Engaño


El amor, el odio
la tristeza, el podio
es todo lo mismo
es dejar de ser lo que uno es todos los días
es ser un poquito más feliz
un poquito más triste
ahí sí, justo ahí, perfecto.
Es callar a la bestia. Es engaño.

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Dos obras por Chistín Bonetto


Chistín Bonetto es el autor destacado de este cuatrimestre en Salto al reverso. Pueden ver sus obras para nuestro blog dando clic aquí y visitar su blog en chistinbonneto.wordpress.com. Más información: Autor destacado: Chistín Bonetto y Autores destacados. Compartimos con ustedes … Sigue leyendo

Cuestión de óptica


Él corre. Conociendo su crimen, corre. Lo vemos como si fuera una hormiga colorada, gracias a su gorro rojo, distintivo hermosamente idiota si una piensa rapiñar a una señora matándola de un culetazo.
En fin, lo vemos. Vemos como corre y sale a una calle chica. Lo vemos dudar. ¿Izquierda o derecha? ¿Realmente importa? Él no tiene ni idea, pero nosotros sabemos que sí. Vemos que por la izquierda, en menos de veinte segundos, llegarán los policías. También vemos que si él elige la derecha y sube por el tejado de esa casa azul, logrará escapar.
Lo vemos tomando la izquierda, chocando directamente con los policías. Lo vemos arrodillarse y tirar su arma.
Por último vemos al policía enfrente de él. Lo vemos desenfundar su arma y apuntar. Este es el momento en el que decidimos dejar de ver. Este es el momento donde no quieren que veamos.

Próximo autor destacado…


Felicitamos a Chistín Bonetto (chistinbonneto.wordpress.com) por haber sido elegido autor destacado en Salto al reverso. ¡Gracias a todos por votar!

Los invitamos a leer sus entradas en Salto al reverso: Chistín Bonetto.

Nuestro autor fue elegido mediante una votación pública (valor 50%) y una votación del consejo editorial (valor 50%).

  • 56% en la votación pública (valor 28%).
  • 24% en la votación del consejo (valor 12%)

TOTAL: 40%

Votación general

Votación del consejo

Para elegir a Chistín, consideramos la calidad y constancia de sus obras, así como su compromiso con el proyecto. Actualmente, es miembro del consejo editorial, en el que ayudó a evaluar a los nuevos candidatos que ingresaron recientemente al blog, así como a proponer e implementar actividades para hacer más dinámico el proyecto de Salto al reverso. Una de ellas fue su ofrecimiento a utilizar su programa de radio como un medio para promocionar a nuestros autores por medio de entrevistas. La primera de ellas fue realizada ya. En ella, Chistín entrevista a otro de los autores de Salto al reverso, Benjamín Recacha. Los invitamos a escucharla aquí: En pocas letras (25 de abril) y a seguir su programa en GPA Radio: mixlr.com/gpa-radio. También colaboró en la organización y el conteo de obras en Facebook de nuestra reciente convocatoria temática para la antología, #SaltoAlAzul.

Durante los próximos tres meses, recibirá un espacio destacado en el blog saltoalreverso.com y promocionaremos su perfil y sus obras en nuestras redes sociales. También realizaremos una actividad de acercamiento del autor con nuestros lectores. Estén atentos.

Las ventajas del decidido


Jamás había visto un muerto y no sospechaba que pudiera haberlos tan hermosos. Pensé que me impresionaría, que sería doloroso, horrible. No podía haber estado más equivocada.
Muerto él estaba en paz. No la paz profesada por incontables religiones y gurús llenos de promesas y medias verdades Él estaba inmerso en la paz real, la paz derivada de la ausencia de pensamiento. La paz derivada del desprendimiento del ser.
Porque ahora Armando ya no era Armando. Ahora era el cuerpo de Armando, nada más y nada menos.
Pensé que esto sería lo más doloroso del asunto, el verlo ya muerto. Estaba, de nuevo, equivocada. El proceso había sido mucho más complicado, mucho más sucio. Ahora por fin estaríamos juntos. Ahora por fin estaríamos solos.
Nuestro mundo juntos había sido grato, disfrutable, pero los dos siempre sentimos que nos sobraba algo. Nos sobraba gente, trabajo, amigos, felicidad, tristeza, diversión, tiempo. Nos sobraba vida.
Fue el jueves pasado que decidimos hacerlo. La discusión fue larga y cargada con una atmósfera muy tensa. Él pensaba que era egoísta, cobarde. Yo pensaba (y pienso) que lo cobarde es no atreverse a cambiar lo que a uno lo disgusta, y egoísta es forzar las cosas. Después de largas horas logré convencerlo; pobre Armando, siempre perdía las discusiones.
Planificamos todo, no era necesario apurarse, queríamos hacer las cosas bien. Investigamos exhaustivamente sobre nuestras opciones: cuál sería el más rápido, el menos doloroso, incluso el más rico de tragar. El costo no importaba por obvias razones, las ventajas del decidido.
Finalmente nos decidimos por la opción más aburrida, cianuro. A Armando le gustaba, siempre fue así de clásico, así de cursi.

Todo esto ya no importa, es mero contexto. Lo que importa es que aquí estoy yo, escribiendo esto, ahora, con el cuerpo de Armando a mis pies. Entregado.
Me toca a mí. Él decidió hacerlo primero, porque era el jefe de la casa y otras tonterías de hombre que ni me esforzaré por entender.
Voy a abrir el frasco. Lo abro. Voy a verterlo en mi vaso de agua. Lo vierto. Voy a tomarlo. Suena el teléfono, debe ser mi madre, solo ella llama al teléfono de línea. Me levantaré y atenderé para no disgustarla. Cuando ella termine la conversación, diciéndome como siempre: “Millones de besos, querida”, cerraré los ojos y me tomaré el vaso entero de un trago.
Sí; lo haré. Seguro que lo haré.