Letanía VII


Las jarcias quedaron enredadas

a fantásticos recortes a la deriva;

lo lejano y los años aplazados son

las alas cargadas de labios tiernos

que ahora sesgados se convierten

en humilde tributo de un reloj de arena.

 

(«Islas cercanas a Estocolmo», fotografía del autor).
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Horizontes


Mientras,

un solitario hálito dichoso

me atrajo a este tumulto de cielos y mundanos horizontes.

Yo intentaba ver, pero solo perdía.

No veía la trampa de las emociones y miedos

en la cotidiana batalla que es cada día.

¡Ni una más!

¡Ni una más!


Entre sombras de gigantes

Entre sombras de gigantes


Letanía VI


VI

Llega a la costa la canción recitada.

Callando todas las voces

mientras vemos un pez que se debate en tierra,

por falta de aire igual que mueren nuestros destinos:

 

El puente partido

la faz apagada

la siniestra sombra

nada en la cala.

 

Este año las playas estarán cerradas,

y con el futuro gritando continuamente

entrará nuestro barco con el mástil roto.

El río


He nadado en el río donde resucitan los pájaros,

había amapolas salvajes en las orillas,

y yo podía leer tu mente al mirarte.

Una música tranquila de verdades.

 

La gratitud


La heroica petulancia

del que siente un afecto gratuito

no sirve; existen almas gemelas,

libres de soñar en una playa.

Debes guardar esa sensación suave,

igual que sentir el temblor de las farolas al anochecer.