Ayer te vi


Ayer te vi en forma de poema.

Ibas con tu madre del brazo azul.

Ella frágil. Yo negro

entre los coches pasábamos

por la calle libertad.

No te quise decir nada –creo-

que por el mismo motivo que

fotografiamos flores.

La belleza y la tristeza

tienen más en común

que sus últimas letras –pensé.

Y el tiempo y la distancia es lo mismo

mientras los semáforos pasan

vosotras permanecéis

en el retrovisor  -eternas-

desapareciendo poco a poco

como estrellas al amanecer.

Elena           ,            Elena

Elena.

Se va


se va

…en el puente

sobre la autopista

veo pasar los coches.

Azul, negro, blanco, blanco, azul, rojo, gris, amarillo.

Está atardeciendo y las sombras

se alargan como chicle.

(No se quieren despegar del suelo)

Cuatro chicas –en otro lugar-

dos de ellas con velo

se hacen fotos:

detrás una cascada;

los arreboles se reflejan en su piel blanquísima

y los últimos rayos

de luz

brillan en sus lentejuelas.

-¿O son sus ojos? – Ríen.

Y mientras, pasan los coches :

Azul, negro, blanco, blanco, azul, rojo, gris, amarillo.

Pasan indolentes,

furiosos,

tristes…

Pasan como si a pocos metros de allí

no hubiera unos arces otoñando

en un jardín

de un hospital:

una habitación, una ventana, un amigo

que se va.