Diplomacia interestelar


Albert Antony/ Unsplash Photo Community

Mientras contemplaba cómo llevaban al cadalso al último candidato para redimir a la especie humana, el alienígena se regodeaba mirando la expresión de terror en su rostro. En el sitio de donde él provenía no había tales emociones. Tampoco comprendía del todo, por qué aquel humanoide se retorcía y gritaba tanto. En el último planeta que había visitado, sus habitantes peleaban entre sí para ser los primeros en inmolarse. ¡No cabe duda que algunas especies son muy raras!

A los muertos no les gusta la Navidad, los vivos odian el Año Nuevo


La luna es un glovo que se me escapó


Elvira Martos

Cataclismo


Luego de entretenerse con las horas las guardó en su cajón de juguetes. El dios niño no era consciente de sus poderes.

Brisa


Estaba cruzando la avenida cuando casi me pisa un auto. Fue un poco culpa mía y un poco de él, yo venía distraído y él venía pelotudo.
Por suerte no me pisó y lo único que sentí fue el ruido y una brisa en la nuca.
Lo que no entiendo es por qué, cuatro meses después, todavía me siento muerto.

Cállate, puta, reputa


KINGCROSSdisplay (7)

El invitado


Hace casi dos milenios que lo habían crucificado al lado de un tal Jesús de Nazaret, para quien la crucifixión era un mero trámite, según lo narrado en los evangelios. El pobre Dimas no había corrido con la misma suerte, pues aunque Jesús le aseguró que ese mismo día estaría con él en el paraíso, no contaba con que la burocracia celestial era peor que cualquier burocracia terrena. Jesús el nazareno olvidó pedir sus datos a Dimas antes de expirar, y cuando este llegó a las puertas del paraíso, su nombre no constaba en la lista de invitados.