Carta para mí, sueño sin fin


El desalojo de la expectativa se deja sentir de golpe.

Tu mirada estática en el horizonte deja de sentir completamente aquella euforia de la majestuosidad de lo que observas, la distancia y la profundidad que hay entre tú y lo que quieres ya no representa una inquietud. No hay miedo.

Sin embargo, existe un trecho que intercala.

No representa sustracción ni suma a lo que ya tienes o eres, es una bifurcación en medio de una escalera, si caes en él, volarás sin tener conocimiento de a qué parte del camino recorrido volverás. Expectativa y dificultad. Estado de desesperación silenciosa, una célula adormecida que no halla su par en el camino a la mitosis.

El último escalón y tu meta.

La pregunta usual al final del camino, respuesta que puede dirigirte al principio. Pero con mayor sabiduría. Crecer, dejar ir. Aprender del ciclo.

El Retorno del Sísifo


Rodando de cabeza, mordiéndonos en el polvo
divulgamos con certeza, los supuestos de lo que no somos
sin un viento y su brisa, sin ánimos de envidia
miramos de reojo lo que no nos incumbe
alegamos incertidumbre, a pesar de repetirlo
encontrándonos de nuevo donde comenzamos
con esfuerzos que parecieron haber durado años,
miramos hacia el suelo a descubrir lo mínimo
pues un paso no es más que la tortura y su jurado.

Somos culpables de nuestros adeptos
no hay dios, no hay musas
todo se resume en nuestros pensamientos
los que maquinamos con malicia
y los que son resultado de nuestro improperio
todos han sido de las manos su primicia,
fuimos condenados a repetir eso a lo que más le tememos
en todas nuestras dimensiones, en todos los infiernos
porque así sea en la tierra o en el cielo
las cuentas se pagan y se pagan con hechos.

Las oportunidades se dieron, una palabra y reinó el silencio
los repudios de los condescendientes
nuestra oda se ondulaba contracorriente
pues inexpertos nos quedamos en la ciencia del perdón
sin saber donde comenzar, donde accionar la voz
aludiendo nuestros ciclos, atándonos a ellos
por más vueltas y pasos hacia atrás
cuando menos lo esperemos volvemos a empezar.