Todavía no


Se cansa de vivir. Apaga el reloj despertador que en los últimos diez años ha sido su única compañía. Se acuesta en la cama. Cabecea. Divaga. Duerme. Llega la muerte. Lo contempla. Acaricia su cuerpo. Reconecta la alarma y desaparece.

Calla


En la ebriedad despierto para engañarte

Expilcando, triste, mi vida en partes

sin soñar sólo dispersa, no trabajada

es sólo agua lo que sale del alma…

Crees que esa poesía son tus palabras

crees que puedo mantenerme leyendo

mientras me pierdo helado en tu viento

como si todas las mantas fueran blancas

Tu voz sorda vacía completada de heno

con paja que vuela, paja de alas blandas

el claro que fluye de pies de nada

atascando de nalgas lo que no siente

deja ya de inhalar el polvo blanco

que desata lo que tus ojos mienten…