Cállate, puta, reputa


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Como flores


Fotografía por María Eugenia Cabrera y Pedro Copelmayer.

 

Camino y veo cosas, me gusta ver.
Muerte.
Cosas como flores, a veces.

Incendios de mentirijilla y otras actividades lúdicas


La alarma de incendios de mi edificio está rota. Suena una o dos veces al mes.

Bajamos todos los vecinos en fila, cansados, sin ninguna prisa. Cada vez son más lo que se quedan en su casa sin inmutarse, esperando que pase el molesto pitido y la frase repetida en bucle. Please, evacuate now!!

¿Qué cogerías si se quemara tu casa? —se preguntan.  E imagino todo convirtiéndose en cenizas. No lo sé.

Los vecinos, en bata y ya en la calle, empiezan el debate. Y el colgado del segundo A aprovecha para fumarse un piti.

Por mayoría aplastante ganan los álbumes de fotos. Y volvemos a entrar en el portal y a subir las escaleras con la pesadez de la frustación y de la noche a hombros.

Yo, mientras, voy pensando que no tengo álbum de foto alguno. Y decido que a partir del día siguiente voy a pintar el mío. Me propongo dibujar a cada persona importante de mi vida, cada situación, plasmar cada ciudad pasada o presente. Y me voy a dormir con la cabeza llena de fuego y colores.

Pero sobre todo, convencida de que llegado el momento, dejaría que todo ardiese igual.

Al carajo los recuerdos. Al carajo todo.

ElviraSeville

 

 

 

Manteniendo el equilibrio…


… como en la vida misma.

Tomy

Equilibrista: Fideo Cabaleiro 
Compañía: XYZ Circo Contemporáneo
Presentación del espectáculo Subiendo en la Sala Verdi, Montevideo.

Sevilla


El día del portero


Un día todos, cansados, se fueron. Incontable fue la gente que se quedó encerrada y llegó tarde al trabajo, lo que supuso un golpe brutal a la economía. La bolsa cayó en picado. Infinitas doñas se quedaron sin su psicólogo low cost, la inseguridad tuvo picos históricos; nadie estaba dispuesto a salir de su casa por miedo a que lo roben. Así se generó una sociedad ermitaña y aislada. Cada uno en su hogar, protegiendo lo suyo. Y así seguimos. Y así nos fue.
El mundo simplemente no estaba preparado para el día del portero.