Alejandra


A Alejandra Pizarnik

Hablan de tus demonios y no
ponen cara a tu espíritu.
Hablan de tus males y no se apenan
al hacerte princesa de la miseria.
Hablan de tu cárcel, pero no de
lo sobrenatural de tu canto libre.
Hablan hablan hablan hablan
y dicen tu nombre en vano.
La angustia reina para todos,
a todos se acercan los demonios
y todos nos hacemos jaula, alguna vez.
Hablan hablan hablan hablan
pero regresas cuando pronuncio
tu nombre, Alejandra. Eres canto
en mi invocación y pájaro que migra
y cría desde mi norte hasta mi sur.

Anuncios

El blues del enterrador


Algo se retuerce ahí afuera,
huele a podrido hasta aquí…
Algo conspira en silencio ahí afuera,
huele a podrido hasta aquí…
Cada noche trepa el muro y resopla,
me observa intrigante, asquerosa,
una rata enorme en mi jardín.

El viejo Ares salió al porche,
pidió lumbre en la oscuridad…
Se calzó las botas y salió al porche,
pidió lumbre en la oscuridad…
Con un fogonazo prendió el cigarro; Sigue leyendo

Entre tu gesto y la palabra


me sobran atardeceres

las canciones se llevan

lo mejor

el bastardo escribe

hasta cerrar el cuento

me sobran las despedidas

las persianas observan

desde la oscuridad del sol

la complicidad necesaria

entre tu gesto y la palabra

aquel libro olvidó también

la canción de lluvia

descansa en el silencio

me sobran los antípodas

y no entiendo el cerrar

inocente de tus ojos

Os lo he escuchado decir


Esto es importante,
¡ATENCIÓN! …nunca tuve audiencia en este circo,
sólo estoy otro día aquí sentado en el comedor,
y aunque me parece imposible estoy seguro,
alguien se ha llevado algo de mi habitación.

Lo que me han robado no me pertenece,
ni siquiera sabía que estaba ahí.
¡Es importante! ¡Es importante!
En aquella mesa, os lo he escuchado decir.

Nadie me contesta, con toda esa empanada en la boca,
ni en la mesa en que susurran ni en las de alrededor;
y aunque me revuelvo e insisto en que alguno lo devuelva,
nada me quedaba antes y sé que ahora es peor.

Lo que me han robado no me pertenece,
ni siquiera sabía que estaba ahí.
¡Es importante! ¡Es importante!
En aquella mesa, os lo he escuchado decir.

Cuando volví a mi cuarto, caída la noche más triste,
cuando cerré esa puerta a oscuras al final del corredor,
pude ver una sombra que jugaba conmigo al despiste,
se movió un instante y luego desapareció.

Lo que me han robado no me pertenece,
ni siquiera sabía que estaba ahí.
¡Es importante! ¡Es importante!.
En aquella mesa, os lo he escuchado decir.

-Gabriel K.

 

Nota: hay que tener las gónadas muy grandes para ignorar un poema de Bob Dylan y escribir otro encima, si además se trata de una canción como I shall be release es aún peor (la mejor versión es la primera de estudio, de 1967 (sólo dos estrofas y el estribillo)). Ha sido como si se pusiera a gritar. El doctor Castillo está tomando las medidas pertinentes. ¡Saludos desde el frenopático!