Cerca de ti…

Cerca de ti…


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Camino


piedras

por fin

el camino

interminable

de piedras

blancas

el blanco camino largo vacío

muy piedra

heridas

paso corto

huesos

justo detrás

de las colinas

desertoras

un camino pasa

entre piedras blancas

extrañas

incrustadas entre las heridas

cada una

-hay cientos-

no son de nadie

como tampoco son

las tempestades

y la violencia

que

a veces

van disfrazadas de coches

lentamente

por el camino

tan vacío como blanco

y desaparecen

de repente

en una mancha de sangre

sobre el horizonte

Y fueron papás y se compraron un chalé


cocaina

Tengo cuatro canas

en el bigote

haciendo una raya blanca

que se parece a Noelia.

No el bigote,

la raya, me refiero.

José —su novio—

después de escaparse juntos al coche

siempre decía:

«No la soporto,

si no fuera por la farlopa»

Ella, después de empolvarse la nariz

muchas veces se dejaba

algún rastro de… (espacio blanco o

inventa tú la metáfora)

Y hablablaba y hablablaba una tonelada,

quizás demasiado blanca o ciega

para pensar lo que decía:

«Me jode decirlo, pero alguna se lo merece»

(Se encienden las luces, aparecen los títulos de crédito

y después de una larga lista de nombres surge un mensaje que dice:

«Los personajes y los lugares son ficticios,

cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia»)

Ella, trabajaba en Servicios Sociales

con mujeres maltratadas.

Su amor fue eterno como si los congelaran (junto a la verdura y el pescado) durante el primer beso.

Su amor fue eterno como si los congelaran (junto a la verdura y el pescado) durante el primer beso.