Verificación en seis pasos de la primera fase del sueño


Pero cuando adormeces sin lágrimas, paces.
Sin embargo, no fluyen aisladas las perlas cristalinas.
Aunque el cohorte esté alerta a todo tipo de estímulos.
No obstante, cabeza y extremidades reposan a la inquietud muscular.
Pero continúa la vigilia.
Ahora bien, desconectarse del entorno es la entrada

a la siguiente fase.

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Guía para elegir mujeres


Elegir mujeres no es cosa sencilla. Sea uno hombre, mujer, otro o nosabenocontesta, la elección del centro de esta circunferencia no es cosa sencilla.
Uno debe cuidarse siempre de imprevistos, como lo pueden ser un ojo levemente mal ubicado, una voz particularmente aburrida, un poco de fascismo entre las sienes.
Primero, uno debe tener en cuenta la certeza. Por esto nos referimos a, por supuesto, la ecuación de punto pendiente. Una vez usted tenga la certeza en la mente, debe preguntarle algo a la mujer. Lo que sea. Un buen ejemplo sería: “Mujer, ¿qué opina usted sobre la rugosidad que presentan los sapos en la panza?”. Si de la boca de la mujer sale algo que no sea la ecuación punto pendiente, usted deberá, muy a mi pesar, despedirse e irse rengueando. Si, por el contrario, la mujer de manera clara y sin ningún fallo, recita la ecuación punto pendiente, le recomiendo que huya. O se case, que es básicamente lo mismo.

El lento camino de la razón

El lento camino de la razón


Represión carmesí


Jenco Erszebeth red ink fondo

Jenco Erzsébeth, en su forma «vampiresa infernal».

 

Cansado del camino,
cansado de buscar,
no sabes que más hacer.
En un impulso azul
amurallas tus ciudades,
cierras las puertas a todo
y pones a los mejores guerreros
a defender tu fuerte,
porque contiene de ti
lo más débil y vulnerable.

Construí el arma perfecta
y cayeron todas las sombras.
Vencimos a las más poderosas
y hasta las guerreras más refulgentes
sucumbieron ante el huracán más potente.

Muchos buscan la mujer perfecta,
al hombre perfecto,
pero yo solo quería
a mi complemento perfecto.
Pero Bardiel llegó
a la ciudad de los héroes
y trajo consigo el remedio
para calmar el impulso azul.

Sus cálculos acertaron:
su magnetismo perfecto
sobrepasaba todos los diseños
que creí imposibles.
«¡Código azul!»,
gritaron los guerreros
y todos claudicaron
al efecto del rojo,
el rojo carmesí.

Era la respuesta
en forma y apariencia;
el arma perfecta
fue superada
por quien ahora reina.

El alfarero forma el barro,
el carpintero, la madera,
y yo que soy de acero,
¿quién me doblega?
Magnetismo supremo
es el secreto.
Mi vibrante acero resuena
ante sus bobinas reluctantes.
¿Puedes ver tú
su campo magnético en la imagen?

Rojo, azul.
Represión, impulso.
Algo está al revés.
Así es un complemento,
júntalos, funcionan y resuenan.
Resulta para todos:
positivo y negativo,
inductivo y capacitivo,
femenino y masculino,
química y física,
guerreras y dragones,
vampiresas y alfiles
como esta y aquella imagen:
impulso azul.

(A)saltando el ramaje


Arbol helecho boca de sapo

Verde rareza
de muy blanca floración
brilla en lo alto.


Ejemplar en flor de boca de sapo (Antirrhynum majus) que brota en un tronco de árbol, arropado por un frondoso helecho, en una vereda de Montevideo. ¿Un salto al reverso de la vegetación, y en color blanco?

No voy a olvidar que…


Para mi hermosa Mirosh.

No voy a olvidar que estás impregnada
en mis olores y sabores.
No voy a olvidar que estás en cada flor amarilla
que aplasto en la calle, nuestra calle.
No voy a olvidar que estás en cada atardecer
y en el sonido bravío frente al mar, nuestro mar.
No voy a olvidar que estás en cada minuto
que respiro amor y alegría en mi vida, tu vida…
No voy a olvidar que estás ahí, en ese espacio sigiloso
y esquizofrénico, entre las sábanas y el colchón, en ese mágico,
chocante y delirante espacio que añora constantemente
nuestros combates de piel con piel y pura miel.

No voy a olvidar que estás en mis sensatos destellos de luz
y de rebeldía. Tu loca, exquisita e insolente rebeldía acariciando
e incitando siempre a la mía, nuestra rebeldía.
No voy a olvidar que estás en este espacio vital, gravitante,
acompañándome, consintiéndome, animándome, añorándome
y desde luego requiriéndome y deliciosamente amándome.
No voy a olvidar que estás en mi mente y no sé cómo,
pero atestando delirantemente con amor, pasión, lujuria y ternura,
cada momento de mi vida, de nuestras vidas y nuestro amor.

Océano blanco


Me apoyo en los intestinos de una bestia metálica en busca de mantener el equilibrio, esperando llegar cuerdo a mi destino. Cada mañana me miro en el reflejo de sus ojos, buscando respuestas. Sonrío, pero solo puedo ver claramente mi aspecto de andrajoso circense, un personaje que la única área que domina es hacer malabares con su vida; continúo la rutina y decido permitirme hacer el ridículo artísticamente a causa de necesidad, llevando a conciencia que mi supervivencia en este océano es toda una dificultad.

Aprendí a nadar cómo la mayoría en este planeta, lanzado sin advertencia alguna hacía las profundidades de un agujero con agua de dimensiones desconocidas. Para algunos habrá sido piscina, para otros un charco lodoso o una laguna, y los más audaces cayeron directo a la humedad fresca del mar azul. En mi memoria yace vivo el recuerdo de un río, con la temperatura más baja que haya sentido jamás; justo allí fui marcado por la cruel experiencia del miedo.

Muchas veces puedo sentirlo de nuevo. La garganta contraída, orificios nasales mecánicamente tapados, la vista borrosa y la ansiedad controlando mi cerebro; la sensación terrorífica de estar ahogado, incluso sin estar nadando bajo el agua. Sencillamente viene a mí con la fuerza y escala de una ola de tsunami, y aunque la repetición le ha dado rutina dentro de mi longevidad en esta vida, nunca estoy listo para la marea… solo respiro consciencia sabiendo que siempre viene, siempre golpea.