a mi mundo.

¿Eres tú mi mundo? No lo sé. Solo sé que debes abrazarme.

¿Mi mar y mis sombras no eran la vida? ¿Qué es la vida entonces? ¿Esto?

 

No entiendo bien qué sucede, pero ya estoy aquí.

Poco a poco pierdo los recuerdos de mi antigua vida. ¿Es esto acaso otra vida?

¿Por qué tiene que ser en este mundo tan incómodo?

Meditaciones mundialistas


El mundial nos hace olvidar.
Que bien que se mueve Cristiano, que cagado que está Messi, ¿que era lo del F.M.I?
Nos desconcentra.
Como hizo para clasificar Polonia, que asco que es Sampaoli, que lindo ese islandés, ¿guerra con quién? ¿en donde?
Nos enoja.
Pero corré fracasado, ¡corré! México de mierda, me cagó la penca, que traigan el muro.
Sin embargo, también nos une. Nos hace sonreír con el gol de Panamá en un grosero 6 a 1. Hinchar por países por el simple hecho de ser latinoamericanos, tener tema de conversación con el tachero, juntarte con tus amigos y tirar estadísticas haciéndote el que sabés.
Incluso me hace escribir esto, mirando un Japón-Senegal, aburrido hasta los huevos mientras un japonecito intenta una moña y se tropieza.

Ojos intermitentes


Crocoite_from_the_Dundas_extended_mine,_Dundas,_Tasmania,_Australia

“Crocoite from the Dundas extended mine, Dundas, Tasmania, Australia”, por JJ Harrison (CC BY-SA 2.5)

“Ni en el ambiente,

ni en lo que ven tus ojos.

La respuesta está en aquello,

en la gran obra, la tuya”. 

Cleopatra la alquimista

 

¿Qué ven mis ojos, ahora que mi vista ha vuelto?

Una restricción y un juramento.

Árboles de mango. Un par de pájaros en el alambre y otro más allá.

Una gran obra. Aprendizaje.

 

¿Qué ven los ojos de un prisionero de guerra?

Miseria. La muerte que vigila. El eterno plan de huida.

El último escape.

Desesperación. Culpa.

 

¿Qué ven los ojos de un muerto?

Nada.

Nadie.

Nunca.

 

 

 

Yo vi la vida pasar


Yo vi la vida pasar

y tan rápido que iba

no la pude detener.

Al principio me miró

—directamente a los ojos—

ofreciéndome mil cosas,

de hermosos y diversos colores.

Prometió una niñez rosada

en los brazos de mis padres,

llena de cuentos de hadas,

princesas y caballeros andantes.

Luego me haría volar

en el lomo de Pegaso,

tocando miles de estrellas

en el cielo y en un mar

azul turquí.

Me presentó los poemas

para hacerme suspirar:

Béquer, Darío y Neruda,

en sus letras aprendería

a llorar por el amor.

Con Allende, Grisham y King,

me ha enseñado el bien y el mal,

la esencia de la existencia misma,

el lado oscuro y profundo.

Cerré los ojos un segundo

y la vida se me fue,

entre páginas de libros

y algunas que quise escribir.

Camino sobre hojas secas

de variado colorido

en este largo —corto—andar,

que la vida me ganó

—siempre correrá más rápido—

y su paso no se detiene,

ni para esperar por mí.

https://pixabay.com/en/autumn-road-fallen-leaves-wet-2182019/

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Canción de despedida


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No quiero morir en soledad,

abandonada en esta tierra fría,

quiero morir acompañada

y que me entierren

con mi bandera como mortaja.

Antes de irme quiero abrazarte

y decirte al oído lo que siento,

que en mi alma siempre has estado

grabado a tinta y a fuego.

Mi caminar se hace lento,

llora en mí la guerrillera

que una vez tumbó gigantes

y caminó sobre palmeras.

Tres montañas y una estrella

han marcado mi destino.

Por ellas de fiesta vivo,

por ellas de pena muero.

No digo adiós para siempre,

tal vez mi caminar sea perpetuo.

Si no se pierden mis letras,

si no se pierden mis versos.

Hoy canto para despedirme

temprano —como suelo hacer—,

que no llego antes si me adelanto,

es que no quiero que se me haga tarde,

por dejarlo para después.

 

Imagen: Pixabay