De hoja en hoja


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Mi sitio


Descubrir en el reflejo
un espejo
y pudrir
todo mi ser
para volver
en otro cuerpo
para aprender
con otros cuervos
que no solo lo externo brilla
que en una bombilla
viven extrañas maravillas
dónde la esencia se mantiene viva
a pesar de una muerte a la deriva.

Tengo pensamientos
que sienten más que yo
y sufrimientos que matan
aburrimientos.

Sólo quiero ser un pájaro
para volar alto
sin miramientos.

8 segundos


La empresa trasnacional se reservaba el derecho de informar en el certificado de donación cuáles partes habían sido recuperadas de los cuerpos y utilizadas para trasplantes. La cultura de donación de órganos había dejado de ser voluntaria y, por decreto gubernamental, cualquier persona, al morir, estaba obligada a ser donante. Esto ocasionó que circularan en Internet diversas teorías del destino real de los órganos, así como increíbles hipótesis que involucraban a la firma 8s en prácticas científicas carentes de ética y que vulneraban de alguna manera los derechos humanos. Sin embargo, nadie pudo demostrar nada y los rumores caían directo en el depósito de las especulaciones. Hasta que se me ocurrió investigar. Me apasionan las teorías de la conspiración y fue por casualidad que descubrí un detalle en un servicio de streaming. Era una de esas canciones populares de las que se escuchan por todas partes y que todo mundo canta en bares y fiestas.

Human Brain, Peter Kratochvil CC0 Public Domain

La pegajosa canción estaba de moda y se había plantado en el primer lugar de la lista de reproducciones, era interpretada por una tal Meraki. Quise saber un poco más y revisé los créditos:

Escrita y producida por 8s.

Derechos de autor reservados a favor de 8s.     

Y es que la incursión de 8s en el mundillo musical era solo la punta del iceberg. Por increíble que pudiera parecer, nadie había notado que 8s estaba presente en casi todas las industrias a nivel global: musical, cinematográfica, editorial, aeroespacial, militar, automotriz, médica, tecnológica y alimentaria. En cualquier etiqueta de cualquier producto se podía ver el logotipo sobrio y minimalista de 8s. Un aterrador monopolio silencioso. ¿Cómo era posible que nadie notara este acto pernicioso? Un sudor frío cubría todo mi cuerpo mientras más avanzaba en la investigación. Tenía que confirmar que el hallazgo no era producto de mi imaginación, así que inicié una búsqueda de más datos en la red a través de los principales buscadores. En la ficha de Wikipedia aparecía 8s como una sociedad anónima residida en Silicon Valley. No había nombres. Intenté profundizar con mis precarios conocimientos en la Deep Web, sin embargo tampoco encontré ni una sola mención en los foros. Parecía que la omnipresencia de 8s no hacía sombra a plena luz. No pude encontrar, salvo unos cuantos artículos en un par de blogs abandonados, alguna otra referencia. Me sudaron las manos cuando me vi siendo parte de una teoría de la conspiración que, a decir verdad, no era tan descabellada.

No podía dormir esa noche, así que me levanté, encendí la computadora y abrí un blog. Comencé a escribir una entrada describiendo toda la evidencia que había recolectado. Al cabo de unas horas pude terminar la entrada. Envíe el enlace por correo electrónico a mis amigos y conocidos; también lo publiqué en varios foros de teorías de conspiraciones y, entrada la madrugada, me fui a dormir. ¡Vaya manera de terminar un viernes!

Al siguiente día me desperté por el sonido de notificaciones en mi celular. Revisé los comentarios en el blog y hubo uno que me llamó la atención: solo era una dirección de correo que me pareció un alias porque ya no existía ese proveedor de correo electrónico: zeus@prodigy.net. Me puse en contacto con esta persona, —no sabía si era hombre o mujer— por medio del correo electrónico.

Y me olvidé del asunto todo el fin de semana. Recién había terminado el aislamiento por la pandemia y deseaba ir a un bar con mis amigos a tomar cerveza, añorando la antigua normalidad.

El lunes fue un día de caos en el trabajo. Al parecer, una tormenta solar nos dio con todo y las telecomunicaciones funcionaban con intermitencia. Al llegar a casa, tuve ganas de irme directo a dormir, pero recordé lo de la misteriosa cuenta de correo. En mi bandeja estaba la respuesta esperando a ser leída. En el cuerpo del mensaje solo aparecía la dirección de un café en el centro de la ciudad y la hora de encuentro. Consideré que alguno de mis amigos me estaba tomando el pelo. Quise rastrear la dirección IP, pero aparecía localizada en territorio de antigua Unión Soviética. Reí de buena gana y aunque aún faltaban un par de horas para la cita, me encaminé hacia el centro de la ciudad.

Llegué al café sin contratiempos. Estuve dando vueltas por el lugar esperando encontrar a alguien conocido y estropear la broma que me estaban jugando.

En el interior del café pude ver a unas cuantas parejas conversando, fue delicioso percibir el olor a café recién tostado. No muy al fondo estaba una mujer de pelo cano, de unos sesenta años, quizá; no soy bueno calculando edades. No dejó de verme hasta que me acerqué. No supe que decir. Ella comenzó a hablar.

—Recibiste el correo —dijo, haciendo un gesto para que me sentara.

—Sí. ¿De qué trata esto?

—Estoy muy enferma… —dijo y agachó un poco la cabeza— Leí tu blog.

A pesar de la escasa iluminación me percaté del tono grisáceo de su piel. Tenía un tono de voz débil pero firme.

—Hice cosas atroces por órdenes de otras personas, pero las hice; es lo que cuenta. No significa que eso me redima, sin embargo, estoy a poco del final de mi vida. —Volvió a agachar la cabeza como si sintiera un tremendo pesar—. Te entregaré estos documentos —dijo al mismo tiempo que me extendía un fólder de cartón reciclado con un legajo de papeles amarillentos.

—Pero ¿qué significa esto? ¿Qué es? —dije desconcertado.

—Los he conservado por muchos años. Ha llegado el momento en que se sepa toda la verdad. Ahí está, en tus manos. No puedo hacer más.

La mujer se puso de pie y abandonó el café sin decirme otra cosa.

El olor a papel guardado se mezcló con el aromático café, mientras yo hojeaba los folios. Mi sorpresa fue enorme al ver, a ojo de pájaro, el nombre de 8s impreso. Leí con cuidado. El sudor me inundó las manos y si alguien me hubiese visto diría que mi rostro se tornó fantasmal como el de la chica de la canción de Procol Harum.

Los siguientes días al encuentro fueron de constante sobresalto. La mujer me dejó una bomba de tiempo en mis sudorosas manos. Leí con mucha detenimiento cada una de las hojas, horrorizado conforme avanzaba en la lectura. Fueron días de pesadilla. Acudía al trabajo desvelado, apenas si dormía unas cuantas horas. Regresaba a mi departamento con el miedo de encontrar a alguien esperando para matarme. A la misteriosa mujer nunca la volví a ver. El correo me rechazaba todos los emails que mandé, diciéndome que la cuenta no existía. Decidí arriesgarme y comencé la tediosa tarea de transcribir los documentos en papel al procesador de texto. Mientras lo hacía, mi cerebro almacenaba un montón de notas mentales que por su horrenda naturaleza se quedarían grabadas hasta el final de mis días. Antes de guardar el archivo en la nube, lo leí completo una vez más. Abrí el editor de entradas del blog y fui escribiendo un resumen de la información. Me convencí a mí mismo de que debía divulgar esta gran verdad. Aunque muy dentro de mi ser sabía que aquel acto de revelación podía significar que mi vida estuviera en peligro o tal vez no; quizá solo era una grandiosa invención para pasar el rato. Me encontraba al borde del abismo. Titulé la publicación como «8s: La verdad».

A partir de la premisa de que la creatividad es un talento que cualquier ser humano posee, 8s, durante décadas de investigación, profundizó en los estudios de la neurociencia cognitiva, ampliando los horizontes científicos y cambiando paradigmas. Fue así como se descartó que en las funciones cerebrales había solo tres redes neuronales relacionadas con las habilidades creativas y expandió los horizontes científicos más allá de lo que la ciencia ficción hubiera tratado de alcanzar. Con varios premios Nobel en su trayectoria como una organización de investigación de vanguardia, se sabe poco de su creador o creadores, ya que aparece en el registro de propiedad industrial como una sociedad anónima de capital variable, misma información que despliega en su sitio web, junto con otra información referente a su visión y sus aportaciones a la comunidad científica.
Lo que escribo a continuación son datos que hasta hoy eran inéditos e inauditos, así como sórdidos y que atentan contra los derechos humanos.
Los neuroingenieros de 8s, asistidos por la inteligencia artificial desarrollada por ellos mismos, lograron mejorar las técnicas de neuroimagen y las tomografías de emisión de positrones que, a través de una intrincada conexión a una unidad de procesamiento, eran capaces de desplegar tomas no solo de mapas neuronales y sus redes bioeléctricas, sino también imágenes en dos y tres dimensiones.
No describo los pormenores técnicos porque quiero que este mensaje sea lo suficiente claro como para llegar al mayor número de personas a nivel global —sé que alguien se encargará de esa parte—, pero en sencillas palabras, se pueden ver imágenes del pensamiento en la pantalla como si fueran videoclips.
La recepción de restos mortuorios por parte de 8s tiene dos objetivos: el primero, el más conocido, y que sirve como una fachada, es extraer los órganos útiles para mantener un inventario disponible para todo aquel que necesite un trasplante; 8s se encarga de la conservación, distribución y demás trámites. El segundo, que me resulta inconcebible aun en este momento, es extraer el cerebro del fallecido, conectarlo a un sistema de monitoreo y alimentación directos, preservarlo en estado activo con el fin de extraer todas las posibles ideas que el cerebro pudiera generar y registrar su patente.
El cerebro permanece dentro de un dispositivo parecido a una incubadora con un complejo sistema de conexiones de entrada y salida. Las conexiones de entrada se encargan de mantener vivo al órgano, proporcionando alimento a nivel celular, también suministra por medio de un software macroinstrucciones para generar una simulación efectiva a fin de hacer creer al cerebro que sigue conectado al sistema nervioso de un cuerpo.
La actividad cerebral es incesante por lo que las conexiones de salida se encargan de llevar una bitácora de esa actividad. En cuanto el proceso creativo se consuma, la unidad central de proceso registra la idea y, si está completa, la transfiere al pool de ideas, en donde la inteligencia artificial la analiza: si es viable pasa al proceso de refinación para ser colocada en una especie de línea de producción de acuerdo con su naturaleza. Si la idea es solo un bosquejo sin concreción, la inteligencia artificial se encarga de proporcionar más datos al cerebro para que pueda ser culminada con integridad. Así es como cada 8 segundos surge una idea nueva. Las ideas que alcanzan el final en la línea de producción se clasifican y hay un departamento administrativo que registra las patentes, los derechos de autor o todo lo que necesite copyright. Con los debidos registros se inicia la fase de producción: libros de ficción, novelas, títulos académicos, guiones para cine, obras de teatro, piezas musicales, pódcasts de toda índole, productos nuevos, innovaciones a productos existentes, proyectos de ingeniería e infraestructura, medicamentos mejorados, armas, robótica, computadoras, juguetes, alimentos procesados y gadgets. Cualquier cosa que se pueda imaginar está registrada por 8s. El departamento de marketing lleva a cabo la comercialización del producto final y se inundan los mercados.
No es necesario mencionar las cantidades ingentes de dinero que ingresan a las cuentas de 8s por concepto de derechos de autor, regalías, licitaciones gubernamentales y ventas de productos. 8s es hoy por hoy la empresa con mayor poder económico y político en el mundo. Quedaron atrás los ingenuos intentos monopólicos de Apple, Microsoft, Space X, Google y muchos más ante el poderío aplastante de 8s.
Todo esto, a costa de los órganos que recupera de las personas fallecidas. Aunque la donación de órganos se haya vuelto una obligación constitucional, el hecho de robar la propiedad intelectual de una persona declarada por las leyes como muerta no deja de ser cuestionable. En estos documentos no hay pruebas de que la simulación aplicada a los cientos de miles de cerebros que se mantienen en incubación sea una violación a los derechos humanos, puesto que no existe legislación al respecto, por lo que, solo hasta que se realicen las investigaciones pertinentes, podremos afirmar que el órgano ha sido despojado de los preceptos de consciencia y alma. Todo el sincretismo que gira en torno a 8s no hace más que pensar en una reinvención de la esclavitud que va más allá de lo conocido hasta ahora por la humanidad.
8s debe ser detenida, investigada y sometida a juicio internacional. Dejo aquí esta información para que circule por el mundo y haga mella en la indiferencia de los gobiernos de todos los países. Compartan para que el mundo se entere de esta atrocidad.
#Altoa8s

El siguiente paso fue hacer viral la entrada de mi blog. Compartí en todas las redes sociales, envíe correos electrónicos a muchas cadenas de televisión, emisoras de pódcast, foros de discusión y todo tipo de sitio web que me lo permitiera.

Fue otra noche sin sueño. Creo que ya nunca supe si volví a dormir.

***

Unos minutos después de que el artículo fuera publicado en el blog, una furgoneta se estacionaba sin llamar la atención, a muy poca distancia del complejo de apartamentos. La vida continuaba con normalidad para la gente de la ciudad: unos pocos niños jugando en el área de juegos, algunos transeúntes despistados por el retorno a las calles después de casi dos años de confinamiento por la pandemia, pocos autos circulaban a esa hora del día. Uno a uno fueron bajando de la furgoneta. Con algunos minutos de diferencia, los tres hombres se introdujeron al edificio. Tocaron la puerta de un apartamento y al abrirse la puerta apenas unos centímetros entraron con mucha rapidez. El joven de no más de treinta años los vio de frente y le temblaron los labios y le sudaron las manos profusamente. Una idea surgió en su mente y en ocho segundos estaba riendo para sí, preguntándose si su rostro se vería tan fantasmal como el de la chica de la canción de Procol Harum. Los tres tipos se lo llevaron junto con su computadora portátil y un legajo de papeles amarillentos.

En el complejo de laboratorios de la llamada Ciudad de Investigación y Ciencia de 8s, un operario con traje antiséptico tecleaba en una especie de plataforma CRM los detalles de dos semillas —como llamaban a los cerebros en el argot del lugar— recién ingresadas y que estaban marcadas con prioridad 1 en su tratamiento.

Semilla 1:

Mujer de 64 años con tumor cerebral inextirpable, pérdida del 79 % de materia gris. Inviable.

A un lado del cuadro de texto, la foto de una mujer de piel grisácea y mirada triste.

Semilla 2:

Hombre de 28 años, órgano en óptimas condiciones, 100 % de materia gris aprovechable. Observaciones: bucle interminable en la red neuronal primaria. Tratamiento recomendado: Solicitar procedimiento a neuroingeniería.

El operario consultó el reloj, había pasado largo rato monitoreando la Semilla 2. Su turno terminaría en dos minutos. Echó un vistazo rápido a todos los indicadores sin encontrar anomalías. Miró por el cristal de una ventana hacia los amplísimos espacios donde estaban las filas interminables de incubadoras de ideas. Escuchaba los pitidos de las alarmas auditivas que cada ocho segundos anunciaban el nacimiento de una idea. Se quitó el cubrebocas y se marchó por el pasillo cantando una cancioncilla que se le había pegado no sabía de dónde.

And so it was that later,

as the miller told his tale,

that her face, at first just ghostly,

turned a whiter shade of pale.

Miro tus curvas…


Dibujo y kitô de Juan Machín. Modelo y musa: Karla Aguilar.

Miro tus curvas:

son unas catástrofes

matemáticas.

Segundo salto


— ¡Anand ven hijo!
— Voy luego madre.
Desde mi nacimiento he sido su felicidad y sin duda he llevado bien puesto el nombre de padre. Único piloto de aviones en la familia, ya retirado.
Siempre solía contar sus historias de cuando estuvo al servicio de la aviación americana. Por haber sido condecorado en varias ocasiones, la jefatura no dudó al enviar en misión de paz a recorrer el mundo, en ocasiones recordaba un triste incidente.

— Anand, ¿cuándo volverás a casa? Daya está por tener a vuestro primogénito.
— La semana entrante debo reportarme en Agra y pedí permiso para ausentarme unos días.
— Nada debes demostrar a esos hijos imperialistas.

La abuela siempre fue más allá de sus intuiciones, creencias y devociones, su instinto era parte de la casta a la cual pertenecíamos. Oraba en la paz de su habitación, mientras el incienso decoraba su alma. En la profundidad de su mirada unía hasta conversaciones pasadas, sopesaba el orden de las frases e incluso palabras aisladas.

«Nunca querrás ser piloto o paracaidista».
Repetía su mantra con las palmas de las manos abiertas sobre la panza de mamá, después de saber en un sueño premonitorio el sexo de su primer nieto.

Llevábamos una semana de retraso en Angra. La paciencia de las aves viajaba hacia el centro de la ciudad. Los últimos egresados en la escuela daban su primer salto y al descender obtenían su preciada medalla. Vuelan tan alto, pensar allá arriba deben hacer acuerdos con los dioses, salvar sus almas cuando alejados de la tierra vuelven convertidos en semillas.

Estamos a la sombra disfrutando desde lejos, un oficial hace el gesto de una llamada para mí. Se lanza el primer joven, dicen será el próximo dios de los cielos, brilla cual arco iris en monzón. Camino hacia la cabina sin perder de visita al muchacho, triste acto, no abre su paracaídas, temo lo peor y rompe la barrera del sonido, es increíble, antes de tocar suelo desaparece o eso creo o eso parece.

Al teléfono me dan la noticia, has nacido y vienes tocado por los dioses, en el parto un imponente arcoíris se posó sobre tu cabeza, seguido de una explosión de nubes. Aún recuerdo ese aroma a cielo después de la lluvia.

Continuará…

Primer salto


Egresado con honores de la escuela de paracaidismo, le correspondía subirse a la avioneta encargada de la titulación. Repasaba en su mente todo lo aprendido, excepto la olvidada envidia de sus compañeros.

Era alto y amable con las compañeras, obediente con las señales y aunque siempre pensó en ser piloto de avión, un amigo del colegio lo llevó a observar el mundo de los paracaidistas.

«Estamos en la altitud exigida para el examen final, ahora es mi turno, mis compañeros ríen, han de ser los nervios. Al saltar la sensación es única y muy parecida al nacimiento. Desciendo del cielo y naceré en la tierra».

El paracaídas no abre y comienzo a ganar velocidad. La fuerza g me lleva directo a estrellarme en la mismísima base de entrenamiento.

Dolor primero, no entiendo nada, luego mucha luz, frío y sangre. Un golpe seco en mis nalgas, boca abajo y al abrir los ojos veo a mi madre.

Continuará…

La jaula


Me encerraste

con tu jaula de besos,

¡no quiero salir!