Blanco y rojo


Encajada,

sobre negro fundido en verde

sin esperanza,

hállase la silla de madera

de nuestros abuelos

—máscaras en la tierra—

lijada a conciencia

y con rabia.

Sobre ella,

descansa el cuerpo de mi madre

rendida.

Sus brazos caídos

a ambos lados,

los pliegues de sus nalgas,

a empujones las piernas

y su hermosa cabeza

tensa hacia atrás

—parece como si la sostuviera su pelo

caído en vertical—

aguantan su peso.

El tacto melodioso

del azul en sus pupilas

yacen ya,

rozando,

el infinito.

Dentro,

en sus entrañas,

su hijo muerto,

olor a procesión por dentro.

De su vagina

—marioneta sexual—

aún penden hilos de sangre

ya sólidos,

se anclan al negro suelo

como para que no se vaya.

Y la cruz,

sobre todas las cosas

y ninguna,

retiene,

imperturbable,

la escena.

Khachkar en Montevideo


Khachkar_en_Montevideo
La cruz armenia
ora por paz celestial,
piedra con piedad.

 

 

 


Tradicional cruz de piedra armenia (խաչքար, jachkar o khachkar) en la Plaza Armenia, Puerto del Buceo, Montevideo.

El breve poema de diecisiete sílabas es un haiku, género típico del Japón, que alguna colega galaica afectuosamente llama “haikiño”.

Gustavo


El halo de misterio e incertidumbre que envolvía al poeta hacía que de pronto su obra se tornase oscura. Dividida quizás en un antes y después del amor. De ese amor de metáforas, versos, rimas, ojos verdes o caprichosas golondrinas. De la eterna promesa de una perpetua poesía y la atmósfera sobrenatural de un monte donde dicen que hay una cruz que es propiedad del diablo.

El escritor acomoda sus folios mientras en la salitrosa pared del lúgubre y mísero cuartucho danzan sombras estiradas. Su alma alcanza un poco de paz después de escribir. Con mirada melancólica echa un último vistazo antes de apagar el cabo de la vela casi consumida, como su vida. Dormirá sabiendo que, contra todo, siempre habrá poesía.