Nueva realidad


Camino bajo un cielo donde antes hubo estrellas y ahora solo quedan agujeros.

Es una atmósfera inestable de fuerzas encontradas.

El mundo se volvió un lugar desolado desde que te fuiste.

Tropiezo con libros que cuentan un final, pero sin inicio, testigos de oscuras historias que escapan a la luz.

En este nuevo mundo en ruinas las cosas se olvidan cuando no dices su nombre; se convierten en fantasmas moldeados con cenizas y lágrimas pasadas.

No puedo acostumbrarme a esta realidad fragmentada que después de muchos intentos se reunió y formó un abominable híbrido.

Entre todo lo que quedó del mundo anterior, sorteo caminos llenos de despojos y escombros; a veces me encuentro con recuerdos, a veces con olvidos.

Las mentiras evolucionaron en verdades. Las verdades ya no tuvieron sustento y se extinguieron.

A veces pienso en todas las verdades que me digo a mí mismo para engañarme y soportar tu ausencia.

Atrapado en este mundo sin poder salir, seguiré el camino hasta que te encuentre o me olvide de ti o muera.

Algo ocurrirá primero.  

Tan temido


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Los dioses se han ido.
No hay quien aguante el peso del mundo
sobre hombros ausentes.

Me asomo al desfiladero.
Esa grieta ancha donde nadie escribe
se parece al infierno.

Para cuando regreses…


Una infinita nostalgia me corroe.
Una infame tristeza manosea mis emociones.
Una insolente impaciencia me intoxica.
Una prematura desolación ahuyenta mis alegrías.

No concibo, en mis espacios, tu ausencia.
La realidad, allana mis pérfidas ilusiones,
sin tu afable presencia,
sin tus locuras y sin tu compañía.

Estoy seguro que para cuando regreses
con vehemencia tal, me reconfortaré en ti.
Tu presencia bastará, entonces, para apaciguar mi ser.
Tu denotada ternura y mimosería, definitivamente me llenarán de vida.

Para cuando regreses,
seguro, regresa mi vida…

No solo te extraño por…


Para mi hermosa Mirosh

Un desarraigo inconsecuente se asila en mis sentimientos.
Dos que tres recuerdos me murmuran tu ausencia.
Un centenar de latidos impolutos calibran mi ser,
recordándome que requiero de ti y de tu compañía.

La estrechez falaz que embarga mis brazos
solo ahonda la cínica ansiedad de tenerte aquí y ahora mismo,
para palpar de forma afable todo tu ser, entre la pequeñez de mis manos…

Esta nostalgia irreverente no ha hecho más que consumirme.
Me oprime y de manera insolente me desespera.
No me resta más que contar minuto a minuto y día tras día,
el instante mágico en el que vuelvas a mi regazo.

No solo te extraño porque me hacen falta tus caricias,
o porque sinceramente desfallezco esperando poder,
de forma frenética, amarrar nuestros cuerpos,
entre la lujuria, pasión y ternura.

No solo te extraño porque me hacen falta tus cuidados,
tus regaños y la comodidad de tus preocupaciones,
que, en todo momento, buscan mi tranquilidad.
No solo te extraño por esto, por lo otro o por aquello…

Te extraño a ti, a tus risas y a tu cabello alebrestado.
Te extraño a ti, a tu cuerpo, a tu infalible, loca y benigna compañía.
Te extraño a ti, mi pequeña y desfachatada esencia de vida y alegría…

Miembro fantasma


dicen los soldados

que han perdido un brazo o una pierna

que todavía pasados muchos años

les duele

les pica

incluso sienten cómo se mueven

sus dedos

o los rayos del sol

en la piel

hasta hay veces que notan

cómo se posa alguna mosca molesta

en ese yo ausente

así, de esta manera, es cierto

que pueden vivir

sin él o sin ella

pero también es cierto

que no hay día, hora, minuto que no se acuerden

de ellos

—aunque sea de una manera inconsciente—

siempre

imagino que a esta altura de poema

ya sabrás

que no te estoy hablando de soldados

Abrí la puerta de una habitación vacía


Una frase para decir adiós.
Un silencio que ha borrado las palabras.

Cuando todos se han marchado,
y quedo solo muy temprano.
Viene, desde lejos, cada uno de esos recuerdos,
porque tú sabías más de mí que yo mismo.

¿Adónde ir cuando quiera buscarte?
¿Adónde regresar cuando llegue la noche?

Dime qué hacer
si mi memoria no logra preservarte lo suficiente.
Dime qué hacer
si olvido ese trozo de vida que también es tuyo.

En mi sueño
aún conservas el cabello largo,
tu mirada no es triste ni vacía.
En mi sueño
el tiempo no se encuentra suspendido
y la muerte es sólo un juego de niños.

Antes que la última flor se marchite.
Antes que la última hoja se seque.
Dime por qué te fuiste tan pronto.
¿Por qué sigue doliendo como el primer día?

En mi sueño
abrí la puerta de una habitación vacía.
En mi sueño
pronuncié un nombre que a nadie pertenece.

Es difícil aceptar que…

Ausencia


Coincidían tan poco que hasta parecía que coordinaban para no verse. El ritual consistía en hacer cálculos a base de suposiciones: «tal vez hoy nos veamos», «¿qué pasaría si…?», «te lo iba a contar», «nunca voy a ser lo que deseas que sea».

Y fue así como la inconstancia de sus encuentros los llevó a acostumbrarse a la ausencia.