Contraindicaciones


Y por una vez
encontré en el abrumador ruido
paz
tranquilidad

Sentir que incluso la rapidez
deja de confundir
porque tus pensamientos son más veloces
entender que el equilibrio no está
solo en el silencio
sino en cualquier lugar
dónde dejes de pensar

Golpes sonoros
en una mente acelerada
no duelen

Cacofonía sin pretensiones
sin palabras que escuchar
direcciones aisladas
en un corazón
con latidos mudos

Así me hallé
en un ruidoso silencio
relajado
expandido
con ganas de más
a pesar de saber que era suficiente

Me fui
no sé si porque quise
porque era suficiente
o todo lo contrario

Como dijo Hovik
las palabras
las inventó el ser humano
como la sociedad
y un eterno amor odio
reiterados ciclos antagónicos
para poder existir
hasta encontrar el equilibrio




Banalidades vanas


En la presencia de un ser humano
dejo de ser
para tocar el alma
susurrándome al oído:
«no has hecho nada malo
pero tienes que cuidarte
para no morir en vano»

En vano
sin duda alguna
atentados contra mi cordura
no soy en vano
tengo un filo armado
al lado de mis brazos
que los uso
a veces
para pintar trazos
o golpear a mí propio
dios proyectado

Un reflejo de mi
se fue
escapó
por lo que te digo

No siempre me he querido

Ignorancia educada


Yo quise ser yo.
El miedo botó y me encerré en mis trece,
en esa edad me quedé
en un martes exactamente de esa edad en donde me prometí destinos que no entendía, pero aparentaban ser alegría en esta sociedad donde mi cuerpo residía.

No me lo pregunté y me oculté sin saberlo.

Acabé siendo un niño por no haberlo sido antes, pero un niño con antiguas estelas de un alma infantil e ingenua con capas de roca y pesadillas que no fueron acariciadas ni escuchadas.
Y menos por mí mismo.

Ahora lloro, para qué echar balones fuera si yo soy responsable de que todo sea como es.
Yo me afecto de tal manera que reacciono para que todo fuera de fuera y no de dentro.

Intentaré recoger todo aquello que un día fui y nunca quise dejar de ser, ¿o sí?

Macetas de invierno


«Flowerpot in the snow», por Haffous (CC0)

“El que intenta entrar
en la rosaleda de los filósofos,
sin la llave,
es como el hombre
que quiere caminar sin pies”.
Epigrama XXVII De Secretis Natura

I
Es un llamado a actuar
contrario a la naturaleza
de mi elemento.

Pero hoy no, hoy no quiero.
Me rehúso a «arreglarlo todo»
mediante la desintegración.

II
Tomaré los tesoros,
pedazos del ayer,
y los sacaré de la tierra.

Cuidaré sus raíces
y los pondré en macetas,
para rescatarlos del invierno.

III
No quiero verlos morir,
solo los quiero mudar
al terreno del ayer.

Salvar lo que se amó
del fuego que consume,
plantarlo en la ro-sa-le-da.

(siempre tendrás la llave)

Mi dolor como ídolo


Sin voz ni voto
recreo en silencios
llenos de opiniones a petición de nadie
Sin dueño pero queriendo tener algo de ego
escuchando lo que le dicen
tratando de entrever si le preguntan algo
para no decir solo un sí indiferente
raro
Un sí que puede que sea de verdad o de mentira
pero eso al resto le da igual
porque ya no hay voz
ya no canta
solo susurra con miedo
por no dañar al resto
se hizo daño a sí misma
y ahora el dolor
se convirtió en su único ídolo

Se sacrifica por él
muestra ofrendas en situaciones
donde fuera de lugar
participa en una inercia
donde todo tiene que parecerle bien
porque sino es el error de la ecuación
porque sino se le echará la culpa de opinar
cuando solo quiere opinar
ser una parte más
ser calma en su voz
y no temblar por dentro

Molestia


No es cierto que el recuerdo sea un vacío en unos pulmones
rellenos de nervios
y una mosca posada en medio
diciendo
«yo molesto
pero no me equivoco
si ese no es mi problema
sino el vuestro
y si me matáis por eso
sabed que no arreglará nada
yo seguiré volando por vuestra esencia
haciendoos dudar de si soy verdadera
o son vuestros pensamientos
quienes os están jugando
una mala pasada»

Imperfección perfecta


La imperfección dada por pensamientos y los sentimientos que una persona puede tener, contrario a lo que se piensa, ahí radica la belleza y nuestra mayor imperfección, nuestra decisión de elegir, de latir sin sentido y encontrar en momentos, esencias imperfectas que nos hacen aprender y reír, llorar y encontrar en cada destello, eso, saber que nunca nada es cierto del todo y por eso todo es posible y todo cabe en nuestro mundo. La imperfección de poder crear otros mundos y creer en ellos sin verlos.
No necesitamos máquinas para buscar la perfección, nunca lo seremos ni deberíamos querer serlo, podemos crear cosas perfectas, igual no para ti, pero si para algún sentido o persona perdida o encontrada, o capaz que al revés, solo para ti, o para las matemáticas o para cualquier cosa, pero siempre contigo.