Libélula


Casual, incidente 
asomada en mi puerta sin hablar.
Sensual, inocente
apaciguando mis ganas de volar.
 
Recordándome la carrera en la que me encuentro
donde no seré más sujeto de fortunas
y me exhorta las ganas y los esfuerzos,
me recuerda los vacíos que llevo por dentro.
 
Letal, recurrente
como la falta de atención.
Mortal, elocuente
indicando mis puntos de inflexión.
 
Invadiéndome con dudas, le agradezco su franqueza
en momentos de infructuosa indecisión
cuando menos se debe y la mente dispersa
me recuerda mi gusto por jugar con fuego, quemarme mi afición.
 
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Fotografía propia «Libélula de Oficina».