Locura / Cordura


¿Quién sería su opuesto,
su contrario,
incluso,
su adversario?

Traté de encontrarlo.

Si siempre fue «ella»,
entonces es «él».
Si ella es el agua,
entonces él es
el desierto más árido,
la sequedad más cruel.

Ella deslava
de la cabeza a los pies.
Nubla,
baña,
daña,
arrasa,
es.

Él observa,
sostiene,
contiene,
no siente,
trata de no ser.

«Vete a la cama», sugiere.
Ella intenta obedecer:
un remolino en la sábana
indócil, incontenible,
infiel.

Y entonces sobreviene
una violenta batalla
contra su resistencia indomada,
una lucha arrebatada
que pocos llegan a ver.

Pero él traza paciente
sobre su piel
la geometría sagrada,
las líneas ley.

Y la hace perder
la consciencia,
la belleza,
el brillo
el ser.

Y la hace renacer.
pero la victoria es de él.

De tu flor de piedra


Caminaré un poco cada día

quizás el cigarrillo olvide

la belleza de tu flor de piedra,

y en un arranque de cordura

quizás del lejano al antebrazo

señale una a una tus partidas,

alguien dormirá a mi costado

antes de echarse a caminar.


apago el nombre, la luz y el fuego

comprendo la voz equívoca de tu silencio,

alguna flor amarilla buscándose en el espejo

y mi falta de cordura para decir te amo

cuando no hace falta escribirte tanto