Macetas de invierno


«Flowerpot in the snow», por Haffous (CC0)

“El que intenta entrar
en la rosaleda de los filósofos,
sin la llave,
es como el hombre
que quiere caminar sin pies”.
Epigrama XXVII De Secretis Natura

I
Es un llamado a actuar
contrario a la naturaleza
de mi elemento.

Pero hoy no, hoy no quiero.
Me rehúso a «arreglarlo todo»
mediante la desintegración.

II
Tomaré los tesoros,
pedazos del ayer,
y los sacaré de la tierra.

Cuidaré sus raíces
y los pondré en macetas,
para rescatarlos del invierno.

III
No quiero verlos morir,
solo los quiero mudar
al terreno del ayer.

Salvar lo que se amó,
del fuego que consume,
plantarlo en la ro-sa-le-da.

(siempre tendrás la llave)

Mi dolor como ídolo


Sin voz ni voto
recreo en silencios
llenos de opiniones a petición de nadie
Sin dueño pero queriendo tener algo de ego
escuchando lo que le dicen
tratando de entrever si le preguntan algo
para no decir solo un sí indiferente
raro
Un sí que puede que sea de verdad o de mentira
pero eso al resto le da igual
porque ya no hay voz
ya no canta
solo susurra con miedo
por no dañar al resto
se hizo daño a sí misma
y ahora el dolor
se convirtió en su único ídolo

Se sacrifica por él
muestra ofrendas en situaciones
donde fuera de lugar
participa en una inercia
donde todo tiene que parecerle bien
porque sino es el error de la ecuación
porque sino se le echará la culpa de opinar
cuando solo quiere opinar
ser una parte más
ser calma en su voz
y no temblar por dentro

Molestia


No es cierto que el recuerdo sea un vacío en unos pulmones
rellenos de nervios
y una mosca posada en medio
diciendo
«yo molesto
pero no me equivoco
si ese no es mi problema
sino el vuestro
y si me matáis por eso
sabed que no arreglará nada
yo seguiré volando por vuestra esencia
haciendoos dudar de si soy verdadera
o son vuestros pensamientos
quienes os están jugando
una mala pasada»

Imperfección perfecta


La imperfección dada por pensamientos y los sentimientos que una persona puede tener, contrario a lo que se piensa, ahí radica la belleza y nuestra mayor imperfección, nuestra decisión de elegir, de latir sin sentido y encontrar en momentos, esencias imperfectas que nos hacen aprender y reír, llorar y encontrar en cada destello, eso, saber que nunca nada es cierto del todo y por eso todo es posible y todo cabe en nuestro mundo. La imperfección de poder crear otros mundos y creer en ellos sin verlos.
No necesitamos máquinas para buscar la perfección, nunca lo seremos ni deberíamos querer serlo, podemos crear cosas perfectas, igual no para ti, pero si para algún sentido o persona perdida o encontrada, o capaz que al revés, solo para ti, o para las matemáticas o para cualquier cosa, pero siempre contigo.

Pensado por otro


Descubrir en el reflejo
un espejo
y pudrir
todo mi ser
para volver
en otro cuerpo,
para aprender
con otros cuervos
que no solo lo externo brilla,
que en una bombilla
viven extrañas maravillas
dónde la esencia se mantiene viva
a pesar de una muerte a la deriva.

Tengo pensamientos
que sienten más que yo
y sufrimientos que matan
aburrimientos.

Solo quiero ser un pájaro
para volar alto
sin miramientos.

Acomodando la incomodidad


Fotografía y dibujo: Klelia Guerrero García

Al crecer y evolucionar
más allá de lo que vemos,
dice el dicho: ¡no sabemos!
Sea que llegue tras esperar
o de sorpresa a emocionar,
crecer no será cómodo:
afecta nuestro «acomodo»;
algo nos deja de quedar
e incluso empieza a molestar…,
¡se sentirá sobremodo!

No obstante, cuando eso pase,
casi nunca notaremos
los provechos que tendremos
sino, más bien, el desfase
y el traquear de nuestra base.
La pubertad es un caso
que ejemplifica ese paso:
tras lo que el espejo muestra,
está aquella voz siniestra
que dice: ¡esto es un fracaso!

Tal sensación puede causar
dudas de nuestro proceso,
pero precisamente eso
—en medio camino, pausar—
será clave para encausar
desde adentro el crecimiento.
Luego del abatimiento
por vivir la incomodidad,
veremos la necesidad
de expandir ese cimiento.

Si en el futuro perdemos
aquello que era cómodo
—pensándonos Cuasimodo—,
los invito a que observemos
y a que amor direccionemos
donde el dolor aparece…
¿Y si no es lo que parece?
Dejar de lado el apego
es complejo, pero luego
tal vez todo eso florece.

Propongo como epítome
que más allá de la misión
de la presente situación,
de las veces que retome
o del tiempo que nos tome
el crecer de cualquier forma
—hasta reduciendo la horma—,
la incomodidad es parte
de la vida y su baluarte…
aunque incumpla nuestra «norma».

Entre las hojas y un suspiro….


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«Entre las hojas y un suspiro….» by © Roberto Cabral