(DES) COMPOSICIÓN


Ondeaban cada una de las hojas

en un pacto que casi lo habían dado por perdido.

En un pacto casi olvidado.

Sólo lo recordaban durante unas fracciones de segundo.

Cuando resonaba el cascabeleo de un carro

cargado con mil y una razones

por las que pasear, nuevamente,

por la misma senda.

Marcada con dos montículos de piedra.

A su entrada y salida.

No era difícil

encontrar sombra

ni brisa, ni agua.

La sombra tiritaba

cada vez que se sacudían

las hojas al viento.

El viento se enredaba

entre los abrazos del molino.

Y hacía girar sus aspas

salpicando algo de agua.

El agua se resbalaba,

sin temor de caer en el abismal charco

que se había formado a mis pies.

Y mis ojos seguían descomponiendo

la escena que tenían ante sí.

Sin entenderla demasiado bien.

Sin querer encajar ninguna porción extra.

 

UVE


UVE

Entre los huecos de los edificios

aparece una uve

de pájaros

en dirección al sur.

Es una estrella fugaz en un cielo de ladrillos, antenas y asfalto –pienso-.

Pero ya

tengo que volver al trabajo

y mirar

otra vez pa´l suelo.

 

Era un amanecer cualquiera.

Naranja y frío.