Caos nuestro


En medio del caos
el silencio abraza primero.

Entender el desorden
es tirar de un tendón
y adivinar el paso,
como marioneta
en tus propios dedos.

Comprenderlo sería
suspirar nubes multiformes
y que en la expiración
procesionen hasta la boca,
de nuevo.

Entonces,
si llega,
llámame.

Dime caos
y abrázame.

Seamos marionetas
escupiendo masas de aire
sobre nuestras cabezas.

Encontrarán el camino a casa:
caos nuestro completo de silencio.

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