Las verdades de hojalata


Una imagen vale más que mil palabras” y otras mentiras según el cristal que te pongan al frente.

No se trata del formato, sino de aquel motivo que lo construyó. Por delante y desde atrás, hay palabras que rodean a la imagen que tanto asombro produce en tu mente. Pero es así como deseamos buscar una razón para justificar lo impresionante de las realidades que a diario nos orbitan.

¡Estamos locos!, jodidamente abstractos en el espacio. Al mismo tiempo nos proyectamos concretos en un específico punto y lugar, en conjunto con otros propios similares nos debatimos la propiedad de las verdades pero nadie acepta el peso de sus mentiras.

Nuestros pensamientos surgen de bonitos lugares – inocentes acciones – innata curiosidad. Y aunque todo puede brotar de la naturaleza pura, no justifica que cada fortaleza de hierro (u otra materia) logre sostenerse firme frente a la corrupción de la maldad intangible.

Es bondad lo que se aspira, y aunque mucho terror se respira el añoro por memorias felices son las postales que llevas enmarcadas en tu armadura de hojalata, aquellas bellezas pegadas con certeza sobre la corteza de tu corazón, serán plenas por largo tiempo y un gran símbolo de admiración. Sonríe y cúbrete con la verdad porque es el único manto que te protegerá.

 

 

 

 

 

 

 

Soy un padre muy feliz


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por Reynaldo R. Alegría

Mis queridos hijos Sebastián y Lorenzo:

Soy un padre muy feliz.

Pertenezco a una generación de hombres que son muy felices con su paternidad plena y que ejercen con gusto y gran amor la responsabilidad en la crianza de los hijos.  Como padre le sirvo a la vida de ustedes.

La paternidad, si tú quieres y lo decides, te hace sabio y feliz.  Pero solamente si tú lo escoges.  El mero nacimiento de ustedes no me habría hecho tan feliz si no hubiera asumido también las obligaciones y responsabilidades de mi paternidad.  Criarlos a ustedes, encargarme de ustedes, darles de comer, bañarlos, vestirlos, peinarlos, dormirlos, velarlos en el parque, enseñarles a montar bicicleta, ayudarlos con las tareas escolares, ayudarlos a escoger una universidad, eso es lo que me ha dado felicidad.

Por eso siempre me escuchan decir que desde que nacieron no puedo recordar un solo día en que el de ayer haya sido mejor que el de hoy.  Porque es que de verdad, cada día con ustedes ha sido mejor.

Les escribo esta carta porque creo que ya ustedes pueden entender claramente lo que es sentirse feliz y porque ya ustedes han visto muchos modelos de paternidad.  Y es importante que sepan que la sola paternidad no te hace feliz.  En realidad la felicidad es el resultado de una paternidad responsable.

Puedes llegar a ser padre de muchas maneras.  Pero más allá de las tantas versiones y razones de paternidad, deben saber que ser padre siempre, siempre, siempre, es el resultado de un acto volitivo.  Ser papá es un acto que surge de tu propia y única voluntad.  Yo decidí ser papá.  Y quiero que sepan que soy muy feliz.

Con el divorcio se aprenden muchas cosas.  Puedes haber sido profesor de Derecho de Familia y llevar 20 años de tu vida profesional como abogado dedicado a esa práctica, pero tienes que haberte divorciado, ser parte de esa estadística demoledora del 60% de intentos fracasados (muchos de ellos muy felices y llenos de amor como el mío), para aprender que es la paternidad responsable lo que te hace feliz.

Con el divorcio aprendí que el Día de Navidad es el día que uno escoja y que los cumpleaños se celebran cuando te venga en gana o cuando tengas dinero para hacer esa fiesta especial de la que están antojados.  Pero también aprendí, mis queridos hijos, que Día de los Padres es todos los días.

En mi carácter personal ser padre me da una ventaja sobre quien no lo es, pero sería muy injusto decir que la paternidad es una necesidad humana fundamental.  No lo es.  Mis tres queridos hermanos: Tío Carlos, Tío Ricardo y Tío Rafael, han sido tres grandes padres para ustedes.  La paternidad te da la oportunidad para hacer lo que tienes que hacer para con la sociedad.  No todo el mundo nació para ser padre.  Nadie debe decidir ser padre pensando que la paternidad le dará la felicidad que no tiene.  Los hijos no salvan los matrimonios ni las relaciones de pareja.  Es la responsabilidad en el descargo de la paternidad y la maternidad la que te hace feliz.  Soy feliz porque soy responsable con ustedes.  Parece una contradicción, pero ser un papá responsable es lo que me hace feliz.

Con el tiempo, si les toca ser padres, se darán cuenta que uno repite las mismas cosas que aprendió de sus padres.  Posiblemente no hay nada bueno que haya hecho con ustedes que no estuviera inspirado en mis padres.  Desde ir temprano los sábados a la Plaza del Mercado a comprar verduras, vegetales y pollo fresco para hacerles el potaje con el que los alimentaría desde que nacieron, tomarles una foto con el uniforme nuevo el primer día de clases, visitar la escuela a menudo para hablar con sus maestros, amanecerme esperándolos en lo que llegan de una fiesta, hasta hacer los grandes sacrificios personales y económicos que requieren una educación de primera como la que ustedes han tenido.

¿Pero saben qué cosa me hace muy feliz?  Que ustedes nunca me hayan exigido que sea un mejor padre.  Eso me lo gané cada día que decidí quedarme en la casa en vez de irme de fiesta.  Cada vez que me amanecí con uno de ustedes enfermo en el hospital.  Cada vez que tomé la decisión de ser responsable.  Por eso es que siento tanta felicidad cuando puedo contarle a mis amigos que ustedes nunca me hicieron una escena en el supermercado antojados de alguna golosina, que nunca han peleado físicamente con nadie ni entre ustedes, que son respetuosos, bondadosos, cariñosos, amigables, sociables.

No quiero terminar esta carta sin contarles un secreto muy íntimo para mi felicidad.  ¿Saben qué hago cuando estoy triste?  Pienso en ustedes.  Me los imagino en los momentos en que han alcanzado metas, premios, graduaciones, fiestas.  Me acuesto tratando de imaginar el futuro de ustedes; sus trabajos, sus parejas, sus estudios, sus viajes, sus hijos.  Imagino que los toco en la cabeza.  Que los miro a sus ojos verdes.  Que les acaricio el pelo.  Que les pongo la mano en el hombro derecho como suelo hacer y que los llamo “hijos”, como me gusta.  Que les doy un beso.  Y me duermo feliz imaginándolos, porque soy un padre muy feliz.

Puerto Rico en Nueva York


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Por Reynaldo R. Alegría

Venían de todos lugares, llegaron temprano, a pie y en patines, en bicicletas y motoras, en guaguas y en trenes, también en aviones.  Y tan pronto pisaban la más famosa avenida de la más famosa de las ciudades del mundo, todos pertenecían al mismo sitio.  En la Quinta Avenida de Nueva York no hay más bandera que no sea la de Puerto Rico; no hay más partidos que no sea nuestra Isla, ni otra consigna que no sea “soy boricua”, ni hay tampoco lugar de residencia, excepto que no sea la del pueblo que te vio nacer a ti o a los tuyos y al que algún día, quizá, regresarás.

En la Quinta Avenida nadie dice por qué se fue de Puerto Rico, o por qué no vuelve, o cuándo vuelve, o si nunca volverá.  Allí todos son puertorriqueños.  Y puertorriqueños libres y orgullosos de ser puertorriqueños.  Pues este el día en que todos pueden gritar con fuerza y confianza que son de Puerto Rico y gritarlo entre los tuyos sin que nadie te mire de otra forma que no sea la correcta, como puertorriqueño.

Cuando eres puertorriqueño y vives en Puerto Rico te puede costar trabajo entender por qué los millones de hermanos que se fueron de la isla tienen tanto interés en lo que pasa en nuestra vida, que hasta si pudieran, votarían en nuestras elecciones.  Cuando no has estado allí, y no has visto a millones de personas juntas enarbolando nuestra bandera y gritando a coro muchas veces (en realidad todas las veces) “soy boricua”, quizá no puedas entender por qué, a pesar de que se fueron, cada vez que hablan por teléfono contigo te preguntan de inmediato: ¿cómo está la isla?, como queriendo con ello que le contemos todo, o casi todo, “que no es lo mismo, pero es igual”.

Nueva York es el umbral por el cual atravesaron casi todos los puertorriqueños que llegaron a los Estados Unidos.  Este es el punto de partida para una vida distinta, aspiracionalmente distinta.  Los puertorriqueños que han ido a vivir allí, o los que nacieron allí de padres puertorriqueños, no tuvieron que cruzar ilegalmente fronteras, ni tuvieron que esconderse de cazadores de migrantes ilegales que como nosotros, también buscaban una mejor vida.  Los nuestros entraron allí sin pasaporte, dispuestos a trabajar duro y a vivir una vida decente y decorosa.  Quizá por eso, los nuestros no miran la Estatua de la Libertad como la miran otros.  Quizá por eso, el gigantesco y famoso rostro femenino francés campestre que recibe al migrante con promesas de libertad, es menos pertinente a nosotros que la promesa de ocupar físicamente la Quinta Avenida y pintarla con los colores de nuestra bandera.

Quizá a nosotros, los que vivimos en la isla, nos cuesta trabajo entender por qué un nacido y criado allí y tataranieto de un puertorriqueño, insiste en decir que es puertorriqueño.  Pero tendrías que estar allí, y ver a millones de puertorriqueños reunidos festejando a sus personalidades del arte y la política, vitoreando a Miguel Cotto, delirando por Ricky Martin, respetando a Nydia Velázquez y José Serrano, sus políticos puertorriqueños electos, y saludando con respecto al Gobernador, para entender por qué en realidad no pueden decir que son de allí, sino de su entrañable y adorado Puedrto Rico.

Este año se celebran 57 años del Desfile de Puerto Rico en Nueva York.  Cincuenta y siete años de marchas, cincuenta y siete años de luchas, cincuenta y siete años de conquistas que no tienen vuelta atrás, cincuenta y siete años de la nación de Puerto Rico en Nueva York.  Cincuenta y siete años en los que le hemos dado al mundo grandes artistas, músicos, cantantes, pintores, poetas, ingenieros, médicos, abogados, cocineros, cantineros, porteadores de periódico, y todos ellos, de alguna forma, atravesaron el umbral de Nueva York.

Cuando regrese a Puerto Rico le contaré a mis hijos Sebastián y Lorenzo lo que he visto en Nueva York, y sé que se lo diré con las ganas y el orgullo que se los digo a ustedes y aprovecharé para recitarle, una vez más, los famosos versos de Juan Antonio Corretjer, y decirle con mi corazón “que yo sería borincano aunque naciera en la Luna”.

 

Foto tomada por Brian de Hoboken, New Jersey, EEUU, el 10 de junio de 2007. 

Nota: Publicado en El Nuevo Día en junio de 2007 con motivo del 50 aniversario del Desfile Nacional de Puerto Rico en Nueva York, editado con motivo de la edición número 57 del desfile.

 

La Creación


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por Reynaldo R. Alegría

Génesis 1

La Creación

En el principio se crearon los murales de la Cueva de Chauvet.

Y las cuevas estaban desordenadas y vacías, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Ellos se movía sobre la faz de las aguas.

Y dijeron Ellos: Sea el Pigmento; y fue el Pigmento.

Y vio Él que el pigmento era bueno; y separó Ella el pigmento por colores.

Y llamó Él a la luz Blanco, y a las tinieblas llamó Negro. Y fue la tarde y la mañana un día.

Luego dijeron ellos: Haya expansión en los medios, y separaron el lienzo del muro, de la madera, del papel y del tejido.

E hicieron Ellos la expansión, y separaron las formas de los colores y las texturas.  Y fue así.

Y llamaron Ellos a la expansión Pintura. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Dijeron también Ellos: Júntense en equilibrio la Belleza, la Firmeza y la Utilidad.  Y fue así.

10 Y habiendo llamado Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas Mares, Ellos vieron que era bueno.

11 Entonces dijo Ella: Nos encargaremos del ambiente físico que habita entre los Cielos y los Mares.  Y la semilla y su fruto que esté sobre la tierra. Y fue así.

12 Produjeron, pues, toda clase de modificaciones y alteraciones en la superficie terrestre para satisfacer todas sus necesidades.  Y vio Ella que la Arquitectura era buena.

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

14 Dijo luego Él: Haya elocuencia en la expresión de los sentimientos y sirvan las palabras de instrumento.

15 Y sean separadas las palabras por junturas fonológicas, por sílabas y utilizando acentos.  Y fue así.

16 E hizo Ella la Literatura; para que señorease como prosa y poesía para comunicar emociones y sentimientos.

17 Y las puso Ella sobre la faz de la tierra, para alumbrar el entendimiento.

18 Y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Ella que era bueno.

19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

20 Dijo Él: Háganse reproducciones de los seres vivientes, y de las aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

21 Y creó Él las imponentes Esculturas modeladas en el barro, talladas en la piedra, de todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Él que era bueno.

22 Y Ella los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad los jardines y los museos, y multiplíquense la talla y los cinceles en la tierra.

23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

24 Luego dijo Ella: Prodúzcase la Música según su género, organizando el sonido y el silencio y la armonía y el ritmo y la melodía en el tiempo.  Y fue así.

25 E hizo Ella la Música según su género, religiosa y profana, para danzar y dramatizar.  Y vio Ella que era buena.

26 Entonces dijeron Ellos: Hagamos que los hombres y las mujeres actúen conforme a sus diferencias y desigualdades; y señoreen en las pantallas de todos los teatros, y a través del diafragma de la cámara que produce un retrato.

27 Y crearon Ellos al Cine y los Actores a su imagen, a imagen de Ella y de Él a ambos los crearon; varón y hembra a la vez los crearon.

28 Y los bendijeron Ellos, y les dijeron: Fructificad y llenad las plateas y los fosos de los teatros; multiplicaos, fatigad los diafragmas y obturadores de las cámaras oscuras de la Fotografía que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Él: He aquí que os he dado toda oportunidad de disfrutar los placeres de la vida, y la Danza para que celebren la oportunidad concedida.

30 Y a todo hombre y mujer se le dará oportunidad para mover el cuerpo, entreteniendo o alabando, comunicando sin el verbo, expresando la emoción con el gesto.  Y fue así.

31 Y vieron Ellos todo lo que habían hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Génesis 2

La Coda

Fueron, pues, creadas las Artes: la Arquitectura, la Danza, la Escultura, la Música, la Pintura, la Literatura y el Cine y la Fotografía, y todo el ejército de ellas.

Y acabaron Ellos en el día séptimo la obra que hicieron; y reposaron el día séptimo de todo el sexo que la última noche tuvieron.

Y bendijeron Ellos al día séptimo, y lo santificaron, porque en él celebraron toda la obra que habían hecho.

 

Photo: The Creation of Adam, Michelangelo – This work is in the public domain in the United States, and those countries with a copyright term of life of the author plus 100 years or less.

El nacimiento del sol


Las religiones del mundo tienen características similares y ritos de fundamentos semejantes. En la práctica de las religiones antiguas las sociedades parecerían, ante nuestros ojos, ritos de barbarie y salvajismo. Sin embargo los orígenes de muchas religiones comparten conceptos como el de virginidad, resurrección, castidad, purificación, alimentación del espíritu, integración a la comunidad, así como los sacrificios y los ritos por medio de invocaciones, danzas y representaciones teatrales. Entre esas semejanzas debemos tomar en cuenta calendarios y fechas rituales con el único afán de clarificar el porqué la celebración cristiana del nacimiento del sol se lleva a cabo el 24 de diciembre, -día denominado noche buena y el 25 navidad: el nacimiento de la divinidad en la tierra.

Las religiones paganas, antiguas, basaban su pensamiento mítico en la relaciones de los fenómenos naturales con el dominio que distintos dioses tenían sobre éstos. El imaginario colectivo y las prácticas rituales forman pues, el Estado. Los hombres agradecían a los dioses, tanto los beneficios que la naturaleza podía otorgarles así como la enseñanza de la explotación de ésta por medio de la agricultura –que significa el fin del canibalismo en varias civilizaciones. El sistema de producción es el fundamento de todas las religiones antiguas; bajo un sentido de comunidad en el cual toda la ciudad era recompensada por sus ofrendas y reconocimiento de dichos dioses como proveedores y maestros y, por tanto, los errores cometidos por un miembro de la comunidad sembraba el caos ante los ojos de los dioses. Para restaurar el orden del universo era necesario un castigo que implicaba a toda la comunidad. El Estado teocrático se fundamenta en la normativa de la religión que, a su vez, son las leyes del Estado. El macrocosmos se materializa, se hace terreno. Los dioses son materiales y territoriales.

Así pues, el nacimiento del Sol relacionado con el fenómeno del solsticio de invierno, que de acuerdo al calendario Juliano, éste sucede el 25 de diciembre. “El ritual de la navidad, como al parecer se realiza en Siria y en Egipto, era muy notable. Los celebrantes reunidos en capillas interiores, salían a media noche gritando. La Virgen ha parido ¡La luz está aumentando […] Sin duda en el solsticio hiemal, la Virgen que concebía y paría un hijo el 25 de diciembre era la gran diosa oriental que los semitas llamaron la Virgen Celeste o simplemente la Diosa Celestial; en los países semíticos era una forma de Astarté” (G. Frazer, 1992, p.414) Sin entrar en detalle cabe aclarar que, Atis, sufre la muerte y la resurrección en la fecha del 25 de marzo, coincidentemente con el equinoccio de primavera y que se relaciona, a su vez, con las Pascuas. Muchos cristianos celebraban la fiesta de la resurrección este mismo 25 de marzo. Las fechas que remiten a festividades religiosas del cristianismo primario tienen una fuerte relación conceptual como la virginidad de la Diosa Celeste, el nacimiento del dios Sol, así como también la muerte y resurrección del dios para beneficio del género humano.

La conciencia ha dictado al hombre su esencia inmaterial, su espíritu, mas la búsqueda perpetua del hombre tras el espíritu genera en sus más profundos pensamientos la idea de la trascendencia, la vida después de la muerte que dependerá, necesariamente de una figura divina. El imaginario colectivo de las religiones antiguas especula sobre diferentes espacios materiales así como la conservación de los cuerpos en el misterio de la muerte. En todas estas concepciones particulares los universales se recrean a partir de esencias como la virtud del alma, la purificación, los placeres del alma (intelectuales; inmateriales) por sobre los del cuerpo (la embriaguez, el sexo, la ingesta). Sin embargo la conservación de los cuerpos, que da origen a la práctica del embalsamamiento en las regiones de Egipto indica la intrínseca relación que tiene el cuerpo material en la región donde todos sirven al rey de los muertos, Osiris. “Los millares de tumbas esgrafiadas y pintadas que han sido abiertas en el valle del Nilo prueban que el misterio de la resurrección actuaba en beneficio de todos los egipcios que morían; como Osiris, muerto y resucitado de entre los muertos, del mismo modo esperaban todos rescatarse de la muerte a una vida eterna” (G. Frazer, 1992, p.423) Es importante resaltar de esta cita todos los egipcios que morían que se trata de un rescate comunitario; un rescate porque no se desarrollaba, como en el cristianismo, el concepto de la salvación. Este concepto en la teología cristiana fundamentada en san Agustín pero pregonada por los primeros cristianos, se realiza solamente bajo la esfera individual. Las categorías del perdón, el pecado, el arrepentimiento, el amor incondicional, -entre muchas otras de la misma naturaleza- establecidas por san Agustín en la primera teología cristiana y trabajadas también por santo Tomás en la escolástica, sin olvidar, por supuesto la esencia de los dogmas establecida las tablas de la ley de la tradición Judía, determinan finalmente, los dogmas o bien las leyes divinas para la salvación de cada uno de los hombres. Y es, en el Renacimiento, cuando junto con el humanismo se consolida la religión cristiana como la más poderosa de occidente y que no tardará mucho más en secularizarse… La única posibilidad de ser salvado es a través de Jesús-Cristo, el verbo hecho carne: la ley del ser supremo único y creador, en la voz (el espíritu) de su hijo Jesús, llamado también, hijo del hombre.

El nacimiento del sol es símbolo de una nueva oportunidad en la existencia de los hombres y sus comunidades, símbolo también de trascendencia y –en el caso del cristianismo- inmanencia de Dios en la tierra con el propósito de una salvación individual y con ello la vida eterna prometida. La concepción humana esencial sobre el nacimiento del sol cuando la luz comienza a crecer en el mundo de las religiones de occidente, es cuando el espíritu del hombre, con más fervor, celebra la vida, celebra su existencia y, agradece y ofrenda a su divinidad. Desde las miradas de todos los tiempos el espíritu humano marca, -calendariza- su camino a la trascendencia a partir de su cultura, su fe y sobre la necesidad deificadora que surge desde los recovecos más profundos de su espíritu.

Impostores


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por Reynaldo R. Alegría

Tienen un encanto particular los impostores.

Vamos por la calle deambulando como turistas en Marruecos.  Creyéndonos que un hombre con una flauta puede hacer surgir de una canasta de mimbre a una peligrosa cobra.  Ajenos a la verdad.  Sin saber que las cobras son sordas y salen de su cesta asustadas con el movimiento del impostor de encantos a quien regalaremos el producto de nuestro esfuerzo.

Agobiados por el perverso castigo de la rutina, siempre aparece un impostor que nos entretiene con sus genialidades y nos hace creer que somos lo que no somos.  No hace falta ser Víctor Lustig, para vender la Torre Eiffel.  Ni Christopher Rocancourt para encarnar a Rockefeller.  O tener más caras que Ferdinand Demara.  Sin dejar fuera de tan exquisita selección a Milli y Vanilli de quienes supimos no era cierta su Girl you know it’s true, aunque sí su Grammy.  Al final del camino, siempre nos encontraremos con Alicia Esteve, alias Tania Head, sobreviviente del doloroso 11 de septiembre.  Impostores siempre encontraremos.

Con falsas atribuciones nos hacemos de la historia de otro.  Nos robamos un verso.  Le escribimos a otro un cuento.  Un copy-and-paste.  Un engaño con apariencia real.  Costándonos la vida ser quienes somos.  Consumiendo lo que no tenemos.  Deshaciendo lo que no queremos.  Aparentando lo que no seremos.

Ese lado oscuro que muchos tienen.  Tenemos.  Algo que evitaremos que todos sepan.  Algunos lo esconderemos por siempre.  Será un secreto con el cual moriremos.  Rondaremos por las calles.  Borrachos.  Drogados.  Sexo.  Dinero.  Trabajo.  Profesión.  Amor.  Fingidores.  Engañadores.  Aparentando.  Con fajas y cirugías plásticas en nuestras vidas.  Maquilladas nuestras entrañas.   Suplantando la verdad por la verdad.  La mentira por la mentira.  La postura por la impostura.

San Manueles de Unamuno.  Predicadores y ateos.  Fornicadores de las emociones.  Prestos a convertirnos en convertidos.

Como el militante que le toma 10 años terminar su grado universitario.  Que a falta de marchas por las causas, inventa motivos.  Organiza manifestaciones.  Crea propaganda.  La reparte.  Izquierdoso.  Posmoderno.  “Estimados y estimadas, compañeros y compañeras, abogados y abogadas, bienvenidos y bienvenidas a todos y todas”.  Que vive de la asistencia social.  No paga sus cuentas.  No mantiene sus hijos.  Pero tiene un gran discurso.  Materialista histórico.  Recitador del Marx viejo.  Yendo a la raíz del problema.  Al hombre.  Siempre el hombre.

Como el abogado que finge serlo.  Que cobra caro servicios imposibles de obtener en tiempo récord.  Pero lo logra.  Mintiendo.  Arriesgándolo todo.  Vendiendo sueños.  Creando controversias donde no existe.

Como el amante mentiroso.  El que se acerca en la barra y te pregunta: ¿de dónde nos conocemos?  El que con trucos y engaños sucios hace creer que es quien no es.  Te entrampa.  Te miente.  No contesta tus preguntas.  Inventa respuestas.  Te usa como papel secante desechable.

Como el periodista que inventa noticias.  Que crea incidentes.  Aparenta accidentes.  Historias estridentes.  Niega la verdad.  Editorializa en sus notas.  Guardando tras la poderosa maquinaria de la prensa que imprime solamente verdades, mentiras insostenibles.  Arropándose con sábanas de sedas hechas de polyester.

O como el respetable hombre de negocios.  Próspero.  Afortunado.  Todo lo que toca es oro.  Excepto la coca.  De la que vive.  Pero nunca toca

Como el Presidente que roba elecciones.  Y dinero.  Y todos le creemos.  Y nos gusta.  Nos apasiona.  Votamos por él.  Le defendemos.

Mas la vida siempre es vida.

Las cobras seguirán siempre siendo sordas.  Siempre seremos lo que somos.  Los versos de otros no serán nuestros.  Nuestros secretos no serán secretos.  No creerán los ateos.  El periodista mentiroso seguirá siendo embustero.  El falso militante seguirá siendo pesetero.  El abogado extorsionador seguirá siendo rastrero.  El amante mentiroso seguirá buscando tesoros hasta ser expuesto.

La impostura será postura.  Una apuesta.  Un juego de azar.  El riesgo del jugador.  Arena en lugar de sangre en las venas.

El reto es ser descubierto.

 

Photo by Alan Light – Fab Morvan (left) and Rob Pilatus (right) of the German pop duo Milli Vanilli pose with Grammy president C. Michael Greene at the 1990 Grammy Awards.  Rehearsal – February, 1990

Hacia una poesía mística


Es curioso ver cómo en nuestros días, la gente urge por demostrarse a sí misma una espiritualidad. La espiritualidad o las energías que nos rodean y nos guían…toda esta onda esotérica que nos invade. Además que nosotros como buenos occidentales consumidores, nos venden la idea de los ejercicios de meditación en grupos por diferentes horarios “-nos vemos en el Nirvana a las cinco ¿va güey?-“ Toda espiritualidad tendemos a reducirla a simple materia. Luego, cuando todo parece más banal, salen voces abismales del pasado que se presentan ante nuestros ojos y ante nuestra bendita ignorancia para abrir un tanto la claridad humana en nuestro ser individual. Estas voces abismales de José Gorostiza, Jorge Cuesta, Octavio Paz, Georges Bataille, las llamo así por sus alcances; por sus continuos ecos que a muchos de sus lectores nos pueden sacar de estados de angustias que parecen sin salida, ni explicación, aunque a veces sea tan sólo para entrar en otros terrenos laberínticos.

Desde aquella lejanía, que es la muerte, se aparecen estas voces vinculando a ésta última con el erotismo; este vínculo entre la muerte y el erotismo es de una naturaleza mística. Es el desgarramiento del ser; el abandono de uno mismo a través de la enajenación. El embeleso experimentado tanto física como espiritualmente se da en la vida interior y en la comunicación interior que hay con Dios (en el caso de Gorostiza, específicamente).

Jorge Cuesta condena esta falsa religiosidad en la que la vida interior está trastocada y sólo le interesa aparentar. Condena finalmente a todos aquellos que estancan con sus inútiles discursos el desarrollo óptimo del amor. Levanta por encima de otros a Gorostiza para dar a entender lo que de él aprendió acerca de la entrega, del arrobamiento ante lo descocido y la entrega total a la ruptura del ser. Aboga pues, por una vida interior que de un sentido a la entrega para llevar a cabo esa experiencia interior. Esta entrega es irracional. Es un paso a la muerte, un camino a lo desconocido que además es tortuoso; necesario para la purificación espiritual. Para ejemplificar esto nuestro autor, Jorge Cuesta, se ve obligado a mencionar a San Juan de la Cruz, primer místico español junto con Santa Teresa de Ávila que en sus moradas nos explica el proceso desde el abandono, el desconocimiento, la purgación, el arrobamiento y, finalmente, el triste regreso al mundo que somos; seres mundanos somos.

Nuestro espíritu busca librarse de su condición mundana y la búsqueda se lleva a cabo en la unión mística con el Ser, o Dios… El erotismo es la búsqueda de la completitud y el misticismo es un aspecto de complemento con un Todo. Así es como el autor Jorge Cuesta invita a sus lectores y a cualquiera que haya contribuido al estancamiento del amor, -aquellos a quienes él mismo llama “momias del amor”- a que hagan una relectura de Muerte sin fin de José Gorostiza y divaguen en el interior de su ser y repiensen su vida interior a fin de ponerla en práctica sin falsedades o bloqueos que la anulen. Nos exhorta a creer en las experiencias internas de la conciencia y a no dejarnos llevar por la corriente materialista. Conduce nuestra mirada hacia el interior de nuestro ser para reconocernos seres incompletos y en perpetua búsqueda.