La soledad del escritor


Se nota en las ojeras,

en el rostro pálido

rozando cetrino;

en el andar encorvado

con los omóplatos saliendo

como crestas

de alas cortadas.

Se nota en las manchas de la cara

porque piensas

que el sol no te toca;

en la mariposa que nace en tu frente

con más apariencia de polilla.

Se nota en las uñas

blandas,

amarillas,

gastadas

de fumar un cigarro tras otro

alternando sorbos de café

descafeinado.

Se nota en el callo del dedo

corazón

cuando explota

y se asoma la carne roja

confundiéndose con la tinta de tu pluma

—demasiados errores—.

Se nota en el pecho que,

no late,

galopa

y en la mente

que intentando huir,

ausente,

no ceja en el empeño de exigir su dosis diaria

de expresión,

ya que no hablas.

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La bucanera hace sus mandados de incógnito


Besos y caricias imborrables


La Habana, octubre 12 de 2017

Pensé que solo vos me extrañarías.
Pensé que solo vos me recordarías,
pero un apabullante y exasperante cúmulo de sensaciones,
placeres y recuerdos me tienen loco y añorándote.

Mi cuerpo y mi ser se abruman con tu impecable y sencilla ausencia.
En ese momento me corroe una vil y mágica sensación
que reafirma que tus besos y tus caricias son imborrables
de mi ser, de mi mente y de mi corazón.

Besos indelebles que me recuerdan que esas caricias
tan sofisticadas las creas diaria y exclusivamente para mí.
Caricias melosas y escabrosas que me reavivan la sensación
de aquellos besos extenuantes que calientan y trastocan
cada milímetro de mi piel y escandalizan a todo mi ser.

Besos y caricias imborrables que hoy
son mi único antídoto para aplacar la tristeza
de no estar junto a vos, mi hermosa mujer manabita.

Naranja Atardecr

«Atardecer en San Jacinto, Manabí (Ecuador)», fotografía por Alejandro Bolaños.

Cadenas y suspiro


Amanece y el rostro incoloro

se cubre de dudas por este nuevo día;

desteñida la tez

y la piel destruida,

buscan abrigo en la oscuridad hambrienta.

 

La vida que acontece en castigo

sin piedad le mantiene en una ruina,

la luz solar no le alcanza

apenas la carne acaricia,

y la mantiene en supervivencia errante.

 

Cómo se prolonga el sufrimiento

la voz derrapa en los ecos del sonido,

el cansancio ya no tiene algún concepto;

el mismo hombre sabe que no hay remedio.

 

Panacea universal

auxilia una vida para que pueda brillar;

el futuro perverso se apodera

de un cuerpo humano que no ríe;

no siente,

no goza,

no llora.

 

En l’interieur yace la lúgubre verdad de un vacío,

un clavado embocado no es el ideal destino.

 

Gotea mi corazón


Ni las palabras
hacen serpentear mi lengua
como tú.
Mi corazón gotea,
cada segundo,
contigo.
Plic. Plic. Plic.
Mis pulmones soplan
aire del que le falta
a los pájaros de mi cabeza
y a las mariposas
que eché con alas en polvorosa
en alguno de mis suspiros.
Acerco mis manos
a un curso de agua fresca
y me vomita encima.
Mi glossa repta,
a través de un laberinto carnoso,
profundo y húmedo.
Gotea mi corazón.
Plic. Plic. Plic.
Hasta desaguar.

Pon un poco


Un poco de corazón
hasta sentir que todo
está bien.
Un poco de alma
hasta sentir que pese a todo
estás viva.
Un poco de mente
hasta sentir que nada
sucede hasta que triunfa.
Un poco de fuerza
hasta sentir que nada
te es inmóvil y vibras.
Un poco de cuerpo
hasta sentir la maquinaria
encajar y calibrar
que todo está bien,
vives
exitosamente
y vibras.

Las verdades de hojalata


Una imagen vale más que mil palabras” y otras mentiras según el cristal que te pongan al frente.

No se trata del formato, sino de aquel motivo que lo construyó. Por delante y desde atrás, hay palabras que rodean a la imagen que tanto asombro produce en tu mente. Pero es así como deseamos buscar una razón para justificar lo impresionante de las realidades que a diario nos orbitan.

¡Estamos locos!, jodidamente abstractos en el espacio. Al mismo tiempo nos proyectamos concretos en un específico punto y lugar, en conjunto con otros propios similares nos debatimos la propiedad de las verdades pero nadie acepta el peso de sus mentiras.

Nuestros pensamientos surgen de bonitos lugares – inocentes acciones – innata curiosidad. Y aunque todo puede brotar de la naturaleza pura, no justifica que cada fortaleza de hierro (u otra materia) logre sostenerse firme frente a la corrupción de la maldad intangible.

Es bondad lo que se aspira, y aunque mucho terror se respira el añoro por memorias felices son las postales que llevas enmarcadas en tu armadura de hojalata, aquellas bellezas pegadas con certeza sobre la corteza de tu corazón, serán plenas por largo tiempo y un gran símbolo de admiración. Sonríe y cúbrete con la verdad porque es el único manto que te protegerá.