El camino invisible


 

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Foto por @joebeck

 

Los años, trazos abiertos en el límite del cielo,

flores dormidas que desprenden aromas

y se encierran en frascos de efímera ilusión.

El amanecer, sueño que se extiende eternamente

hasta donde los ojos se cansan de ver,

boceto de un rostro pálido, sin sonrisa ni voz.

La luz, falsa esperanza que me ciega,

que no me reconoce y congela mis recuerdos

pintados al carbón, entre sombras y grises.

La lluvia, reflejo roto sobre los besos húmedos,

frágil deseo que nubla el lejano horizonte

y se desvanece en la huella de la vida que no vuelve.

El otoño, espiral que agitas mi alma a voluntad,

soplando las líneas torpes que se escriben

en el mapa de este camino invisible.

Nur C. Mallart

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Paseo desde tu puerto a mi galaxia


Noche ancha, cabeza tibia. A un lado de la almohada se encuentra el puerto. Destruido ayer por las olas. Caminar, caminar hasta el lado opuesto, atravesando una galaxia gigantesca. Hormigas pateando de hombro a hombro mi cuerpo. Llego a la terminal A del puerto, soy barco atracando en el puerto.

El reloj no marca la hora de mi pulso. Abro los ojos y lo miro, de nuevo, equivocando el ritmo.

Un paisaje reconstruido a charcos y reflejos de árboles truncados. Papeles y plásticos escapan de las papeleras y saltan desplazándose en sucesivos brincos. Mis pestañas se balancean y juego a alcanzar la calle. Sí. Elevo los brazos para tocar la libertad. Sí. Soy papel y plástico. Sí. Consigo adelantar el reloj y ralentizar el ritmo, igualándonos. Sí. La cama omite las conversaciones del día y cuida de que la galaxia que me habita no se destruya. Sí. La fui tejiendo y fui también araña. Sola. Siempre sola. Lenta, muy lentamente*. Busqué un hueco, el oxígeno que no destruyese mis pulmones, la cuesta interminable, el puerto al que llegar y la galaxia que me habita. Sí. A la que doy vida y estrellas mientras respiro.

*«PUERTO ADELANTE», Alejandra Pizarnik.

Camino


piedras

por fin

el camino

interminable

de piedras

blancas

el blanco camino largo vacío

muy piedra

heridas

paso corto

huesos

justo detrás

de las colinas

desertoras

un camino pasa

entre piedras blancas

extrañas

incrustadas entre las heridas

cada una

-hay cientos-

no son de nadie

como tampoco son

las tempestades

y la violencia

que

a veces

van disfrazadas de coches

lentamente

por el camino

tan vacío como blanco

y desaparecen

de repente

en una mancha de sangre

sobre el horizonte

De camino al color


Medios de LOCOmoción


Elvira Martos

—Me siento como si debiera alquilar un coche y cantar borracha, llorando y riendo con la ventanilla a media asta. ¿Eso tiene sentido?

—Creo que es una búsqueda bastante romanzada a la americana de libertad.

—¿Intento huir, quieres decir?

—Creo que más bien intentas llegar.

—Desde hace mucho no sé dónde voy.

—¿Ahora sí?

—No, pero parece que al menos he elegido medio de transporte.

Poeta errante


Y el poeta continúa
portando la voz, el alma;
la palabra afilada como cuchillo
entre sus versos sin mañanas.

Una nube, un sol de lluvia,
andares de tiempos intercambiables,
espacios que se transforman,
interminables…

Dibuja el poeta el juego,
con las palabras estrellas
profetizó la treta, el silencio
del poeta…

Levanta su cara derruida
mira lejos los senderos,
los días, el poeta continúa
portando los secretos del alma…

Inevitable


 

Cuando naces,
abres una puerta,
que no solo le da la bienvenida
a la vida,
sino,
a la mismísima muerte.

Imagen registrada y autorizada de Free Stock Photos.