Ser serpiente


Ser joven otra vez

y poder equivocarme de nuevo

ver todo con

nuevos ojos

otros ojos que no

son

estas tristes y cansadas celdas

de mirada descreída y maliciosa

que siempre

siempre

desconfían y no saben ya

quién es ése

que se mira afeitándose

y duda

si apretar un poco más

la cuchilla en el cuello

poder                   volver                   a creer

limpio

y abierto

como la mano tendida de un niño

a su padre

y pensar

que todavía se puede

y pensar

empezar de nuevo…

ser serpiente

que muda la piel y deja

entre rastrojos

—estos ojos—

estas cicatrices y durezas

que tanto hablan de mí.

Mi torre de piedras


He montado mi torre,
de piedras diferentes,
con las doctrinas
que vinieron curiosas
hasta mis preguntas.
Vértigo tiene lo verdadero
cuando resuenan agudos
los problemas.
Y varias preguntas
actúan de paracaídas
ante el salto.
Al que se unen
partes escépticas,
partes empíricas,
partes racionalistas,
partes realistas,
y partes idealistas.
Se niegan a ser
elementos sin experimentar
esa sensación, allí mismo.
Dejándose engañar por ella.
Se niegan a ser
pedazos de asimilaciones
individuales
que sólo yo conozco.
Y saltan.
Saltan antes
de que pueda colocar
otro elemento.
Antes de que se complementen
en cada hueco.
Provocan el temblor
y se descompone mi torreón
al siguiente movimiento.
Antes de que escoja
la siguiente piedra.

Llave entre llaves


Creo en ti, fuerza de fuerzas
anhelo concebido y eterno
fruto de inspiraciones
refugio de incertidumbres.
Tú, superior a las virtudes
vereda de sueños
cobijo de tempestades
templador de sentimientos.
Creo en ti, poder de poderes
bebedor de lágrimas
testigo de alegrías
amante de todo hombre.
Creo en ti, mar entre mares
cerco a las ambiciones
hielo al fuego, agua a la sed
lluvia de esperanza.
Tú, tiempo de tiempos
destino incomprensible
aroma del viento
color de oscuridades.
Tú, camino entre caminos
veneración sin hipocresía
para unos, para otros
pretexto de manipulaciones.
Tú, destino de destinos
llave entre llaves
pieza perdida
palabra de poema.
¿Por qué no creer en ti
yo, finito en el infinito
hombre entre hombres
siervo de las debilidades?
Yo, creo en ti
yo, sólo en ti.